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Laviana, cuna del balonmano en España

Purina Zapico y Luisa Álvarez, fallecida la pasada semana, introdujeron este deporte en el país a finales de los años treinta

Por la izquierda, Luisa Álvarez, Mery González, Adela Álvarez y Marina Laviana, en mayo de 2014 en Pola de Laviana. Fernando Rodríguez

Galicia, País Vasco, Andalucía... Varias comunidades que se disputaban haber sido la cuna del balonmano en España se rinden ahora a la evidencia. El balonmano o “handball” partió de las comarcas mineras, más concretamente de Laviana. Y lo hizo de la mano de dos destacadas mujeres, Purina Zapico y Luisa Álvarez. Ésta última falleció el pasado día 3 de enero, a los 98 años de edad.

La investigación sobre el origen del balonmano en España viene de la mano de Luis de Dios Ruesga, exjugador de balonmano y padre de Carlos Ruesga, jugador internacional que actualmente milita en el Sporting de Lisboa. “Llevo muchos años con esta investigación, que he realizado con mucho cariño y rigor. Ya desde hace años se defendía que el origen del balonmano está en Laviana, pero es que todo el mundo quería adjudicárselo. Tras la muerte de Luisa Álvarez, no pudieron negar la evidencia”.

Luisa Álvarez fue la primera jugadora de España con la licencia oficial. Pero no solo eso, el primer equipo oficial que se inscribió fue el de Pola de Laviana y la primera competición oficial fue el Campeonato de Asturias de balonmano.

Pero, ¿cómo llega este deporte a Asturias? Pues cuenta Ruesga en “Origen oficial del balonmano en España” que la asturiana Purina Zapico fue quien introdujo la práctica del balonmano entre la población civil española. Zapico había estado en Alemania, donde aprendió la técnica, la experiencia organizativa y el reglamento de las dos modalidades del deporte, y en la primavera de 1938 lo introduce en su localidad natal. Así que se forman los primeros equipos y se celebran las primeras competiciones siendo las mujeres, como ocurrió en Alemania, las primeras en practicarlo. Además, tuvo muy buena aceptación, tanto de participantes como de público. “Era un deporte muy dinámico, gustaba mucho”, cuenta Ruesga, señalando que “podían tener más de 2.000 personas de público, algo que ahora ya no se ve”.

El equipo de Laviana que fue campeón de España de balonmano en 1943. | Reproducción de F. R.

Y llegaron las primeras competiciones oficiales, el Campeonato de Asturias, que se realizó en la temporada 1939-1940 en campo y en 1943-1944 en sala. Aquí, el equipo pionero de Pola de Laviana se hizo con el primer título de campeón de Asturias en las dos modalidades. Y más tarde, también se hicieron con el título de campeón de España, tanto en campo como en sala.

La capitana del equipo lavianés era Luisa Álvarez, que jugó durante veintitrés años, siendo considerada una de las mejores jugadoras españolas. Álvarez era toda una leyenda entre sus vecinos y así lo atestigua una anécdota que cuenta Ruesga cuando su hijo le dijo que quería conocerla. “Nos fuimos a Laviana y estuvimos en un par de sitios. En uno de ellos, cuando entró Luisa, todo el mundo enloqueció con ella; parecía que estaba entrando Cristiano Ronaldo, y mi hijo quedó alucinado”, señala.

A Madrid

De Laviana a Madrid, y, de ahí, al resto del país. Dadas las buenas relaciones que mantenía Purina Zapico con estudiantes de la capital, consiguió en 1940 que el trabajo realizado por las mujeres asturianas tuviese continuidad en Madrid. La universidad madrileña lo extiende rápidamente por el resto del territorio nacional convirtiéndose en pocos años en el tercer deporte de equipo de España.

La investigación de Juan de Dios Ruesga ha sido dilatada. Comenzó en 1978 cuando realizaba el tercer curso de Educación Física en la Universidad Politécnica de Madrid. Dos profesores, Domingo Bárcenas y Juan de Dios Román le comentan que, siendo asturiano, le interesaría saber que, según afirmaban algunas profesoras de la universidad, habían sido las mujeres asturianas las primeras en practicar el balonmano oficial en España. Ruesga quería comprobar si esos comentarios eran ciertos para incluirlos en un trabajo sobre la historia del deporte en España, así que se puso a investigar. Se entrevistó con las profesoras y otras mujeres que habían jugado balonmano entre 1940 y 1960 y empezó a descubrir que eso que le habían contado era cierto. Más tarde contactaría con Purina Zapico y con la propia Luisa Álvarez, “la madre del balonmano”.

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