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Mucho Bayern para el PSG

El equipo alemán levanta su sexta Liga de Campeones gracias a un imparable Coman y a las grandes intervenciones de Neuer

Los jugadores del Elche celebran el gol de Pere Milla.

Los jugadores del Elche celebran el gol de Pere Milla. EFE

El equipo, la fuerza del grupo, pudo con una colección de estrellas. En una final plagada de nombres deslumbrantes, la gloria fue para Coman, un joven francés criado en el PSG que por fin respondió a las expectativas de su temprana explosión, hasta ahora no confirmada. Coman acertó en una de las oportunidades del Bayern y Neuer respondió a todas las del Paris Saint Germain. Neymar y Mbappé no brillaron en una final que dejó en muy buen lugar a Di María y a los españoles Ander Herrera y Juan Bernat. Ellos, junto a Kimpembe y Marquinhos, sostuvieron a un PSG que plantó cara al Bayern, pero estuvo un escalón por debajo.

Coman no tardó en darle la razón a Flick, que apostó por el francés en lugar de Perisic. Fue un dolor de cabeza para la zaga francesa y puso la firma de la sexta Champions del Bayern con un gol que sorprendió a todo el mundo porque no es un virtuoso del remate de cabeza. Pero el balón que le envió Kimmich era tan apetitoso que le bastó poner la frente para batir a Keylor Navas.

Hasta ese momento, el portero costarricense alimentó la leyenda de invencible que se ganó con sus tres finales ganadas con el Real Madrid. Lewandowski le puso a prueba con un remate que se fue al poste y un cabezazo a bocajarro al que Keylor respondió con sus conocidos reflejos. Claro que hablando de porteros, la final más atípica de la historia de la Champions tendrá siempre un hueco para Neuer. Después de tantas decepciones en Europa, el capitán sostuvo al Bayern cuando el tridente del PSG consiguió desarbolar a la adelantada defensa alemana.

Tras unos minutos de tanteo, en los que el PSG no se asustó por el intento de acoso y derribo del Bayern, la primera conexión entre Mbappé y Neymar hizo temblar los cimientos muniqueses. Neuer no solo ganó el mano a mano al brasileño, sino que cortó también el intento de pase de la muerte a Di María. El argentino ni siquiera encontró puerta cuando Ander Herrera le dejó en posición envidiable dentro del área. El mismo Herrera, formidable en labores defensivas, rondó el gol con un botepronto desde fuera del área que se marchó por poco tras rozar en Goretzka.

Después de un paseo militar hasta la final, el Bayern comprobó que no lo iba a tener fácil para levantar la Orejona. En ese sentido, la lesión de Boateng fue un guiño del destino porque su sustituto, Süle, acabó por formar un tándem formidable con Alaba. Con Thiago de director de orquesta, el Bayern apretó el acelerador tras el descanso y, además del gol, estuvo a punto de sentenciar en un cuarto de hora. Pero Coman se fue al banquillo justo tras obligar a Thiago Silva a sacar un balón peligroso. El Bayern perdió poder de intimidación.

También Di María, poco antes de su incomprensible cambio, dejó a Marquinhos en boca de puerta para mayor gloria de Neuer. Pese a que Neymar intentó echarse el equipo a la espalda, el Bayern dio sensación de tenerlo todo controlado hasta que, en el añadido, permitió un contragolpe que pudo cambiarlo todo. Mbappé conectó con Neymar en el área y el brasileño, negado ante el gol, sacó un centro-chut que no encontró la puerta de Neuer ni la bota de Choupo-Moting. Y, al fin, un buen PSG se rindió a un gran Bayern.

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