Un fantasma en Sri Lanka

"Las siete lunas de Maali Almeida", con la que Shehan Karunatilaka ganó el Booker, merece tener miles de lectores

Sergi Sánchez

¿Sabe usted, lector, que Sri Lanka es un país en bancarrota, hambriento de combustible, medicinas y alimentos? ¿Que en 1995 era el país con la mayor tasa de suicidios por habitante? ¿Que atravesó una cruenta guerra civil durante 30 años? Solo por poner en el mapa esa isla paradisiaca donde los cadáveres flotan como tablas de surf en un lago podrido, la magnífica novela de Shehan Karunatilaka (Galle, 1975), Premio Booker 2022, merecería encontrar miles de lectores. Hay más alicientes: su protagonista es un fantasma que tiene siete lunas (una semana) para averiguar quién lo mandó al otro barrio (aquí el Mundo Intermedio, una especie de Ministerio de las Almas Perdidas), y lo que sigue es una novela picaresca y un thriller de espionaje, una experiencia queer y una revisión divertida y cruel del libro de estilo del realismo mágico, y, por encima de todo, la historia de un pueblo atravesado por la violencia y la corrupción que lucha por construir su identidad.

"Las siete lunas de Maali Almeida" está escrita en segunda persona del singular. Una decisión osada que determina la relación que el lector mantiene con su antihéroe, un ludópata fotoperiodista, homosexual en el armario, que guarda en una caja un conjunto de fotos comprometedoras codiciadas por guerrilleros tamiles y miembros del Gobierno. El narrador, pues, podría ser un fantasma protector, alguien que ha conocido a Maali desde antes de que naciera, unos ojos que existen en una etapa previa al lenguaje, algo así como un lector privilegiado. Ese tú persistente, ese espíritu que todos llevamos pegado como una conciencia vigilante, que se desplaza con habilidad hacia la omnisciencia cuando le conviene, es una muestra del dominio técnico de la prosa de Karunatilaka, que sorprende con la construcción de una voz mordaz y descreída, que transita de la estupefacción a la lucidez mientras atraviesa las frágiles paredes que separan la realidad de su copia mística para desentrañar, de modo extraordinariamente didáctico, la complejidad histórica, política y religiosa de un país que tradujo la esclavitud de su herencia colonial en un trauma colectivo que acabó con la vida de 60.000 personas.

Pero "Las siete lunas de Maali Almeida" también es una emotiva novela sobre lo que significa amar desde la diferencia en un territorio donde campa la extrema intolerancia. Es en los personajes de DD, el novio ocasional de Maali, y Jaki, la prima lesbiana de este, que finge ser novia de Maali para que pueda disfrutar de su fogosa relación con DD en la clandestinidad, donde logra vincular con mayor fuerza lo personal con lo político. En una novela planteada como un misterio por resolver, que nunca evita la descripción de las atrocidades de la guerra pero que destaca por su humor irreverente, resulta admirable la capacidad de Karunatilaka para recordarnos que la lucha queer –en 1989, año en que se sitúa la acción, estaba inmersa en la pandemia estigmatizante del sida– sigue siendo una herida abierta en muchos países en los que la libertad es un sueño que solo pueden permitirse los fantasmas que, felizmente, accederán al nirvana de la reencarnación.

Las siete lunas de Maali Almeida

Las siete lunas de Maali Almeida / Shehan Karunatilaka

Las siete lunas de Maali Almeida

Shehan Karunatilaka (Traducción de Annkara Cabeza Lázaro)

Urano, 477 páginas, 21,50 euros