27 de febrero de 2012
27.02.2012
La delicada situación de la economía
La búsqueda de salidas a la crisis 

El metal se prepara para tirar de la reforma laboral ante la grave situación del sector

La patronal asegura que 2012 será el peor año desde el inicio de la crisis y que la nueva legislación permitirá salvar muchas empresas

27.02.2012 | 01:00

Las empresas del metal asturiano se preparan para aprovechar la nueva reforma laboral como una herramienta muy favorable con la que afrontar un año que prevén «horribilis». La paralización del mercado nacional y la escasez de proyectos internacionales -muchos pendientes de confirmación- obligarán a los empresarios a buscar fórmulas que les permitan asegurar la viabilidad de sus compañías y salvar muchas empresas.

Femetal ya advirtió a finales del año pasado que las previsiones para 2012 eran muy malas y que había que prepararse para lo peor: un incremento del cierre de empresas y expedientes de regulación de empleo. Álvaro Alonso, secretario general de la patronal del sector, explicó que «las expectativas, de momento, no mejoran». De hecho, asegura que «son quizá las peores desde que empezó la crisis. La carga de trabajo se ha restringido más que nunca y han disminuido los márgenes cuando, además, hay muy poca oferta». A eso hay que unir la falta de crédito, el elevado coste de la energía y la subida de precios de las materias primas. Es decir, «se están confirmando todos los malos presagios para el sector».

La flexibilidad que recoge la nueva reforma laboral no supone ni muchas ni grandes novedades para el metal asturiano, que en su convenio recoge desde hace años, por ejemplo, reservar una bolsa de horas anuales (80) para utilizar en función de puntas de carga de trabajo o si no hay pedidos. El convenio también incluye la cláusula de absorción, que supone en la práctica la congelación salarial para los que cobran por encima del convenio, y también el «descuelgue» del convenio, aunque no se conoce ningún caso en el que se haya aplicado.

«Pese a las enormes dificultades, las empresas intentan buscar fórmulas para mantener sus plantillas. Formar a los trabajadores en este sector tiene un coste enorme y por eso desprenderse de ellos es lo último que decide un empresario», explica Álvaro Alonso.

Pero admite que la reforma laboral facilita la adopción de algunas decisiones. «Sin duda, es un elemento que ayuda en momentos muy difíciles. Aun así, la idiosincrasia del metal asturiano es la negociación, y la reforma laboral no va a suponer un abuso», aseguró.

El convenio del metal asturiano está vigente y recientemente patronal y sindicatos suscribieron la actualización de las tablas salariales. La nueva reforma laboral no afecta, por tanto, ni a su vigencia ni a sus contenidos, pese a las dificultades del sector.

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