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Carlos Cuesta

A contracorriente

Carlos Cuesta

Qué belleza es el "Ojo de Buey" de Peña Mea

La oquedad en el conocido pico de Laviana puede ser un atractivo para atraer turismo y potenciar este sector

Qué belleza es el "Ojo de Buey" de Peña Mea

Es todo un capricho geológico que define estilo, estética y grandiosidad natural. Se llama popularmente "Ojo de Buey" y está situado a unos metros del singular picu Mea, en descenso hasta la campa Pelúgano, en el concejo de Laviana. Y este monumento kárstico es cada vez más llamativo por los muchos montañeros que se acercan por estas empinadas laderas de una de las montañas más bellas de Asturias. Si Peña Mea tiene un halo de misterio y atractivo, el "Ojo de Buey" conforma un conjunto pétreo más oculto que iguala en seducción y encanto a la emblemática cumbre lavianesa.

Esa figura natural causa sensación al montañero por su dibujo en la roca y su presencia tentadora y grandiosa. Es todo un reclamo de finura y primor contar con ese roquedo bien marcado a tiralíneas que reporta esplendor y gallardía a todo aquel que lo observa con pasión afecta y deportiva. Creo con plena convicción que este sentido redondel enrocado bien podría ser un reflejo promocional para ejercer un turismo vivo y avanzado. Todo un icono junto a Peña Mea para proyectar los valores medioambientales de un concejo que necesita mucho apoyo para forjar un turismo serio y vanguardista. Desde el Ayuntamiento de Laviana y su corporación municipal deberían tomar nota y comenzar a vender con ánimo y deseo ese sublime "Ojo de Buey", toda una marca brillante para dar a conocer las peculiaridades naturales y lindas de un municipio enganchado al río Nalón y escoltado en sus entornos por las moles de Peña Mea y Peña Mayor. Sin que sea la panacea, el turismo como actividad económica supone un complemento de interés para mejorar en el ámbito de la crematística comunitaria con ingresos que auténtico valor monetario. Lo repetí infinidad de veces y es que el sector servicios necesita renovación y contar con profesionales de altura de miras. Hay que ofertar lo que tenemos con orgullo, imaginación y sapiencia, sólo así se alcanzarán cotas de calidad y promoción que es a fin de cuentas lo que representa el turismo como acción revitalizadora y práctica. Y en este aspecto el "Ojo de Buey" y su hermana de alto nivel Peña Mea ejercen de valedores originales para ofertar la raíz y marca esencial de verdaderos roquedos solitarios y magníficos. Si la belleza visual de Peña Mea, desde el valle de Pola, es categórica, el "Ojo de Buey" en su proximidad y sombra escondida es graciosidad y primor. Ambos conjuntos graníticos deberían ser considerados por la municipalidad monumentos naturales a la excelencia. Todo un patrimonio de verdad y entusiasmo que no hay que olvidar. ¡Menos mal que nos queda Peña Mea!

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