Entrevista | Alfredo González Cantautor

"Soy un chaval de Turón, bastante lejos llegué"

"He conseguido vivir de la música, aunque no de la mía, y he cumplido todos mis sueños pequeños"

Alfredo González.

Alfredo González. / David Orihuela

David Orihuela

David Orihuela

Hace una semana que Alfredo González dejó de ser lo que era. Ya no es un cantautor que escribía sus letras en servilletas en los bares más bohemios que encontraba. Ya no es el flaco de Turón, aunque sigue estando igual de delgado. Hace una semana Alfredo González se bajó del escenario del Niemeyer y allí quedaron para siempre sus canciones. Era el último concierto.

–Se acabó.

–Sí. Todo tiene un final. Hace un año empecé a notar que estaba cansado de Alfredo González. Me subía al escenario a tocar "Hasta las manos" o "La nada y tú" y no me sentía igual que antes. Soy de los que piensan que hay que ser honesto en cualquier trabajo. Cuando fui profesor no conseguí que me emocionase dar clase y lo dejé. El tiempo que fui Alfredo González fue maravilloso pero cuando me di cuenta de que me subía al escenario como quien iba al trabajo…

–Cantar también es un trabajo.

–Pero el momento del escenario es el menos trabajoso, el que más disfrutamos, y yo había dejado de disfrutar.

–Siguió tocando.

–Claro, no fue una decisión de un día para otro, reflexioné un montón y después de un año decidí que ya estaba bien.

–¿Ha logrado vivir de la música?

–Sí, pero no de la mía. He logrado vivir tocando con otras bandas, dando clases de música o tocando versiones. Sí que hubo un momento de mi vida en que el ochenta por ciento de mis ingresos eran de derechos de autor, giras y conciertos de Alfredo González, pero hubo otro, tal vez por culpa mía, en que la balanza empezó a desequilibrarse y los ingresos de Alfredo González no eran ni la mitad de lo que yo cobraba trimestralmente. Igual ahí empezó la caída.

–¿Cuándo aprendió a hablar de usted mismo en tercera persona?

–Estoy aprendiendo ahora y está empezando a dejar de ser difícil porque todo proceso de despedida lleva detrás una preparación psicológica enorme, de plantearme que realmente esto lo hago porque quiero, pero nadie me quita 22 años de haber sido Alfredo González, desde aquel concierto de junio de 2001 en el Café Habana de Mieres.

–Dice que se ha cansado de sus canciones, ¿cree que el público también se ha cansado de ellas?

–No lo sé. Es una de mis grandes dudas. A lo mejor un poco sí porque, si no, habrían venido más a los conciertos.

–¿Notó el descenso del público?

–Sí. No tanto en Asturias, pero sí en Madrid.

–Lo intentó en Madrid, se fue a la capital con la aspiración de ser artista.

–Con Madrid lo intenté todo. Llegué a vivir allí en 2004. Yo quería ser Quique González, Ismael Serrano o Carlos Chaouen. Quería ser todos ellos y fui de discográfica en discográfica y de bar en bar. Recorrí todo los bares del circuito de autor en los que quería tocar, Libertad 8, El Búho Real, Clamores, Galileo… La vida tiene esas cosas y no en ese momento pero sí con el paso de los años acabé tocando en todos.

–Y acabó cantando con Quique González, con Ismael Serrano, con Carlos Chaouen y también con Nacho Vegas, con Zahara, con Andrés Suárez.

–He conseguido cumplir todos mis sueños pequeños, mis sueños leves. El cénit fue el concierto de junio de 2021 de "20 años, 20 canciones, 20 invitados" en Mieres. Estaban casi todos mis amigos.

–¿Reniega de sus canciones?

–No, nunca. Me he cansado de interpretarlas. Son fotografías de mi vida, o cortometrajes que van hablando de quién fui siendo yo, pero cuando me subo al escenario tengo la sensación de estar cantando una canción de otro. Me pasó en el aniversario del bar La Plaza, en Gijón. Al bajar del escenario me di cuenta de que no había disfrutado. La sala estaba llena, la gente cantaba mis canciones, pero yo no disfruté. Otra cosa que me pasó esa noche es que la gente me decía que me seguía desde hace años pero nadie me dijo que le encantaba mi último disco. Ahí me sentí mayor, me sentí viejo a nivel musical y decidí que tenía que cerrar esa época.

–Ha estado varias veces al borde del triunfo de dar el salto.

–Sí, la pelota estuvo en el aro muchas veces. La última fue cuando casi hacemos la canción de la película "El verano que vivimos". También lo sentí en la primera gira. Creo que sé hacer buenas canciones pero soy un alma demasiado libre y demasiado perfeccionista.

–Y de Turón.

–Y tanto. Muchos cantautores de barriadas de Madrid me lo decían, es que yo soy de Vallecas o soy de San Blas. No, amigo, ser de Vallecas no es ser de Turón. La primera vez que repartí maquetas por los bares de Madrid, en el Búho Real la pusieron y les gustó cómo sonaba, cuando dije que era asturiano me dijeron que no me podían programar un concierto porque no llevaría a amigos de Madrid. Ese fue el primer bofetón de Madrid.

–¿Aún le quedan ganas de triunfar, piensa que la escena se lo debe?

–Hay que tener cuidado con la palabra triunfo, es muy venenosa. Yo creo que ya triunfé. Canté con mis referentes. Ahora lo que quiero es vivir de esto bien y pagar la cuota de autónomos. Triunfar… Soy un chaval de Turón, bastante lejos llegué, si lo que he conseguido no es triunfar… Pero sí, tengo ilusión por volver a ilusionar. No tengo ambición.