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Álex da la bienvenida a Manel y el Marino gana 1-0 al Numancia

Un golazo de Arias permite al Marino superar al equipo soriano en el debut del nuevo entrenador del equipo luanquín

Álex Arias encara al defensa del Numancia David Castro

Álex Arias encara al defensa del Numancia David Castro

En el debut de Manel Menéndez como técnico del Marino, un gol “maradomessiánico” de Álex Arias tumbó al Numancia, que por primera vez en su historia hacía acto de presencia en Luanco.

Mánix Mandiola, el míster numantino del que Manel fue discípulo en sus últimos años de profesional, en el Éibar, manifestó en la previa que “lo de entrenador nuevo, victoria segura, va a ser que no” y, claro, atreverse a desafiar a una ley tan poderosa, la de la gravedad, tiene lo que tiene: escupió para arriba y la implacable se lo devolvió para abajo.

Ambos equipos, que, pese a la diferencia clasificatoria, abrían el año con algo en común, lo de haber fallado más de la cuenta, optaron por una disposición defensiva de tres centrales. Como era de esperar, el Numancia ejerció el mando en la posesión, bajo el orden de Menudo y la brega de Manzanara, volcando los ataques más por el flanco derecho, con los ex sportinguistas Lillo y Traver; sin embargo, era incapaz de generar mayor inquietud a un Marino dispuesto a verlas venir.

Tras el descanso, en su único despiste defensivo, los marinistas respiraron profundo cuando Ronald Gbizie, en el minuto 64, quizá sorprendido por verse tan sólo dentro del área, no atinó ante Aramburu. Diez minutos después, Álex Arias protagonizó lo mejor de la fría pero soleada tarde; en una acción individual para el recuerdo, acumuló el preciosismo del arranque, de la conducción, del quiebro, del amago y del remate, culminando con un golpeo de abajo arriba que dejó pasmados a todos. Los que no aplaudieron en Miramar fue porque tenían las manos echadas a la cabeza.

Mientras los últimos minutos dejaban ver que la leyenda de la defensa numantina también pudo haber sucedido en Luanco, el Marino seguía amenazando al contragolpe y, ya en tiempo de prolongación, si no logró el segundo gol fue por la espectacular agilidad de Ximi Miralles, que blocaba el lanzamiento de penalti de Trabanco, tras ser el propio guardameta el causante de la máxima pena por derribo a Iván Fernández.

Para la próxima, el experimentado Mánix, que adoptó su apodo de unos de los detectives televisivos más populares de los años 60-70, lo pensará mejor, sobre todo si tiene en cuenta que en todas y cada una de las veces que pasó por Luanco salió derrotado.

Manel: Esta victoria se la dedico a Oli, mi amigo"

“Es muy bonito debutar de esta manera. Cuando la cabeza y las piernas funcionan, todo es más fácil, sea cual sea el rival. Estuvimos muy concentrados y quiero dedicarle la victoria a Oli, mi amigo”.

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