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Un equipo desnaturalizado

Puestos a dar oportunidades, Carlos Castro presenta mejores credenciales que Traoré

Con horario de lunes (20:45) se le adelgaza al Sporting en esta ocasión ese apoyo que siempre se le supone y más cuando la visita es a un destino tan apetecible como puede ser San Sebastián. La ola de la Mareona no llegará en esta ocasión con tanta fuerza hasta Donosti en parte por esos desatinos del calendario y en parte también por ese desencanto que enmudeció El Molinón en la fase final del último encuentro. Demasiado plomo en las alas de la, pese a todo, fiel hinchada sportinguista. En esta ocasión el equipo recupera lesionados y sancionados, se vuelve a querer creer, pero la realidad dice que los de Eusebio son sobre el papel superiores, muy superiores, aunque hayan entrado en racha negativa en los últimos partidos. Todo indica que la línea titubeante donostiarra arranca con la ausencia del dúo Illarramendi-Zurutuza o de uno de los dos. Entonces la sala de máquinas no funciona con la misma precisión. Para este lunes parece que ambos serán de la partida.

Así las cosas por parte blanquiazul, donde por cierto Rulli cumple cien partidos en la puerta, falta saber con qué versión llegarán los de Rubi. Tras el reciente fiasco del 4-2-4, que partió el equipo y arrastro al desastre a Sergio Álvarez y Nacho Cases ante el Málaga, debería de haber enmienda en sistema y protagonistas. En el vértice del ataque, quizá lo más prudente sea que Traoré continúe con su peculiar proceso de adaptación desde el banquillo o la grada, porque puestos a dar oportunidades Carlos Castro presenta mejores credenciales y el mismo Pablo Fernández y sus catorce tantos con el filial se merecen un lugar bajo el sol.

La temporada, desde su planteamiento en la confección de la plantilla, amenaza desastre y éste se va completando jornada a jornada. La desnaturalización del equipo es otro componente más.

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