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El mapa incompleto de la represión franquista en las Cuencas: reclaman fondos para localizar fosas comunes

En Mieres solo hay contabilizadas 16 tumbas de represaliados: «Está claro que hay muchas más», aseguran desde el Ayuntamiento

La fosa común de Rozaes de Bazuelo. D. M.

El mapa de fosas comunes de la guerra civil y represión franquista en Asturias elaborado en su momento por la Universidad de Oviedo refleja la existencia en Mieres de hasta 16 de estos descorazonadores enclaves. Los encargados del estudio, que en 2016 recibieron el galardón Pozo Fortuna por su esmerada labor, se quedaron, no obstante, cortos. “Está claro que hay muchas más fosas comunes de la contabilizadas, esa es una realidad tan innegable como triste”, señala Sergio Gutiérrez (IU), concejal de Memoria Histórica.

Conocer con exactitud cuántas fosas comunes dejó el franquismo en Mieres es actualmente una realidad lejana. Ni el Ayuntamiento ni entidades como la asociación Pozo Fortuna, con un fatigosa lucha por reconocer a las víctimas de la represión, se atreven a dar una cifra aproximada. “En estos momentos sería un atrevimiento dar un número, aunque sea aproximado”, recalca Sergio Gutiérrez. La clave del problema la da Efrén Pontón, exsecretario general de CC OO en la comarca del Caudal: “Falta dinero y mucha investigación. Es necesaria una mayor implicación tanto de la Universidad de Oviedo como del Principado de Asturias”.

Los galardones que cada año entrega la asociación Pozo Fortuna recayeron este año en el veterano socialista Avelino Pérez y en la Federación de Memoria Histórica de Murcia. El trabajo de este colectivo permite intuir la tarea que aún falta por hacer en Asturias, en general, y en las Cuencas, en particular, para elaborar un mapa fidedigno del infausto legado de la represión franquista.  La entidad ha dado forma al primer catálogo de fosas de víctimas de la represión franquista en esta región levantina. «Investigar crímenes no puede ser considerado un acto de venganza ni de revancha. No hay venganza alguna en querer aplicar la justicia y el estado de derecho», apuntilla José Nieto, portavoz del foro Pozo Fortuna.

Una ofrenda floral en el Pozo Fortuna. FERNANDO GEIJO

Paqui Ureña es una de las integrantes más activas de la Federación de Memoria Histórica de Murcia. Recientemente estuvo en Turón para recoger la distinción que se le otorgó a la asociación levantina. Comenzamos a investigar partiendo de la presencia de seis fosas en la región de Murcia, todas ellas relacionadas con el traslado de restos al Valle de los Caídos”, señala Ureña. Para el colectivo era evidente que la catalogación estatal no se ajustaba ni de lejos a la realidad y defendieron que era previsible la existencia de otras fosas que esperaban ser identificadas. “Al final hemos identificado unas quinientas fosas, con 1.700 víctimas”, apunta la citada activista murciana. 

Organizaciones como el Foro Pozo Fortuna o la propia Federación de Memoria Histórica de Murcia no cuentan con la infraestructura necesaria para asumir una labor muy compleja. Carecen de suficientes apoyos y recursos por parte de las administraciones. A su vez, el propio estado se nutre de la acción voluntarista de las entidades memorialistas y de los investigadores a título personal. “Son muchas las acciones y proyectos que recaen exclusivamente en la determinación de las personas a modo individual, sin ningún tipo de ayuda ni reconocimiento ”, destacan desde la asociación murciana.

La fosa común de El Miriu. D. M.

En Mieres las 16 fosas comunes reunidas están lejos de abarcar un contexto marcado por el olvido de cientos y cientos de hombres y mujeres asesinados. En líneas generales, hay desencanto con el trabajo avanzado: “Al final, de lo que estamos hablando es de algo tan simple como hacer cumplir la ley”, subraya Lito García Cuesta, director del documental «La mina en llamas». La cinta cuenta la historia de once mineros que, en febrero de 1967, desafiaron al régimen franquista y defendieron su derecho al trabajo encerrándose en la Mina Llamas, el viejo pozo de Ablaña, en Mieres. Fueron seis días de movilizaciones en las Cuencas que fueron duramente reprimidas, dejando incomunicados sin comida ni atención a los encerrados, una situación que recrean en el documental.

Sin ayudas

Lito García Cuesta percibe que las administraciones se ha puesto de perfil tras lograr una legislación en apariencia reparadora, pero en la práctica poco eficaz en lo que se refiere a la recuperación de fosas comunes. “En alguna ocasión me he puesto en contacto con los institutos de la memoria histórica y la verdad es que no acabo de entender bien qué es lo que hacen en concreto. Rendir reconocimiento a quienes murieron por las libertades y a quienes participaron de la lucha obrera debe ser una obligación, pero se detecta una cierta indolencia”. Efrén Pontón comparte este sentimiento. “Por desgracia en Asturias aún tenemos mucho trabajo por hacer. León y sobre todo Aragón nos llevan bastante distancia en este campo y hay que reconocer que en estos territorios han avanzado bastante más. Se empezó a trabajar con bastante furor, pero el ánimo ha decaído y eso no se puede permitir”, sentencia el exsindicalista mierense.

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