Suscríbete La Nueva España

La Nueva España

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

El lobo ya se ha cobrado este año más de cien reses en Mieres, Morcín y Riosa

Los ganaderos cargan contra la gestión del Principado: "Son incapaces de controlar la población y están acabando con el medio rural"

Un grupo de ganaderos del Llosorio, el año pasado, durante una reunión para analizar el problema del lobo.

Los ganaderos del monte Llosorio, que aglutina a los concejos de Mieres, Morcín y Riosa, contabilizan ya este año más de un centenar de animales muertos o desaparecidos a causa del lobo. El último ataque se produjo el sábado en una finca muy próxima a Loredo. Los cánidos degollaron un cordero sin que nada pudieran hacer los dos mastines que custodiaban la finca, terminando herido uno de ellos.

El propietario del último animal que fue víctima de los lobos en la comarca del Caudal es Jesús García, una de las voces más reconocibles de la Asociación de Ganaderos Afectados por el Llobu (Agall). El colectivo está cada día más molesto y preocupado. "La situación es insostenible, ya que tenemos muchas dificultades para cobrar las indemnizaciones. Y, además, se nos niega la posibilidad de poder actuar por nuestra cuenta".

Los ganaderos del Llosorio tienen detectados al menos cinco lobos en estos montes: "No pedimos la erradicación, sino un control de la población que la haga compatible con la actividad ganadera", apunta García. En los pueblos sostienen que la actual gestión del lobo está abocando al medio rural a la desertización: "Las administraciones no son conscientes de la labor del campesino y del ganado doméstico, que permite sostener un paisaje que, de seguir así, acabará tomado por completo por el monte".

Desde Agall son muy críticos con el Gobierno regional. "Están solo para cobrar sus sueldos y son incapaces de encontrar una solución para esta problemática". Los ganaderos aseguran sentirse "humillados" . Lo explica Jesús García: "Al final lo que esté en cuestión es la propia dignidad de una actividad vital para el sostenimiento del campo". El objetivo de Agall, como explican, "no es el exterminio del lobo, queremos que siga en los montes, pero que se controlen para que sean compatibles con la actividad ganadera". Y es que la culpa "no es del lobo, sino de la gestión del Principado que es incapaz de controlarlos". Además, no se trata de una situación nueva, "sino que llevamos años con esta lucha por los daños del lobo".

Los buitres

Los ganaderos de Mieres llevan años demandando actuaciones encaminadas a controlar la creciente población de lobos para hacerla compatible con la práctica tradicional del laboreo agrícola. Desde hace un tiempo se encuentran, además, con que la proliferación de cánidos está provocando, o al menos contribuyendo, al crecimiento de la población de buitres. "Solo en el entorno del Llosorio tenemos visto juntas más de cuarenta de estas aves", señalan los portavoces de la cabaña local. Para poder cobrar la indemnización por la pérdida de un animal es imprescindible acreditar su muerte con restos. Los buitres dificultan enormemente la tarea.

Compartir el artículo

stats