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Bartolomé cierra el grifo: el alero andorrano, especialista defensivo del Liberbank Oviedo Baloncesto, se centra en frenar al Palma: “Va a ser muy distinto al de la primera vuelta”

Bartolomé, durante un partido. | Santiago Briansó

Bartolomé, durante un partido. | Santiago Briansó OCB

Acaba el entrenamiento matutino del Liberbank Oviedo Baloncesto. Mientras sus compañeros estiran, un espigado jugador se sienta en un aparte con el segundo entrenador, Jorge Álvarez, portátil en ristre, para comentar aspectos de su juego y detalles del próximo rival. Ese papel, el de un hombre entregado y en la sombra, es el que le ha tocado representar en este exitoso proyecto a Alexis Bartolomé (La Massana, Andorra, 23 de septiembre de 1998).

Alero de dos metros, el jugador llegó a la capital asturiana en verano cedido por el Bàsquet Club Andorra, que lo repescó brevemente durante la pretemporada para hacer frente a un aluvión de lesiones. Reintegrado en la disciplina del OCB, Lezkano le ha otorgado el rol de especialista defensivo, capaz de anular a los exteriores más peligrosos, aunque su colocación y su buena selección de tiro le han convertido en un elemento muy eficaz en el lanzamiento de tres. “Siempre se puede mejorar y estoy trabajando para ello. Hay que seguir currando”, expresa Bartolomé. Su valor para el colectivo está muy por encima de lo que indican sus discretas estadísticas (2,8 puntos y 2 rebotes por partido en la segunda fase).

El Liberbank viene de una derrota en Granada que cortó una excelente racha de seis triunfos consecutivos, cuatro de ellos en las primeras jornadas del grupo que da acceso a los “play-offs” de ascenso. Bartolomé, sin embargo, prefiere destacar las “buenas sensaciones que tuvimos, sobre todo en la segunda parte, porque en la primera nos costó un poco más. Es una cancha muy difícil y sabíamos que podíamos perder, pero queríamos competir hasta el final y así lo hicimos”.

La próxima cita del equipo asturiano será el domingo al mediodía en la pista del Palmer Palma, donde iniciará la segunda vuelta del grupo por el ascenso. Por delante, cinco jornadas para confirmar la presencia en las eliminatorias que dan un pasaporte para la ACB, un logro que cuando empezó la competición parecía una quimera. En este momento, el Liberbak es sexto con siete triunfos y seis derrotas, con tres victorias de ventaja sobre el primer equipo que ahora mismo quedaría fuera de los play-offs, el Valladolid. Una diferencia que en la práctica se reduce a dos, ya que los pucelanos tienen el average ganado al Oviedo, que se vería superado en caso de empate.

Pueden pasar muchas cosas, pero la plantilla del OCB tiene una clara: el encuentro del domingo no se va a parecer en nada al de la primera vuelta, en el que el conjunto ovetense, arrollador, se impuso por 105-67. “Va a ser un partido completamente distinto, complicado, 40 minutos muy difíciles. Pero vamos con ganas y pensando en que no importa el average, lo más importante es la victoria”, apunta Bartolomé.

Tres partidos en casa

En teoría, el choque de la primera vuelta debería haberse disputado en Palma y el segundo en Oviedo, pero los clubes acordaron el cambio de escenario. De esta forma, el OCB jugará al abrigo de Pumarín tres de los cuatro últimos partidos.

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