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La Asturias que innova

Una mano amiga para los tapiceros

La asturiana Lifmec desarrolla una máquina para ayudar a forrar sofás en menos tiempo que reduce el riesgo de que los operarios sufran lesiones

Por la izquierda, Rafael Sierra, Ignacio Areces, director técnico de Intelmec, y Efrén Vigil. Luisma Murias

El de los tapiceros era un sector que había estado durante años al margen de cualquier innovación. Como en una isla. Los artesanos realizaban su trabajo, casi siempre, con el mismo método, apoyando el mueble sobre una enorme mesa. Sencillo, pero rudimentario. La asturiana Lifmec, una filial de Intelmec, que se dedica a fabricar maquinaria a medida, vio ahí una oportunidad para dar rienda suelta a su imaginación y para abrir negocio. El resultado ha sido un mecanismo, que tienen en vías de patentar, para que los tapiceros manejen el sofá a su antojo. Puedan rotarlo, elevarlo o bajarlo como mejor les venga. "Los resultados sorprenden", destaca el director de la empresa, Rafael Sierra, que destaca que utilizando la máquina se ahorra un 30% del tiempo de producción y se evitan muchas posturas lesivas. Ahora están comenzando su comercialización, pero al mismo tiempo ya trabajan con nuevas ideas.

La historia de la máquina para los sofás se remonta a antes de la crisis económica. A las puertas de Intelmec, la matriz asentada en el Parque Tecnológico de Llanera, llamó un cliente que necesitaba urgentemente un invento para tapizar un sofá sin dejarse la espalda cargando con el mueble. "Nosotros nos dedicamos a hacer maquinaria a medida, el 99% de nuestros clientes nos piden algo muy personalizado", explica el director de la empresa, Efrén Vigil. Pero aquel encargo llamó mucho su atención. "Vimos que aquello podría ser replicable y que podíamos venderlo a escala", apunta. Aún así, la idea quedó metida en un cajón de la compañía durante muchos años. La crisis se puso de por medio y la empresa de ingeniería, como otras muchas, tuvo que centrar sus esfuerzos en sobrevivir.

Ahora que parece que escampa han decidido retomar el proyecto, pero se encontraron con otro problema. En la plantilla, formada por técnicos, faltaba un perfil diferente para tirar adelante con la iniciativa y que, a mayores, tuviera conocimientos comerciales y de gestión. El programa "Se busca CEO" del Centro Europeo de Empresas e Innovación (CEEI) les vino como anillo al dedo y allí conocieron a Rafael Sierra. "Encajamos mutuamente y fue una forma de lanzar el proyecto", apunta Vigil.

Una vez que todas esas piezas encajaron, y después de testar muchas veces el producto y darle una vuelta al diseño para que fuera más atractivo y menos costoso de fabricar, ahora buscan acomodo a su máquina por Europa. Durante las últimas semanas ya la ha estado probando el mayor fabricante de sofás de Portugal y en los próximos días lo hará también una compañía del sector en Reino Unido, aunque tiene los lazos comerciales echados por medio continente.

"Hasta ahora en los tapizados todo se hacía de forma manual, lo máximo que había en alguna fábrica eran unas mesas que en lugar de ser estáticas podían elevarse. Con nuestro sistema, además, de reducir los tiempos de fabricación ayudamos a eliminar todas las posturas lesivas de los operarios", explica Sierra. Uno de los puntos de inflexión para la compañía, que está también buscando inversores, llegará en unos meses. En mayo, concretamente, tienen previsto participar en una feria en Colonia (Alemania) junto a gigantes de la fabricación de muebles. Están convencidos de que ese será su salto comercial. "Del éxito de este producto dependerá el futuro de la empresa", asegura Sierra. Y eso pese a que en cartera ya tienen nuevas ideas como una máquina para fabricar asientos para los aviones.

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