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Jesús Cintora Periodista, presenta en Mieres su libro «No quieren que lo sepas»

Jesús Cintora, periodista: “Vivimos en un tiempo de desigualdad en el que no se cuenta lo que ocurre”

“Rompo una lanza por los grupos de locales y salas pequeñas que hacen algo tan subversivo como disfrutar del rock, es cultura con mayúsculas”

Jesús Cintora con su libro. Carlos Ruiz

El periodista Jesús Cintora presenta hoy en Mieres su libro “No quiere que lo sepas”, un análisis de estos tiempos convulsos. Será a las 20.00 horas en el Auditorio Teodoro Cuesta.

–¿Qué no quieren que sepamos?

–Hay que leer el libro. La actualidad nos ofrece grandes pistas. La gente sufre al encarecerse la cesta de la compra, la gasolina, las comisiones bancarias o el recibo de la luz. Al mismo tiempo, son sectores que van concentrando cada vez más poder y beneficios.

–¿En ocasiones no es mejor la ignorancia?

–Me suena a lo de “que muera la inteligencia”, que dicen que le gritó Millán Astray a Unamuno. Los que tienen la sartén por el mango quisieran un pueblo ignorante o distraído. Un pueblo que sabe avanza. Una sociedad ignorante se estanca o retrocede.

–¿Lo que no quieren que sepamos se sabe por medio de las redes sociales?

–En las redes sociales hay bueno, malo y regular, como en tantas parcelas de la vida. Y sí, las redes están ofreciendo vías para conocer asuntos que algunos no cuentan, porque no les conviene. Del mismo modo, las redes también son cauce de bulos. En definitiva, son un canal de comunicación más que está aquí ya.

–Este es un libro de urgencia, del aquí y el ahora. ¿Es tan necesaria esa urgencia de exposición de hechos con la reflexión posterior, con el paso del tiempo, de esos mismos hechos?

–Quien lea el libro verá que es una amplia reflexión sobre el sistema en el que vivimos. No es un libro de urgencia. Explica las claves sobre espacios de poder donde no ha llegado del todo la democracia, de privilegiados o necesidades de regeneración. En general, vivimos un tiempo de aumento de las desigualdades y de espacios donde no se cuenta lo que ocurre, se pasa de puntillas o se le da apariencia de contarlo.

–¿Denunciar lo que no quieren que sepamos entra dentro del juego, o más bien de las previsiones de quienes ocultan esos hechos? Quiero decir, de este modo ellos calculan que estamos “entretenidos” y “satisfechos” con nuestra denuncia.

–El que hace el mal no quiere que se conozca. Y de eso ya se encargan ellos o sus sumisos. Es más, interesa darles bombo y platillo a sus supuestas buenas obras y ocultar lo negativo. En cuanto al entretenimiento, hay de todo: yo defiendo que debe haber programas de televisión para entretenerse, pero no deben retroceder o silenciarse aquellos espacios que cuentan los problemas del ciudadano. Porque la vida son las dos cosas: diversión e inquietudes.

–Como periodista se habrá quedado alguna vez sin contar algo. ¿Por qué lo ha hecho?

–Claro que hay momentos para no contar cosas por deontología, por proteger a las víctimas o a las fuentes o por debatir y respetar la orden de un superior que te lo ha razonado. Este es un debate muy interesante en tiempos en los que proliferan la censura y la autocensura. El periodismo tiene su aspecto deontológico, que no debe confundirse con proteger a los poderosos.

–Como músico y aficionado a la música. ¿La enorme proliferación de festivales tras la pandemia puede ser un “opio del pueblo”?

–Más música, más libros, más teatro, más cine. La cultura es simiente de conocimiento. Yo puedo disfrutar de grandes conciertos, como los “Rolling Stones” en el Metropolitano, o viendo a “Ilegales” en la Riviera. También, y me parece muy importante, tuve banda y rompo una lanza por esos grupos de local de ensayo, de salas pequeñas, que se juntan para hacer algo tan subversivo como disfrutar de la creatividad de un grupo de rock. Es cultura con mayúsculas.

–Sigamos en la misma línea, ¿el trap es el nuevo rock o punk, la música que los adultos no entendemos y con la que los jóvenes hacen su revolución?

–El trap es el trap y el rock es el rock. Y el punk es el punk, un tipo de rock. Particularmente, no oigo trap, pero lo respeto. ¿Ha dicho que los jóvenes hacen su revolución? No la veo. Y creo que, visto lo visto, no tragar ya sería revolucionario. Les está quedando un mundo guapo de precariedad o cambio climático, por ejemplo. Hay cosas que deben cambiar, pero si los que mandan ven que la gente aguanta, seguirán apretándonos el cinturón.

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