Voces de la memoria

Marcelino Iglesias cierra con su última novela el ciclo narrativo vinculado a la imagen y proyección del concepto "sombra"

Fernando Menéndez

"Hijos del acaso, invitados de la vida, náufragos de la existencia". Así, con palabras de Marcelino Iglesias (San Martín del Rey Aurelio, Asturias, 1951), podríamos definir a los habitantes de su nueva novela, "Sombras familiares". Palabras que pone en boca de uno de los narradores del libro: todo un tapiz de voces que se van sucediendo, alternando, encontrando… Voces que responden a una evocación temporal y cuyo único criterio es llevar a salvo el relato de la memoria. Para ello, Iglesias recurre a un territorio que le es familiar, pues ya lo ha utilizado en otros libros: Tierra de Besar, un lugar donde fructifica la realidad de la ficción como sucede con otros lugares inolvidables; es el caso del Macondo de García Márquez o el Celama de Luis Mateo Díez. Se pueden debatir las razones y ventajas de crear un espacio paralelo a lo real (el debate excedería con creces estas notas), pero lo cierto es que para una ficción que, sin ser deudora de la realidad, no quiere alejarse demasiado de ella, acudir a este recurso es una buena decisión. En ese deseo de poner en perspectiva lo sucesivo entra de lleno la memoria. Podríamos decir que la memoria es un elemento medular en la escritura de Iglesias, y más en concreto en "Sombras familiares". También podríamos denominar al autor de "La sombra de Larra" como un escritor de la memoria, aunque, si nos ponemos maximalistas, ¿qué escritor no es un escritor de la memoria?

Pero esta puede ser un pastiche, un remedo de nostalgia o un mecanismo con un fuerte poder narrativo. Este último caso es el de "Sombras familiares", un cesto elaborado de varios mimbres; un encadenado de relatos que van alternando puntos de vista y rellenando, unos y otros, los inevitables agujeros de la memoria, y en el que la capacidad de escucha y la traslación de lo escuchado es trascendental.

Entre los diferentes temas que se pueden extraer de la novela de Iglesias, hay uno que me parece esencial por la sustancia que le da a todo el conjunto: la importancia de la escritura como aval y testigo de la memoria. Son más de uno (especialmente dos) los encargados de transformar los recuerdos en relatos: una manera de sobrevivir, de colocarse por anticipado en el futuro. Creo, además, que esta es una cuestión fundamental para el propio Iglesias: elegir la literatura como un desafío a la amnesia: voluntaria o involuntaria; pública o privada. El teniente Bernal, Juan Antón, Olaya, Gabriel, Palmira, Marcel… personajes del libro. Este último como depositario de los recuerdos de los anteriores.

No sólo qué se dice, sino cómo se dice y en qué circunstancias: "Somos voz: eso nos define. Hablar es el don que nos diferencia de las otras criaturas. Por eso yo, consciente de ello y a falta de otro interlocutor, le hablo al viento que se lleva mis palabras, que las esparce en el aire, las dispersa y, al fin, las deposita, cual gotas de rocío, en el inmenso río de la palabra en el tiempo".

Novela además atravesada por la flecha de la lectura y los libros. Literatura y vida, claro. Una novela de iniciación en la que se evoca y actualiza la relación de Max Brod y Franz Kafka. No en vano, hacia la segunda mitad del libro, la figura del poeta Paul Celan jugará un papel importante, hasta el punto de que podríamos considerarlo un personaje más. De nuevo, palabras de Juan Antón: "De este modo, la lectura cambió mi horizonte, lo dilató: abrió caminos insospechados, me adentró en mundos inimaginables antes; dotó de amplitud a la mirada sobre los seres y las cosas".

Se afirma en la contraportada de "Sombras familiares" que, con este título, Iglesias "cierra su mosaico de Sombras". Han sido cuatro títulos antes. Todos con el pasajero de las sombra incorporado. El escritor asturiano ha construido, libro a libro, un mundo propio, singular. El lector, a partir de "Sombras familiares", tiene la oportunidad de remontar hasta la citada más arriba: "La sombra de Larra", pasando por "La sombra del tren", "Destellos en la sombra" y "Quien sombra dice". Todas publicadas por el sello asturiano KRK.

Háganme caso. Merece la pena.

Voces de la memoria

Voces de la memoria / Marcelino Iglesias

Sombras familiares

Marcelino Iglesias

KRK, 576 páginas, 29.95 euros