Rodrigo Sopeña Costales (Gijón, 1977) es director y guionista. Creó y dirigió algunos programas televisivos como “La hora de José Mota”, con quien colabora con asiduidad, y “Me resbala”. También es el creador del “Club Houdini”, una serie de ficción para Disney Channel. Acaba de publicar, y ya va por la segunda edición, el cómic “El último tahúr”, del que es guionista, con dibujos de Juande Pozuelo. Sopeña se dedica a la televisión desde 1999 y tiene currículum para aburrir. Fue guionista de “El Club de la Comedia” durante dos temporadas y también escribió chistes para el dúo cómico “Cruz y Raya”, además de para José Mota, para el que dirigió varios programas especiales de Nochevieja y dos temporadas de “La hora de José Mota”. Junto a su amigo, y compañero de piso de estudiantes, Luis Piedrahíta, escribió y dirigió el thriller de misterio “La habitación de Fermat”, una película que recibió varios premios internacionales.

Rodrigo Sopeña Muel de Dios

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1 imagen 10 palabras Muel de Dios

Making of

Making of Muel de Dios

Un tahúr que no es un tahúr

Esta foto es un engaño, un truco, una mentira. Esta foto es la de un supuesto tahúr, un jugador diestro, un fullero que te despluma a la primera de cambio. Pero Rodrigo Sopeña –aunque habla despacio y un poco bajo el volumen, como los que la meten doblada– ciertamente debe de ser lo que parece. Y parece más bien –aunque, quién sabe, quizá sí esté engañando al entrevistador– un cuarentón pachorras y despreocupado que vive un poco en su mundo de trucos y magias desde que se convirtió en niño fascinado por las maravillas que hacía MacGyver, aquel personaje televisivo que montaba la Feria de Muestras de Asturias con un clip, medio chicle y las sobras de un bocadillo de calamares. 

Muel vistió a Rodrigo de tahúr en homenaje a Andy, el protagonista del cómic “El último tahúr”, una apasionante historia de trucos desvelados que Rodrigo ha escrito y dibuja Juande Pozuelo. Pero no parece ese el papel real que Sopeña desempeña en esta vida, por la que transita, dice, sin ir buscando nada especial. Dejándose llevar todo el rato y que las cosas ocurran. Sin mucho estruendo. Es un tipo que vive de hacer humor en la tele, pero opina muy serio que nunca un chiste tiene que usarse como filo para el descuartizamiento de vidas y haciendas; que el humor es, viene a decir, la deslumbrante aparición de lo imprevisto. 

No, no parece que engañe mucho este tipo enamorado de Venecia, la ciudad adonde acude en cuanto tiene oportunidad; se supone que a dejarse llevar por melancolías malherianas, que es a lo que la gente suele ir mayormente por allí. Mírenlo bien. ¿Parece un tahúr? No. Pero, como diría José Mota, con quien tanto colabora: “¿Y si sí?