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Asturias reina en la montaña

Fombona y Javi Villa analizan su éxito en el Campeonato de España en las dos modalidades más importantes de la especialidad

Por la izquierda, José Antonio Fombona y Javi Villa, ante el Lotus GT 430 del segundo, en Oviedo.

Por la izquierda, José Antonio Fombona y Javi Villa, ante el Lotus GT 430 del segundo, en Oviedo. LUISMA MURIAS

José Antonio Fombona tiene 68 años pero mantiene la misma pasión que cuando ganó, en 1980 y 1981, dos campeonatos de Asturias de rally. El gijonés, que se pasó hace una década a las subidas de montaña, ya acumula siete títulos de campeón de España en la modalidad de turismos. El último

La trayectoria de estos dos pilotos asturianos se ha cruzado en una especialidad, la de subidas de montaña, en la que se sienten muy cómodos. "Para mí hubo un salto muy grande de cuando venía de los circuitos en plan profesional a ahora que estoy en la montaña. Lo que más me gustó es el ambiente, se acabó la tensión, la rivalidad entre los pilotos. Llevo ocho temporadas en montaña y ojalá sean muchas más", dice Villa. El camino de Fombona fue inverso, puesto que procedía del mundo de los rallys: "Me pasé a la montaña porque requiere de menos preparación y de menos tiempo, si tienes un equipo como tenemos nosotros que te lleva el coche prácticamente llegas, reconoces el terreno, haces la carrera y vuelves a casa. Es más llevadero. Por otra parte, esta carrera supone soltar toda la adrenalina que llevas dentro en dos minutos y medio. Los rallys es como en atletismo correr los 5.000 o los 10.000 metros y la montaña es como los 100 o 200 metros lisos".

Para los dos ha sido, además, muy especial volver a ganar un campeonato también por diferentes razones. En el caso de Fombona, sobre todo por cómo se produjo: "Es el segundo que más ilusión me hace, después del primero, por cómo fue el final. El año pasado no había ganado porque después de seis títulos no tenía mucho interés en acumular más, entonces me dediqué a hacer aquellas pruebas que más satisfacción me daban. No solo en el plano deportivo, también en el lúdico. Elegía sitios bonitos, donde se comiera bien, donde te tratasen bien". Para Villa fue también especial después de que el año pasado se le escapara por muy poco: "El año pasado fue duro, lo perdimos por unas décimas, y este año en principio iba más cómodo, aunque a falta de dos carreras se decidió sacar el coche nuevo y eso siempre tiene riesgos. Al final, aunque algo justo, ganamos".

Estos títulos y el espectáculo que se vive en cada prueba sirven a estos pilotos para insistir en una reivindicación que llevan ya muchos años haciendo. "Lo que llevamos Javi y yo reivindicando es que en nuestro deporte hay una afluencia de público muy notoria, probablemente en esta última carrera hubiera ente 10.000 y 12.000 aficionados, pero hay otras, como la del Fito, con 40.000 o 50.000, que no los hay en ningún otro deporte, si exceptuamos el fútbol de Primera, y resulta que tenemos que ser amateur, es decir, nos cuesta dinero. Llevamos reivindicando muchos años que tiene que haber un reconocimiento, que esto repercuta en el piloto", dice Fombona y asiente Villa.

Les hagan o no les hagan caso, ellos seguirán a lo suyo. Fombona haciendo sus tablas de ejercicio para mantenerse en forma y Villa poniendo a punto su coche para disfrutar de una modalidad de automovilismo que recomiendan a todo el mundo. "Nos gustaría recalcar la enorme variedad que se da en la montaña y que no se da en otra disciplina del automovilismo. Tanto los que son aficionados como los no aficionados disfrutan mucho en cada carrera", dice Fombona. Villa añade otro detalle: "En esta modalidad manda el corazón. Por eso ganó José Antonio y por eso nos gusta tanto este deporte".

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