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La crónica del Liberbank Oviedo Baloncesto: El OCB contagia felicidad

El equipo asturiano gana con autoridad al Castelló, que fue el líder del grupo B en la primera fase, y suma diez victorias en los once últimos partidos

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Las mejores imágenes del recital del Oviedo Baloncesto: gana al Castelló por 91-77 Miki López

Los jugadores del Liberbank Oviedo son tan felices en una cancha de baloncesto que casi siempre superan a su rival en entusiasmo y convicción. El tiempo que llevan juntos, el conocimiento que han adquirido de la competición y un talento que ya nadie puede poner en duda hacen que esa felicidad, ese jugar sin presión, pasándoselo bien, les haya convertido en estos momentos en el equipo más en forma de la categoría, en uno de los fijos en cualquier quiniela para disputar el play-off de ascenso a la ACB y en un equipo que se puede permitir el lujo de soñar con todo.

La víctima de ayer fue el TAU Castelló, otro equipo feliz, al que le están saliendo las cosas bien esta temporada, pero que no pudo igualar el despliegue físico de Norelia y Kabasele en un polideportivo de Pumarín que sigue frotándose los ojos para terminar de creerse lo que está viendo de un equipo que, antes de empezar la Liga, hubiera firmado en cualquier papel evitar caer en uno de los cuatro puestos que condenan al descenso a la LEB Plata. Sin embargo, ayer sumó su sexta victoria consecutiva, cuatro de ellas en las jornadas que ha disputado en el grupo de arriba en la segunda fase. En total, el OCB ha ganado diez de los últimos once partidos que ha jugado.

El plan de partido que puso en práctica ayer el OCB ante el Castelló estaba bastante claro: aprovechar su poderoso juego interior, sobre todo en los primeros compases del encuentro. Si el plan funcionaba, ya se abrirían más adelante espacios para que los exteriores tirarán desde buenas posiciones. Así, de los 24 puntos que consiguió en el primer cuarto, siete fueron de Kabasele, cinco de Norelia y otros cuatro de Oliver Arteaga. Especialmente llamativo fue el despliegue, también en defensa, de un Kabasele inconmensurable. Tardó poco en darse cuenta el TAU Castelló de que le iba a tocar sufrir, que haber ganado en la anterior jornada al Breogán, quizás el máximo candidato al ascenso, no le garantizaba nada ante un OCB en estado de gracia.

El martillo pilón en el que se ha convertido el Oviedo Baloncesto, que ha minimizado sus desconexiones de una manera drástica, estiró la ventaja hasta los 16 puntos (34-18) con una canasta de Martí a 6:43 del descanso. Tenía enfrente el equipo de Lezkano nada menos que al equipo que terminó líder del grupo B en la primera fase, un Castelló que juega muy bien al baloncesto y que ayer hizo lo que pudo por agarrarse al encuentro. Y, a pesar de ser superado en los primeros compases, lo consiguió y se fue a los vestuarios doce abajo (43-31).

La salida de vestuarios fue también poderosa por parte del OCB, que pegó un nuevo estirón en el marcador hasta situarse 19 arriba (56-37) a 6:37 de acabar el parcial, obligando a Toni Ten a pedir un tiempo muerto. Remaba y remaba el equipo levantino, pero siempre se encontraba con un Norelia imparable en los dos lados de la cancha para apagar cualquier revuelta (el haitiano acabó con 17 puntos, 7 rebotes y 2 asistencias).

El OCB llegó al último cuarto con una renta de 13 puntos (69-56) y el Castelló tuvo su momento para haberse metido en el partido, pero esta vez fue Speight el que dio por finiquitado el duelo. Primero un triple a tablero y a continuación un canastón espectacular con un escorzo imposible devolvieron 16 puntos de ventaja al OCB (74-58) a 7:49 del final. A partir de ahí siguió la fiesta en Pumarín, con el despliegue de talento de Brown o el magisterio de Arteaga confirmando que Pumarín vive su particular estado de excepción.

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