02 de abril de 2018
02.04.2018

Llegan las cápsulas de café que se desintegran sin dejar huella

La asturiana Oquendo comienza a fabricar unos envases que son compostables

02.04.2018 | 01:38
Rafael Piñera, con algunas de las nuevas cápsulas compostables.

Cada año se producen en el mundo entre quince y veinte mil cápsulas de café que, una vez usadas, acaban de forma irremediable en la basura. Grano a grano y cápsula a cápsula, estos residuos se están convirtiendo en un problema medioambiental de primer orden. Los minúsculos recipientes están fabricados a base de aluminio y plástico, dos elementos que garantizan la durabilidad del producto pero que a cambio son difíciles de reciclar. Una compañía asturiana quiere ahora poner su granito para poder ir frenando el problema. La cafetera Oquendo ensambla en su fábrica del polígono de Asipo (Llanera) unas cápsulas compostables. Es decir, que son capaces de degradarse por completo hasta convertirse en abono. Una línea de negocio a la que han bautizado como Oquendo Natura.

En España, si cabe el problema es aún más grave, porque está en el selecto club de los tres países que más café en cápsulas consume del mundo. Comparte el podio con la vecina Francia y con Estados Unidos. Pero aún hay más. Cada una de ellas pesa unos seis gramos y sólo la mitad lo representa el café propiamente. El resto es el envoltorio. Gramo a gramo, cada año se producen en el mundo unos 580 millones de estas cápsulas, según señala el gerente de la compañía asturiana, Rafael Piñera. Son tantos envoltorios que así puestos en fila india podría dar la vuelta al mundo dos veces.

El ingenio de la compañía asturiana, cuyo producto ya está comercializando en varios grandes centros de distribución, le ha valido a Oquendo para ganar, a principios de 2018, un premio como mejor producto del año que se concede tras la votación de 10.000 consumidores. La idea surgió gracias a la concienciación de la empresa con este problema y a base de probar y probar de la mano de su fabricante de las cápsulas, una compañía italiana, hasta que dieron con la solución que les dejó satisfechos.

La mayor parte de estos mini-envases para el café, que tanta popularidad han tomado durante los últimos años, están hechas a base de aluminio y, mayoritariamente, de plásticos. Son así, por varias razones. Una, por su puesto, de índole económica. Pero, argumenta Piñera, porque también tienen unas propiedades especiales que permiten una mejor conservación del producto. A cambio está el grave inconveniente de los perjuicios que pueden causar al medio ambiente.

Añadido a todo esto, ocurre también que no hay sistemas de reciclaje que estén preparados para procesar estas cápsulas porque, explica el gerente de Oquendo, son demasiado pequeñas. Ante esto algunas marcas han promovido puntos de reciclaje específicos para este tipo de envases en algunas localidades españolas. Pero no han tenido demasiada aceptación, debido a que muchos de estos envoltorios combinan el aluminio con el plástico, lo que obliga a los consumidores a tener que separar ambos elementos y tirar cada uno de ellos en su respectivo contenedor. Eso lleva un esfuerzo y obliga al usuario a implicarse de forma activa en el proceso, de ahí el escaso eco de esa medida.

La solución que plantea ahora Oquendo permite reducir al mínimo el impacto ambiental de unos envoltorios que han conseguido que sean compostables, ya que están fabricados mediante productos orgánicos. Lo que no es lo mismo que biodegradables, ni reciclables, señala Piñera. La principal diferencia es que los primeros son capaces de convertirse en abono orgánico en un plazo nunca superior a los tres meses. Ahora su lucha es conseguir que este nuevo producto, que llevan comercializando desde primeros de año, no caiga en las estanterías de los supermercados de los llamados productos "bio" y vaya junto a las otras marcas de café, para evitar esa primera criba de consumidores, señala Piñera.

El negocio de las cápsulas de café supone ya el 20% del total del negocio de Oquendo. La compañía asturiana hizo el año pasado una importante inversión para ampliar sus instalaciones en el polígono de Silvota, en Llanera, dado el crecimiento que está experimentando su actividad. Hace tiempo que la compañía se lanzó a exportar y ha conseguido hacer negocios en Oriente Medio, Estados Unidos y en países europeos como Alemania y Reino Unido.

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