29 de enero de 2020
29.01.2020
La Nueva España

Asturias no recuperará hasta 2021 el PIB previo a la crisis, según el BBVA

El banco estima que la ralentización tocará fondo este año en la comunidad y que habrá una aceleración a partir del próximo

29.01.2020 | 11:25
Rafael Doménech y Asunción Álvarez, directora de Banca de Empresas, Corporativa e Instituciones de la Regional Noroeste de BBVA.

La economía asturiana no alcanzará la producción anual previa a la crisis hasta 2021, según la estimación avanzada ayer por BBVA Research, con lo que la región recuperará el nivel de PIB de 2007-2008 al cabo de trece años desde el estallido de la recesión y  cuatro después de que lo haya hecho España.

Según el servicio de estudios que dirige Rafael Doménech, la economía asturiana pudo haber avanzado el año pasado el 1,7%, dos décimas menos que la media española y por detrás de diez de la diecisiete comunidades autónomas.

Aun así, la región ha enlazado cinco años consecutivos de crecimiento, con un promedio anual del 2%. Y, aunque en 2019 se resintió por la desaceleración generalizada en gran parte de la economía mundial (el crecimiento asturiano cedió dos décimas respecto a 2018), Asturias habría convergido en prácticamente un punto con la media española en PIB por habitante, a lo que también contribuyó la mayor caída demográfica asturiana.

La moderación del crecimiento asturiano en 2019 fue menor a la inicialmente anticipada y permite creer a BBVA que en 2020 la ralentización "tocará fondo" en la región (espera una progresión del 1,2%) para afrontar una aceleración hasta el 1,4% en 2021. Doménech relativizó la relevancia del exiguo 1,2% de 2020 al atribuirlo en parte a un efecto estadístico y señaló que se espera una mejora en el tramo final de este año. De hecho, las encuestas de los gestores del BBVA en_Asturias están reflejando una estabilización económica desde el pasado verano, lo que habría permitido detener el deterioro. Según la predicción del banco, Asturias podría crear  algo más de 3.000 empleos en el bienio 2020-2021.

Entre las fortalezas asturianas, Doménech destacó el avance a tasas de dos dígitos de la importación de bienes de equipo (lo que estaría reflejando confianza de las empresas y constituiría un indicador adelantado favorable), el crecimiento del turismo (sobre todo el nacional, aunque también el extranjero) y la reducción –como en el conjunto de España– del endeudamiento de empresas y familias. Además, BBVA detecta que el sistema financiero presenta niveles adecuados de liquidez y solvencia, y no percibe que "se hayan generado desequilibrios en algunos sectores y mercados, como el inmobiliario o el laboral". Y, en cuanto al gasto de las familias asturianas, el estudio vislumbra que, "aunque seguirá mostrando debilidad durante este año, podría haber alcanzado su punto de inflexión a finales de 2019".

Los bajos costes de financiación por la política monetaria expansiva del Banco Central_Europeo (BCE) estarían contribuyendo al aumento tanto de las importaciones de bienes de capital como al de la inversión no residencial y en vivienda, factores todos ellos que el BBVA prevé que sigan "contribuyendo a incrementar la actividad".

Dos velocidades

Este repunte no se proyecta, sin embargo, de forma homogénea sobre el conjunto del territorio asturiano,  sino que está creando una suerte de dos velocidades, en las que "el empuje" se concentra "en las zonas más urbanas de la comunidad" en detrimento de las rurales.

El envejecimiento demográfico asturiano es uno de los principales escollos de Asturias en la medida en que impacta en el PIB y en la productividad. Y la mejora de la productividad (el PIB generado por ocupado) es, en opinión de Doménech, un objetivo capital. La demografía podría ser la causa del repunte de los salarios motivada por los problemas para cubrir las vacantes en el tejido productivo, mientras que el aumento de las pensiones con el IPC y la subida salarial de los empleados públicos, que acaban de ser aprobados por el Gobierno, puede favorecer de modo particular a Asturias.

El informe enfatiza la mejora relativa y la distensión en aquellos fenómenos que han estado lastrando el comercio y el crecimiento mundial y favoreciendo con ello la desaceleración internacional desde 2018 (caso de la guerra arancelaria y el "Brexit") y esta menor incertidumbre apuntala la esperanza de una cierta reactivación a partir de 2021 por el lado exterior, a lo que no sería ajena, dice el estudio, la actividad exportadora asturiana.

El análisis apunta a que el Principado mantendrá el tono expansivo de su política fiscal en 2020. Esto puede contribuir al PIB pero el BBVA estima que con ello no podrá compensar la desviación del déficit en el que parece haber incurrido en 2019 (algo más del 0,1%), por lo que se hace muy improbable que cumpla el objetivo del 0% en 2020.

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