El Alimerka Oviedo Baloncesto se queda sin gasolina y cae ante el Hestia Menorca (78-84), que llegaba como colista

El equipo de Javi Rodríguez, con bajas y con Hall Elisias muy mermado por enfermedad, cede ante el último de la LEB Oro, que hizo un partido muy serio

Mikel Sanz trata de ir a canasta ante la oposición de Lo

Mikel Sanz trata de ir a canasta ante la oposición de Lo / Miki López

Antonio Lorca

Antonio Lorca

Alimerka Oviedo, 78-Hestia Menorca, 84

Alimerka Oviedo, 78-Hestia Menorca, 84

Cuartos: 21-22; 20-23; 23-22; 14-17

Árbitros: Josep María Olivares, Rodrigo Palanca y Elena Espiau. Sin exclusiones.

Polideportivo de Pumarín: Unos 1.200 espectadores.

Al Alimerka Oviedo le faltó gasolina para llevarse un partido en el que tan solo tuvo el control durante un par de minutos en el primer cuarto. El equipo de Javi Rodríguez cayó ante el que hasta este partido era el colista de la LEB Oro, el Hestia Menorca, que completó quizás uno de sus mejores partidos de la temporada. Es la segunda vez que llega un colista a Oviedo y se impone, como hizo en su día el Melilla. Y eso que en Pumarín se cruzaron dos rachas bien diferentes, la del OCB, que llegaba tras encadenar tres victorias, y la del Menorca, que lo hacía tras sumar seis derrotas.

Pero también se cruzaron dos estados de forma diferentes: los de Oviedo llegaron agotados, arrastrando la exigencia de haber perdido a dos jugadores por lesión (Amarante y Duscak), con Hall Elisias enfermo, sin haber comido y tomando suero para poder jugar, y tras una semana en la que apenas pudieron completar un entrenamiento con diez jugadores por las precauciones que se tuvieron por las molestias de algunos de los integrantes de la plantilla; por su parte, el Menorca recuperó a Clevin Hannah tras su viaje a EE UU, Víctor Arteaga jugó ya sin molestias físicas y  se vio también a un Demers excelso, implacable desde el triple.

Al final, el OCB pagó su falta de frescura y estuvo por momentos algo precipitado. De nuevo, se les vio ansiosos por sumar una victoria que en principio parecía asequible por las trayectorias de uno y otro equipo. Y eso que las cosas comenzaron bien, con un parcial de 6-0 cimentado en un buen movimiento de balón, en el rebote y que hacía presagiar cosas buenas en Pumarín. Pero, con tan solo 1.20 jugado, Javier Zamora decidió parar el partido y el tiempo muerto tuvo efecto. Demers anotó tres triples que pusieron las tablas en el marcador (9-9) y un cuarto lanzamiento de tres, esta vez de Hannah, dio por primera vez ventaja al equipo de Menorca (9-12)

Le había dado la vuelta a la tortilla el equipo visitante, que anotaba con faclidad, con un OCB algo menos eficaz en defensa que en partidos anteriores. Al segundo cuarto se llegó con un punto de ventaja del Menorca (21-22) y con la sensación de que el duelo iba a transcurrir equilibrado. En este cuarto, comandados por un Marc Martí que de nuevo estuvo espectacular (el capitán del OCB anotó 21 y sumó 25 de valoración), pareció que el equipo de Oviedo podía dar un pequeño estirón, pero siempre un eficaz Menorca respondía (concluyeron el partido con doce tripes, acertando el 50% de sus intentos). Esto empezó a lastras al equipo de casa, al que de nuevo se vio errático en los tiros libres, muy fallón en el triple (acabaron con 7 en 29 intentos), perdiendo algún balón sin sentido y cometiendo cada vez más errores.

El Menorca se fue a los vestuarios cuatro puntos arriba (41-45) y con dando una imagen de equipo serio que está ejecutando bien su plan de partido. Elisias tardó en salir de vestuarios, exhausto, aunque lo hizo para tratar de echar una manos a sus compañeros. Josep Pérez y Martí facilitaron que el OCB pegara otro estirón en el tercer cuarto, pero Menorca siempre encontraba vías para anotar, con un Jacob Grandison que hizo su mejor partido del curso, con Víctor Arteaga castigando bajo el aro (y pasando mucho tiempo en la pintura, ya que niguno de los colegiados, que tuvieron un muy mal día, se fijó en ese detalle), y con Lo cazando importantes rebotes ofensivos.

En cualquier caso, el partido estuvo apretado casi siempre y al último cuarto se llegó con tres de ventaja para los de Menorca (64-67), que supieron aprovechar bien esa mínima ventaja, administrarla y llevarla hasta el final. Tuvo opciones el Oviedo de pelear, pero sus lanzamientos exteriores dieron en el hierro, en algún no tocaron ni aro, mientras que en el otro lado la fluidez era mucho mayor. Eso marcó la diferencia al final y acabó con la racha de un OCB que necesita sumar alguna pieza para evitar que el desgaste físico les termine pasando factura.