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Entrevista a José María García, científico y empresario

Del CSIC a revolucionar el mercado cosmético a través de la ciencia

Una de las empresas que ha salido del vivero creado por García es OneGenLab, que realiza test de ADN para detectar de forma precoz problemas de belleza, como pueden ser la aparición de arrugas, o de nutrición, como las intolerancias

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La cosmética no es solo belleza, también es ciencia. Detrás de un producto ‘milagroso’ contra las arrugas, por ejemplo, existen muchas horas en un laboratorio para encontrar la fórmula perfecta, es decir, la encima adecuada para que una crema realmente haga su labor de rejuvenecimiento o simplemente retrase la aparición de las líneas de expresión. Y esto es lo que lleva al éxito a las empresas de la industria.

Así lo hizo José María García, doctor en Química, que dejó su empleo como investigador jefe en el Centro Superior de Investigaciones Científicas (CISC) para adentrarse en el mundo del emprendimiento y montar su propia empresa con el fin de “llevar la ciencia al mundo cosmético”, narra en una entrevista a ‘activos’.

“Abandoné una posición de funcionario de alto nivel por viajar por el mundo ofreciendo tecnología cosmética”, explica el investigador y asegura que “en aquella época había activos que no eran conocidos ni por las grandes firmas del sector, como eran los liposomas”.

Hablamos de los años 80, cuando la cosmética era algo “superfluo” dentro de la ciencia y García comenzó a aplicar las investigaciones que desarrolló en el CSIC para plasmarlo en el mercado con la creación de la compañía Lipotec en 1987.

Emprender a lo grande

“Creamos una empresa referente en el mundo de los activos cosméticos. Nos centramos en liposomas, cápsulas... algo con una gran novedad científica”, narra.

A lo largo de los años fue creando empresas como DiverDrugs, GP Pharma, BCN Peptides, Lipofoods o Prima Derm, que conformaron el grupo Lipotec hasta 2012, año en que vendió la parte de activos cosméticos del Grupo a Berkshire Hathaway de Warren Buffet. 

Tres años antes de esta venta, García fundó Prima Derm, una empresa de producto final con la que “no buscábamos tanto el mercado sino el apoyo científico de todo lo que desarrollaba Lipotec”.

Fue con la venta al grupo estadounidense cuando comenzaron a incorporar en PrimaDerm parte de la cosmética molecular hasta 2015, año que termina el plazo de no competencia impuesto por el Grupo Berkshire Hathaway y crea Lipotrue. Esta nueva entidad “era la continuidad de todo lo que habíamos aprendido en el mercado con LipoTec. Fui focalizando todo lo que habíamos aprendido para crear algo que todavía incidiera más en las necesidades de mercado del mundo cosmético”.

Hoy en día es una empresa entorno a la cual giran una serie de pymes que ofrecen contenido tecnológico, como es el caso de Agrenvec, que está produciendo factores de crecimiento y proteínas de alto peso molecular en hojas de tabaco. ”Las hojas de tabaco tienen una alta productividad y les enseñamos a producir lo que nosotros le digamos a nivel genómico para que sintetice las proteínas”. Con esto se obtienen factores de crecimiento que no se pueden obtener por vía química o sintética.

“Hoy somos especialistas en estos temas y nos ha llevado a crear en 2020 el Grupo INNER Enterprises, un vivero de empresas donde hay compañías innovadoras del sector cosmético, genómico, perfumístico o alimentario”.

Una de estas startups que han salido de este vivero ha sido OneGenLab, que realiza test de ADN para detectar problemas de belleza, como pueden ser la aparición de arrugas, o de nutrición, como las intolerancias. En concreto, se detectan dichos fallos en el ADN y tras explicárselo al cliente le proveen de la formula adecuada para prevenir o retardas dichos “defectos” futuros.

La inversión en ciencia vs. en marketing

Después de más de treinta años revolucionando el mercado cosmético, García sigue trabajando en incorporar la ciencia a este mercado y lo está haciendo a través de la marca The Essentials, con un total de siete productos a un precio asequible .

El coste de lo que vale cualquier crema antiarrugas está multiplicado de una forma increíble. Por ejemplo si una crema se vende a 100 euros el tarro de 50ml el coste del producto que hay no es más de un euro. El resto es publicidad, marketing, comisiones de distribuidores, marca... esto queremos cambiarlo, queremos que la gente pague sólo por el producto que además, está probada su efectividad de forma científica”.

En paralelo con su carrera profesional, José María García ha lanzado su libro "Cosmética. Belleza. Atracción. Seducción", un paseo entre la ciencia y el humanismo analizando aspectos como la belleza, atracción y reducción y todos ellos de alguna manera gobernados por la cosmética. 

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