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Entrevista

Apichatpong Weerasethakul: "Me parece bien si el público se duerme con mis películas”

El director tailandés estrena 'Memoria', hipnótica película en la que Tilda Swinton interpreta a una mujer que emprende un viaje hasta el corazón de la selva en busca del origen de un ruido que solo ella parece oír

Apichatpong Weerasethakul y Tilda Swinton. EFE

Suele decirse que contemplar una película de Apichatpong Weerasethakul es como experimentar un sueño. El suyo es un cine en el que el tiempo parece detenerse, en el que los límites entre lo humano, lo animal y lo vegetal se desdibujan, en el que lo cotidiano es místico y lo místico cotidiano, y en el que se abre la puerta a planos alternativos de existencia que no podemos entender por completo. ‘Memoria’ es la primera ficción que el cineasta tailandés rueda en un país y un idioma que no son el suyo pero, por lo demás, conecta íntimamente con todas las demás, de ‘Tropical malady’ (2004) a ‘Cemetery of splendour’ (2015) pasando por ‘El tío Boonmee que recuerda sus vidas pasadas’ (2010). Mientras acompaña a una mujer que emprende un viaje hasta el corazón de la selva en busca del origen de un ruido que solo ella parece oír -Tilda Swinton se encarga de interpretarla-, la película avanza a bordo de un extrarodinario diseño de sonido para sumirnos en algo parecido a un estado de hipnosis.

¿Qué papel desempeña la memoria en su trabajo como cineasta?

Tengo muy mala memoria, siempre me olvido de todo. Es uno de los motivos por los que hago cine, para dejar testimonio de visiones personales que de otro modo se perderían. Hacer películas es crear recuerdos colectivos. Y compartirlos juntos en una sala oscura es una forma de generar empatía, y de darnos cuenta de hasta qué punto estamos conectados.

 En ‘Memoria’, como en varias de sus películas previas, hay varias escenas protagonizadas por gente que duerme. ¿por qué? 

Contemplar a alguien que duerme genera un momento de gran intimidad. El que duerme está indefenso, es vulnerable, por eso nuestros antepasados se metían en cuevas para hacerlo. Espero que los espectadores de mi película encuentren esas escenas relajantes. Y, si algunos espectadores se duermen durante un rato mientras la ven, o cuando ven mis películas en general, me parece bien. El cine convencional hace todo lo posible para mantenernos con los ojos bien abiertos. Yo prefiero abrir la puerta al público a que experimente sus propios sueños.

 Los sueños que usted tiene mientras duerme, ¿le sirven de inspiración para sus películas?

Mis sueños están más estructurados a nivel narrativo que mis películas. Pero, en cualquier caso, la lógica onírica me atrae mucho y, de hecho, hace años que escribo un diario personal de mis propios sueños. El lenguaje visual de los sueños está muy relacionado con el del cine. Y cada uno de los ciclos de sueño que atravesamos cuando dormimos dura aproximadamente hora y media, que no es sino la duración media de una película.

La protagonista de ‘Memoria’ sufre lo que se conoce como el síndrome de la cabeza explosiva. ¿Es cierto que usted también lo sufrió?

Sí, me sirvió de inspiración para la película. Durante uno de mis viajes a Colombia empecé a escuchar un ruido interior, como un enorme ‘¡bang!’. No sé cómo describirlo. Generalmente lo oía por la mañana, cada cinco o diez minutos durante un rato. No me resultaba doloroso, pero sí muy frustrante porque no era capaz de explicarlo. Los médicos me dijeron que tal vez fuera por culpa del estrés, pero nunca lo averigué. No recuerdo exactamente cuándo despareció.

También como en varias de su cine anterior, ‘Memoria’ incorpora elementos de ciencia-ficción. ¿De dónde proviene su interés en el género?

De mi niñez. La ciencia-ficción fue parte muy importante de mi educación, porque en los años 80 cuando las novelas de ese género empezaron a traducirse de forma masiva al tailandés. Nnca he dejado de leer a Asimov y a Bradbury. En su día también me impactaron mucho las películas de George Lucas y sobre todo las de Steven Spielberg, especialmente ‘Encuentros en la tercera fase’ y ‘E.T. El extraterrestre’. No hay que olvidar que he crecido en un país donde perdura la creencia animista, según la que los fantasmas y los espíritus influyen sobre la vida de las personas, los animales y los objetos.

¿Qué similitudes encontró entre Colombia y Tailandia?

Ambos países tratan de superar el pasado pero están estancados en él. Tailandia vive una situación política complicada, muchas personas fueron asesinadas o desaparecieorn a manos del régimen militar, y los responsables de esos crímenes ocupan cargos de autoridad. Colombia ha vivido capítulos similares en su historia. Sin embargo, me dije desde el principio que yo no era quien para hacer una película política sobre un país que no es el mío.

 ¿Haría una película política sobre Tailandia?

La situación política en mi país ha sido bastante tensa desde el golpe militar de 2014, y el gobierno actual está respaldado por el ejército. Yo no podría hacer la película que quiero hacer allí; no puedo hablar de la monarquía ni de los militares, porque hacerlo me metería en problemas muy serios, pero al mismo tiempo sentí que no tenía sentido hacer una película en Tailandia que no fuera política. Por eso decidí rodar en otro lugar. Sufro mucho por mi país, pero también tengo esperanza. La juventud se está movilizando, y ejercen presión para que haya reformas. Lograrán cambiar las cosas.

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