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"Tenía todos los golpes naturales", dice el técnico que lo llevó a Barcelona

"Tenía todos los golpes naturales, un buen saque, la bola le corría un montón aunque su juego no tenía consistencia y fallaba mucho. A pesar de eso nos gustó", explica Javier Duarte sobre las causas por las que apostó por Pablo Carreño, con 15 años. El entonces director técnico de la Federación Española de Tenis y ex entrenador de Àlex Corretja y Alberto Berasategui vio jugar al gijonés por primera vez en un torneo de Zaragoza. "Fue Miguel Ángel Dopico, técnico de la federación, quien lo descubrió", cuenta el excapitán de Copa Davis, que lo becó para acogerlo en el CAR de Sant Cugat, en un programa de busca de talentos por toda España del que también salieron Roberto Carballés y Lara Arrubarrena.

Carreño marchó a Barcelona para incorporarse al grupo de la federación, con Dopico como entrenador, hasta que saltó al circuito de la mano de Duarte, con quien trabajó durante más de seis años y actualmente es codirector, junto al extenista Ferran Ventura, de la academia Magister en Playa de Aro (Gerona). "Tenía un gran talento y era muy trabajador, pero le faltaba evolucionar y entender el juego", dice el técnico. "Pablo pasó de tener cero puntos ATP a ser el 53 mundial", valora "orgulloso y feliz" de verle conquistar el Masters 1.000 de Montreal al vencer al polaco Hurkacz (3-6, 6-3 y 6-3).

Premio a la tenaz evolución. El éxito en Canadá, a los 31 años, es la guinda a su trabajo, constancia y evolución, conseguida también de la mano de Samuel López, técnico con el que trabaja desde que el asturiano marchó a la academia de Juan Carlos Ferrero al sentir que su tenis se había estancado y necesitaba nuevos retos.

En esa segunda etapa profesional Carreño ha llegado a estar el 10 del mundo (ayer volvió al 14 mundial) y ha ganado cuatro de sus siete títulos en pista dura en Winstom Salem y Moscú (2016) y Chengdu (2019) y Montreal, además del bronce en los JJOO de Tokio 2021, tras derrotar a Daniil Medvedev y Novak Djokovic, y ser dos veces semifinalista del US Open (2017 y 2020). "Hasta hoy, este año había sido probablemente uno de los peores de mi carrera. Montreal no es mi primer título, pero sí el más importante de mi carrera", admite Carreño, que valoraba luego sus inicios en las pistas duras del Grupo Covadonga de Gijón.

Pique con Kyrgios. "Probablemente Gijón no sea el mejor lugar para jugar al tenis en España por su clima, pero haber comenzado allí fue muy importante. Me endureció. Crecí en pistas duras y siempre que llega la gira de verano por Norteamérica me siento muy bien en la pista. Aquí es probablemente donde juego mi mejor tenis, sin ofender a Kyrgios", bromeaba en la rueda de prensa tras su victoria, recordando la crítica del australiano, que hace unos meses escribió en las redes sociales que "si no hubiera torneos de tierra en el circuito, Carreño no estaría entre los 50 primeros del mundo".

Ante Hurkacz, que ganó, precisamente, a Kyrgios en Montreal, Carreño supo imponer su juego agresivo en el saque (72% de acierto), avalado por la eficacia de su volea (81%), además de estar muy sólido (solo 10 errores no forzados) en un partido que no empezó bien pero en el que acabó dando una lección de juego en pista dura como había mostrado toda la semana eliminando a Matteo Berrettini (14 del mundo), Holger Rune (26), Jannik Sinner (12), Jack Draper (82), Dan Evans (39) y finalmente Hurkacz (10).

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