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Arte

Sentir la emoción de la pintura en la Galería 451 de Oviedo

Inés Iglesias muestra en “Conto” cómo lo más profundo de nuestro ser se halla en la piel

Vista de la exposición.

Vista de la exposición.

“Conto” es el nombre de la exposición de Inés Iglesias en la Galería 451 de Oviedo, título que podríamos traducir como contar, narrar o enumerar aspectos básicos de la existencia mediante pinturas y dibujos de rostros que, nacidos de la imaginación de la artista, poseen aspectos ligados a la vida con los que resulta fácil identificarse. Se trata de acrílicos y témperas sólidas sobre papel que reflejan experiencias y estados anímicos que se articulan desde un perfecto equilibrio de forma y color.

Y todo ello expresado mediante un lenguaje plástico muy personal, de apariencia sencilla, que muestra un perfecto conocimiento de un medio pictórico basado en el uso libre y armónico de tonos y trazos. Su trabajo rememora a aquellos artistas fauves de las vanguardias históricas que, como André Derain o Henri Matisse, transgredieron los cánones y rompieron con la fidelidad cromática del referente y, muy especialmente, con el expresionista Alekséi von Jawlensky, cuyo trabajo, centrado obsesivamente en el rostro humano, profundizó en el alma de los personajes retratados mediante rasgos faciales irregulares, impregnados de connotaciones cromáticas; sus comisuras, arrugas y gestos, son las huellas del tiempo y sus estragos conforman el carácter de cada uno de ellos y captan aquello que el poeta Paul Valéry afirmaba: “Lo más profundo de nuestro ser se halla en la piel”.

Sentir la emoción de la pintura en la Galería 451 de Oviedo

Sentir la emoción de la pintura en la Galería 451 de Oviedo

En “Conto” se advierten ritmos formales y cromáticos que se podrían corresponder con cadencias musicales, y con las que la pintora está directamente familiarizada a través de otro de sus ámbitos profesionales como videojockey; como creadora de proyectos interdisciplinares de carácter audiovisual en los que la luz, el color y el sonido se conjugan para despertar sensaciones y estímulos dormidos en nuestro interior y que encuentran ahora, en la práctica pictórica, una traducción plástica singular, transformando el papel en partitura donde combinar notas y componer armonías a base de generosos cromatismos formales en los que las tintas planas, muy sintéticas, son deudoras del diseño gráfico, otra de las facetas destacas de la autora.

Sentir la emoción de la pintura en la Galería 451 de Oviedo

Sentir la emoción de la pintura en la Galería 451 de Oviedo

La plasmación del momento es importante; en la frescura del instante quedan reflejados mundos interiores callados, los matices de color y el gesto pictórico tienen la capacidad de delatar esos mundos, de identificarlos con estados anímicos concretos, uno de los argumentos principales de su propuesta. Es una pintura que manifiesta el propio ser de la artista, tiene que ver con ella misma, con sus sensaciones e impresiones personales, con su carácter que intuyo natural y directo, y que también advertimos en la sencillez de los títulos. Así ocurre en piezas de gran belleza como “fly”, “we are closed”, “tu” o “esactly”. Todo ello explica la frescura que emana de estas pinturas; rezuman esa sinceridad del arte que siempre ansiamos y que tanto escasea.

Sentir la emoción de la pintura en la Galería 451 de Oviedo

Sentir la emoción de la pintura en la Galería 451 de Oviedo

Una de las intenciones de Inés Iglesias en “Conto” es despertar en el espectador sensaciones ocultas que pocas veces manifestamos, hacer más transparente esa epidermis y mirar más allá de la mera apariencia de las formas. Las obras desvelan nuestro interior con escasos recursos, pocos trazos, pero rotundos y volumétricos, y grandes manchas de color que sintetizan las formas y que, desde una absoluta frontalidad, acentúan ciertas asimetrías e “imperfecciones” que nos hablan de la realidad misma, de la pluralidad y singularidad de cada ser humano y de la belleza auténtica.

Dar la cara es uno de los aspectos importantes de la vida, y el arte es el espejo en el que reflejarnos con sinceridad; en él aflora con todo su fuerza alguna faceta de nuestra personalidad. Tal vez nos revelamos a través de los rostros de los demás, flotando sobre blancos, emergiendo sobre intensos azules y cálidos amarillos y anaranjados. Con la vitalidad de los tonos pop de David Hockney y la elegante actitud de un retrato de Gustav Klimt o un Egon Schiele.

En “Conto” nos situamos ante una pintura auténtica, sin máscaras ni artificios, que contagia una buena energía, una “alegría de vivir” y un interés por conocernos mejor a través de los demás.

Conto

Inés Iglesias

Galería 451

c/ Mon, 26, Oviedo.

Hasta el 2 de mayo.


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