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Fútbol | Segunda B

Miramar vio a un Dépor súper: El equipo coruñés visitará Luanco veinte años después de cruzarse con el Marino en la Copa, con 5.300 espectadores

Por la izquierda, Luis Cuenca, tapado por Nacho Cabal, Pandiani, Emerson y Djalminha

Por la izquierda, Luis Cuenca, tapado por Nacho Cabal, Pandiani, Emerson y Djalminha LNE

El domingo (17 horas), Miramar recibirá a un visitante ilustre, el Deportivo, pero no tanto como el que se presentó en noviembre de 2001 para disputar una eliminatoria de Copa que quedó en el recuerdo de los luanquinos. El equipo coruñés hacía bueno el apelativo de súper, tras ganar la Liga en 2000 y completaría esa temporada con el “Centenariazo” en el Bernabéu. Fue una jornada histórica para el Marino porque hubo más gente en el campo (5.300 espectadores) que vecinos censados en Luanco. Y pese a la derrota (1-4), también con buen sabor de boca deportivo.

“Si no llega a ser por la expulsión podríamos haber aguantado”, señala Luis Gallego, presidente del Marino entonces y ahora, sobre la roja que vio Luis Cuenca en el minuto 25, con 1-0 en el marcador gracias al gol de Ramón. “No sé si fue justa, lo que tengo claro es que a un jugador del Dépor no se la hubiesen enseñado”, precisa Nacho Cabal, centrocampista del equipo dirigido por Roberto Robles. “Con el gol estábamos crecidos y la expulsión fue un jarro de agua fría”, añade.

Vista aérea del Marino-Deportivo del 7 de noviembre de 2001, con más de 5.000 espectadores en Miramar. | LNE

Aunque no pasó la eliminatoria, aquel partido marcó el futuro del Marino como club. Luis Gallego afrontó la instalación de la iluminación artificial, la guinda a un año mágico en el que se proclamó campeón nacional de la Copa Federación. Los 90.000 euros del premio permitieron, además de compensar a la plantilla con la mitad, afrontar la compra de una lavadora, una secadora y la grabación del himno del club, encargado al compositor Chano Montes.

“Como decía siempre Luis Gallego, en aquel momento éramos el tercer club de Asturias, tras el Oviedo y el Sporting”, recalca Cabal, que tiene aquel Marino-Deportivo como el mejor recuerdo de su carrera futbolística: “No solo fue el partido en sí. Los días previos estaba como en una nube. Y, pese a la derrota, fue como la guinda del pastel a una temporada en la que nos salía todo”.

Como ejemplo del desequilibrio de fuerzas de aquel emparejamiento, Nacho Cabal recuerda su participación en un reportaje televisivo que trataba sobre la distinta forma en que preparaban el partido los dos equipos. “Yo por la mañana estuve trabajando como fisioterapeuta en un colegio y otros compañeros estaban en clase, mientras que los jugadores del Dépor estaban descansando tranquilamente”. Pero en el campo, añade Cabal, “jugamos como si fuésemos profesionales. No se notó tanto la diferencia”.

Aunque el Dépor ya marcó su cuarto gol en el 54, Cabal no tiene la impresión de haber sufrido en esa última media hora: “El ambiente nos empujaba de tal manera que no notaba el cansancio, seguí disfrutando hasta el final”. Cabal se queda con eso “y con el orgullo de haber plantado cara al equipo que después sería campeón de Copa”. Para Luis Gallego, la experiencia fue más allá: “Para la imagen del Marino fue importantísimo. Y Lendoiro nos invitó a presenciar la final a los presidentes de todos los equipos con los que había jugado”. El presidente nunca creyó que volvería a ver al Dépor en Miramar, pero lo que más valora de esta temporada es haber asegurado su presencia en la 2ª RFEF.

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