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José Manuel Ibáñez

Invasión

Las llamadas a cualquier hora de firmas de todo tipo para realizar ofertas

Contra lo que pueda parecer el titular no se refiere a la protagonizada por Rusia contra sus vecinos ucranianos, que está poniendo el mundo patas arriba.

Lo que aquí quiero plasmar no es otra que la invasión a diario de nuestra intimidad. Una invasión que se produce pese a existir la Ley Orgánica 15/99 que regula este aspecto de nuestra vida, mejor dicho lo debería regular, pues al final resulta todo papel mojado y nuestros datos circulan sin control en las manos de los mercaderes.

Con el transcurso del tiempo las empresas han ido modificando sus métodos, así que han desechado el correo personalizado conscientes de que iban a la basura sin abrir y lo han sustituido por llamadas directas a cualquier hora. La pregunta es: ¿de dónde coño sacan los datos?

Las llamadas pueden ser a las horas más intempestivas, les da igual, para ofrecerte Jauja rediviva si no declinas la oferta al inicio, pero lo preocupante es que saben tu nombre y la compañía de la competencia con la que trabajas. Muy grave.

La palma se la suelen llevar compañías de gas y electricidad, aseguradoras, telefonía, bancos... y ahora mismo aburren con los paneles solares.

Por el contrario, cuando necesitas ponerte en contacto con alguna de ellas resulta todo un suplicio poder hacerlo, con una perdida de tiempo que irritaría hasta el Santo Job. Al final el inocente de uno estaba en la creencia de que bloqueando los números de los "pesados" solucionaría los problemas, pues no, cambian a otro y a darle la matraca. Además de cualquier centro oficial contactan contigo con numeración más amplia de lo habitual, con lo cual, por si acasu, tienes que descolgar.

Mi cabreo de hoy viene provocado porque estoy tomando el vino tranquilamente en La Antigua, con la cercanía y charla de Balta, Cuqui y su tertulia diaria "arreglando el país" y recibo una llamada de una entidad bancaria, esas que nos están esquilmando con condiciones unilaterales abusivas y no respetando lo acordado en sus tiempos, para ofrecerme tipos de inversiones "favorables".

Pase cambiado, y sigo a lo mío.

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