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Baloncesto en silla de ruedas: El Garmat sueña despierto con el ascenso a la máxima categoría

Adalino Pandiello, jugador del equipo avilesino: “Es difícil, pero tenemos muchas ganas de subir”

Plantilla y cuerpo técnico del Garmat Avilés en la concentración que tuvo lugar en Leganés.  |

Plantilla y cuerpo técnico del Garmat Avilés en la concentración que tuvo lugar en Leganés. |

El Garmat Avilés Cosa Nuesa empezó a ver el final del túnel el pasado fin de semana tras un año muy complicado por la pandemia. El equipo avilesino de baloncesto en silla de ruedas, que compite en la segunda categoría nacional, pudo volver a jugar y, además, logró la clasificación para la fase de ascenso a la máxima categoría tras disputar los partidos de su grupo en dos fines de semana en Leganés, donde estuvieron los deportistas de todos los equipos participantes concentrados. Tan solo el Burgos pudo ganar al cuadro asturiano las dos ocasiones que se enfrentaron. El resto de partidos los ganaron y gracias a ello mantienen vivo un sueño al que no renuncian.

Uno de los líderes de este equipo es Adalino Pandiella, jugador y directivo del club, quien reconoce que las cosas les fueron bien: “No nos podemos quejar, jugamos bien y salió como queríamos”. Eso sí, se lamenta de no haber podido ganar al menos un partido al equipo de Burgos. Los resultados les colocan segundos y les permiten estar entre los ocho aspirantes. Para ello tendrán primero que clasificarse dentro de un grupo de cuatro que jugará también en formato de concentración el fin de semana del 1 y 2 de mayo. De ahí se clasificarán dos equipos, que luego pasarán a jugar una final a cuatro, de la que el primer ascenderá y el segundo tendrá que disputar una promoción con el antepenúltimo de Primera División.

“Después de un año sin competir teníamos muchas ganas, íbamos a disputar el play-off en marzo del año pasado cuando se paró todo por el coronavirus”, explica Pandiella. Un tiempo que el club ha querido aprovechar para recuperar a gente que lo había dejado y para sumar a jugadores nuevos: “Hemos conseguido pasar de 12 licencias que teníamos a 20, que para nosotros es muy importante”, dice.

Adalino Pandiella, en Leganés. | Lou Mesa / CB Villa de Leganés

En cuanto a las opciones que tienen de ascender, Pandiella reconoce que “es difícil”, pero asegura que para ellos es una aspiración para cada año: “Hay que jugarlo, sabemos que va a ser complicado pero tenemos ganas de subir, no renunciamos a nada”.

Pandiella es el más veterano del equipo, de hecho, comenzó a jugar al baloncesto en silla de ruedas cuando el equipo estaba en Oviedo y formaba parte del Baloncesto Vetusta. Cuando el club desapareció, el equipo fue acogido en Avilés y allí se concentra ahora un equipo que lleva el nombre de Asturias a todos los rincones. “En este deporte es muy importante tener una sede porque tienes que tener allí el material y nosotros estamos encantados en Avilés, que es un lugar pionero en organizar campeonatos”, explica Pandiella.

Natural de Bimenes, Pandiella está en silla de ruedas desde que tuvo un accidente de tráfico hace 27 años. El deporte, el equipo de baloncesto, no es solo una manera de competir sino de estar activo: “Es una vía de escape, una ayuda para la rehabilitación y para mejorar la movilidad”.

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