Entrevista | Manuel Ángel Álvarez Alcalde de Mieres (IU)

"Aníbal nunca engañó a los mierenses y decía que su único patrimonio era la credibilidad"

"Vamos a dejarnos la piel para mejorar la calidad de vida en el concejo y para intentar atraer inversiones que creen empleo y actividad"

Manuel Álvarez, en la Alcaldía de Mieres.

Manuel Álvarez, en la Alcaldía de Mieres. / David Montañés

Si comparásemos al gobierno de Mieres con un embalse, Aníbal Vázquez ha sido durante 12 años el dique que contenía el agua, el todo estructural en el paisaje. Pero hasta el último funcionario del Ayuntamiento sabe que quien se ha encargado de que la presa genere electricidad ha sido principalmente Manuel Ángel Álvarez. El doloroso fallecimiento del querido regidor ha puesto a su más cercano colaborador al frente de un gobierno más unido que nunca tras el funesto golpe recibido. El nuevo alcalde de IU ha canalizado a través de su persona miles y miles de muestras de cariño destinadas a su antecesor. La relación entre ambos excedía con mucho lo político. Al margen de futuros éxitos o fracasos en la gestión, lo que parece impensable es que Manuel Álvarez vaya a traicionar la esencia del legado de Aníbal Vázquez. Esta es la primera entrevista que ofrece Álvarez como nuevo regidor mierense.

Manuel Ángel Álvarez.

Manuel Ángel Álvarez. / David Montañés

-¿Qué recuerdos tiene de su primer contacto con Aníbal Vázquez?

-Fue hace muchos años, antes de entrar en política. Él era presidente de la asociación Santa Bárbara y yo estaba al frente de la escudería Turón Arrás y estábamos teniendo dificultades para organizar el rallye. Aníbal se enteró y, sin conocerme de nada, consiguió mi teléfono y me llamó para ofrecerme toda la ayuda que necesitara para sacarlo adelante. Así era Aníbal, todo generosidad. 

-¿Y cómo acabó como número dos ya en su primera candidatura, en 2011?

-Me llamó y me dijo que quería empezar de cero, sin mochilas políticas, pero que conmigo contaba porque había estado apenas unos meses como concejal. Le dije que me diera un poco de tiempo para pensarlo y me replicó que lo hiciera rápido, ya que quería que fuera de número dos en la lista. Obviamente, terminé aceptando.

-¿Qué hubiera respondido si le hubieran dicho en ese momento que ganarían no ya esas elecciones, sino hasta cuatro comicios municipales seguidos?

-Inicialmente era impensable ganar, ya que había mucha diferencia de partida con el PSOE. Pero cuando empecé a recorrer el concejo con Aníbal me di cuenta de su enorme popularidad. A falta de una semana ya flotaba en el ambiente que íbamos a tener un muy buen resultado. La encuesta de LA NUEVA ESPAÑA lo confirmó. Y luego encargamos nosotros una también desde IU. Recuerdo que nos llamó el encargado del sondeo, un gallego, para preguntarnos quién era ese tal Aníbal. Nos contó que nunca había visto a un político con tanta popularidad.

-¿Con qué aprendizaje se queda tras doce años trabajando con Vázquez?

-Ha sido un lujo y un privilegio poder compartir todo este tiempo con Aníbal. He tenido la fortuna de entrar en política al lado de un gran líder y mejor persona. Y eso es impagable. Si tuviera que resumirlo en unas pocas palabras, quizás sería que lo más importante es trabajar con humildad, rigor y transparencia.

-¿Algún recuerdo especial?

-Muchos, muchos. En lo positivo podría quedarme con la segunda o la tercera victoria electoral. Fue muy especial para Aníbal y todos nosotros, ya que pudimos constatar que los mierenses habían valorado el esfuerzo y el trabajo realizado. Tengo la impresión de que cada persona puede tener una valoración personal, mejor o peor, sobre el trabajo de este gobierno, pero todos coinciden en que Aníbal nunca los engañó.

Manuel Ángel Álvarez.

Manuel Ángel Álvarez. / David Montañés

-¿El peor momento?

Cuando me enteré de que su enfermedad ya no tenía tratamiento.  

-¿Piensa que Aníbal Vázquez era consciente del cariño que le tenían los mierenses?

-Ganar cuatro elecciones consecutivas, y tres de ellas con mayoría absoluta, no ocurre por casualidad. Aníbal era consciente de que contaba con el cariño y respeto de la ciudadanía, bastaba dar un paseo con él por la calle para comprobarlo. Y precisamente por eso siempre se exigió mucho a sí mismo, porque no quería defraudar. Solía decir que su único patrimonio era su credibilidad.

-¿Personalmente pensaba en una despedida tan emotiva?

-Debo confesar que nos sorprendió la enorme demostración de afecto y respeto que protagonizó la ciudadanía de este municipio y de muchos otros lugares de Asturias. Por la capilla ardiente pasaron cientos de personas que entraban llorando, muchas de ellas vestidas de negro, visiblemente impactadas… Tampoco esperábamos la repercusión nacional que tuvo. Solo puedo dar las gracias de todo corazón.  

-¿Qué destacaría del trabajo realizado estos tres mandatos?

-Aníbal Vázquez cogió un ayuntamiento a la deriva, lo llevó a puerto y protegió a la tripulación. No fue nada fácil. Luego consiguió que Mieres fuera uno de los dos ayuntamientos asturianos que logró financiación de Europa para la estrategia de desarrollo sostenible. Modernizó los servicios municipales, construyó el parque Mayacina, consiguió la mayor compra de autobuses y en estos últimos meses consiguió más de 20 millones de euros en inversiones por todo el municipio.

-A lo largo de estos años ha ejercido muchas veces de alcalde en funciones. ¿Siente ahora una responsabilidad distinta?

-No es comparable. Ahora toda la responsabilidad recae sobre tus espaldas. Y eso es una pesada losa que hay que intentar llevar de la mejor forma posible. Gobernar supone elegir, porque no se puede hacer todo lo que sería necesario y eso siempre es duro. En todo caso, quiero dar las gracias a todo el equipo de gobierno, porque son un lujo, y también a las trabajadoras y trabajadores municipales porque están a la altura de las circunstancias.

-Cuando dice que los próximos años van a hacer realidad muchos de los proyectos que Aníbal Vázquez no pudo ver, ¿qué es lo primero que le viene a la cabeza?

-Te citaría tres: desbloquear Oñón y construir vivienda para jóvenes, el centro de innovación sobre materias primas y minería verde y la puesta en marcha de programas de rehabilitación urbana en el municipio.

-Hay quien dice que el gobierno de Mieres tiene ideología, pero que nunca ha estado ideologizado ¿Comparte esa valoración?

-Somos de izquierdas, pero siempre hemos gobernado para todos. Hemos hecho del sentido común nuestra bandera y el respeto por quien opina diferente nuestra tarjeta de presentación. Mieres está en las antípodas de la crispación y la política del odio. Y lo seguirá estando.

-¿El campus tiene margen de crecimiento?

-Por supuesto, el Rector tiene un plan estratégico para hacerlo realidad. Le hemos dado un voto de confianza y vamos a trabajar con lealtad y cooperación para que los compromisos se hagan realidad. El campus de Mieres tiene que ser también un polo de innovación, tiene que ser una fábrica de conocimiento que tenga impacto en la actividad económica, que haga realidad nuevos proyectos vinculados con la energía y las materias primas, por ejemplo.

-Emutsa es innegociable para el gobierno de IU, pero ¿necesita cambios?

-El transporte público es clave para que la ciudadanía pueda desplazarse para trabajar, estudiar, comprar o acudir al médico. Sobre todo en un municipio con los niveles de envejecimiento y dispersión territorial como el nuestro. Estamos modernizando la empresa municipal, hemos hecho la mayor compra de autobuses de su historia, y seguiremos haciendo cambios para conseguir dar mejor servicio. Siempre hay cosas que mejorar.

-Mieres es el prototipo de la ciudad de los 15 minutos, con una oferta de servicios amplia y atractiva. ¿Por qué no logra sacar rédito y atraer a nuevas familias con trabajo en el centro de Asturias? ¿Es ese un camino posible?

-El problema es que llevamos 20 años con el desarrollo urbanístico de Oñón paralizado, 11 años sin que se construya vivienda pública, demasiado tiempo viendo cerrar empresas sin que vengan proyectos capaces de tirar de nuestra economía… Y esto tiene consecuencias. Necesitamos ofrecer vivienda de calidad a precio asequible, más plazas de 0 a 3 años, ampliar la oferta de FP, que el Campus coja vuelo con más fuerza, que los polígonos industriales que hoy están parados alberguen nuevas inversiones… Tenemos que aprovechar la oportunidad que suponen los fondos de Transición Justa y los fondos europeos. Tenemos que conseguir que el Gobierno regional y el Gobierno de España cumplan sus promesas incumplidas. Y lo tenemos que conseguir para construir el futuro de Mieres.

-¿Los ayuntamientos están condenados a incrementar la presión fiscal sobre los vecinos si quieren dar respuesta a la creciente demanda de servicios?

-Los ayuntamientos estamos en una encrucijada: cada vez tenemos más competencias y menos dinero. Y eso nos lleva al precipicio. No es posible multiplicar los panes y los peces. Por eso es clave garantizar un sistema de financiación más justa, para tener los recursos que necesitamos. Mieres ha hecho un enorme esfuerzo para no subir impuestos durante los últimos nueve años, y no ha sido fácil. Un dato: el coste del suministro eléctrico para el alumbrado público o el funcionamiento de los colegios se ha triplicado en el último año.

 -¿Qué destaca del equipo de trabajo que le acompaña?

-Son un lujo. Es una combinación de experiencia y renovación. Representan el talento y el compromiso. Tienen ganas de cambiar las cosas y conseguir que este concejo aproveche todas sus oportunidades. Es un equipo muy plural, formado por mujeres y hombres que conocen los problemas y que están dispuestos a dejarse la piel para conseguir soluciones.

-¿La apuesta cultural de Mieres seguirá siendo un referente?

-Por supuesto, tenemos a una excelente concejala de Cultura que tiene un montón de proyectos para estos próximos cuatro años y vamos a trabajar para hacerlos realidad. Hemos demostrado que se puede hacer una programación ambiciosa, innovadora y descentralizada. Caja de Resistencia y Rúcula son los primeros pasos, pero habrá mucho más.

-¿Qué mensaje mandaría a los mierenses ante esta nueva etapa?

-Les pediría que sepan disculparnos por los errores y les diría que vamos a dejarnos la piel para mejorar la calidad de vida en el concejo y para intentar atraer inversiones que creen empleo y actividad. Vamos a hacer todo lo posible para estar a la altura, para no defraudar su confianza.