Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Dime de qué presumes...

Las inversiones planificadas para Mieres, la carga impositiva a los vecinos y el organigrama municipal

Quizá estemos ya un poco hartos de las campañas publicitarias que hace el equipo de gobierno de IU sobre lo mucho que están haciendo por Mieres, cuando la realidad es que nuestro concejo está yendo cada vez a menos. Sobra soberbia y propaganda y faltan ganas de trabajar y eficacia.

Hace unos días, veíamos que el vicealcalde presumía de las inversiones que están haciendo, atribuyéndose incluso las de otras administraciones. Inversiones que, además, no han sido conseguidas por el esfuerzo de nuestros dirigentes, sino que se llevan a efecto simplemente porque toca.

La realidad es que, de los aproximadamente veinticinco millones que dicen que van a invertir, ocho y pico, según datos del Ministerio, son parte de los fondos mineros que se gestionaron hace años para proyectos que todavía están pendientes de ejecución. Tres millones y pico más provienen de los famosos fondos EDUSI, fondos europeos que, supuestamente, se nos dieron para mejorar nuestros núcleos poblacionales en el sentido de que fueran más sostenibles, ecológicos y saludables, pero que solo se invirtieron para hacer parkings de coches y un parque en el centro urbano de Mieres, olvidándose por completo del resto de los núcleos de población que tiene nuestro concejo. Con ello, el equipo de ecologistas frustrados que nos gobierna cubre el expediente de cinco años al considerar que ya ha logrado la sostenibilidad y la mejora de nuestros núcleos urbanos. Un despropósito.

A esos aproximadamente doce millones, que ni son mérito ni se deben a ninguna gestión de nuestros gobernantes, hay que sumar, por un lado, aproximadamente cuatro millones más, los destinados por la Administración del Estado para construir el cuartel de la Guardia Civil, proyecto que también “toca” hacer ahora tras casi 10 años de espera. Y, por otro, dos millones y pico más que aporta el Principado de Asturias para reparar la carretera de Turón, reparación que habría podido hacerse hace mucho de haberse puesto alguna diligencia en ello. Quede constancia de que el PP de Mieres lo pidió en varias mociones y de que ahora se hace simplemente porque “toca”. La lamentable realidad a ese respecto es que nuestro alcalde y su equipo se han limitado durante los diez años que llevan al frente del ayuntamiento de Mieres a enviar cartas a diestro y siniestro sin dar ningún paso adelante e incluso sin recibir respuesta alguna.

A resultas de todo ello, la cantidad a invertir realmente por el Ayuntamiento de Mieres es de aproximadamente sólo seis millones, cosa que, para mayor inri, también pone en solfa la desidia del actual equipo de gobierno por dos razones obvias. Primera, que se ha acumulado un superávit improcedente por el abuso del cobro de algunos de los impuestos con que se achicharra a los mierenses. Y segunda, porque no se ha sabido invertir a lo largo de estos años el dinero de que realmente se disponía.

Lamento tener que ser tan contundente, claro y conciso, pero la realidad es que durante estos tres últimos años se ha practicado una política engañosa al recaudar mucho y gastar poco. No es admisible que, a estas alturas, el equipo de gobierno del ayuntamiento de Mieres siga sin hacer un presupuesto como es debido, acoplando los ingresos a los gastos o viceversa. Estoy convencido de que, de hacerse bien, la carga impositiva que soportamos los mierenses disminuiría considerablemente. Baste un simple dato: la recaudación de impuestos directos aumentó un 43% desde el año 2011 y la de tasas un 25%, teniendo en cuenta, además, que durante ese tiempo la población disminuyó en 5.500 habitantes.

Por último, digamos que desluce mucho la última medallita que ha pretendido ponerse nuestro vicealcalde al hablar de la RPT (Relación de Puestos de Trabajo), tarea para la que ha llegado a destinarse una indecente cantidad de dinero, pues se ha hablado de más de cien mil euros, a pagar a una consultoría externa cuando ya se disponía de un informe del año 2011, por el que se pagaron 60.000, que no sirvió para nada. Que, tras diez años de gobierno, alguien tenga que venir a decirle a nuestros dirigentes en qué trabajan los empleados del ayuntamiento y qué debe hacer cada uno de ellos demuestra claramente su ineptitud y su desidia a la hora de cumplir sus responsabilidades.

Creo que, antes de presumir de nada, nuestros gobernantes deberían reflexionar muy seriamente tanto sobre la situación real de nuestro concejo como sobre su propia gestión. A ese respecto, lo diré una vez más, no deberían olvidar ni un minuto que los grandes retos que tiene planteados Mieres desde hace cuarenta años son dos: población y puestos de trabajo, ambos en un alarmante declive imparable, pues, año a año, la población disminuye y el paro aumenta. Todo lo que hagan nuestros gobernantes que no sea frenar e invertir esas tendencias son bagatelas, puro divertimento, ociosidad para matar el tiempo.

Para hacer frente a esos retos es preciso no solo prepararse a fondo, sino también levantar el culo de las poltronas y salir a la palestra, si fuera preciso, batallando aquí y allá, frente a la Administración y a los empresarios, para que Mieres vuelva a ser la población que fue y que debería seguir siendo por historia y potencialidad. Desde que los españoles iniciamos afortunadamente un camino de democracia, la desgracia obvia de los mierenses, con una obviedad que nadie puede cuestionar, es que sus ininterrumpidos gobiernos de izquierdas no se han dedicado más que a vivir ellos a cuenta de los sufridos ciudadanos. ¿Es eso lo que deseamos para Mieres? Y para que nadie tenga que salir en la prensa calificando todo esto de “chascarrillos”, concluyo adelantándome a dejar claro que todos los males de Mieres se deben al exministro Montoro, la excusa de siempre.

Compartir el artículo

stats