16 de enero de 2010
16.01.2010

Muere el general que paró la «Brunete» «Gracias, Pepe» «Que se le haga justicia»

El militar al que Sabino Fernández Campo le dijo que Alfonso Armada «ni está ni se le espera» en la Zarzuela, y que fue gobernador de Asturias, muere a los 91 años
n El ministro Rodríguez Sahagún lo llamó a Oviedo para sustituir a Torres Rojas al frente de la División Acorazada

16.01.2010 | 01:00
Muere el general que paró la «Brunete» «Gracias, Pepe» «Que se le haga justicia»

Oviedo, J. MORÁN


Fue el autor de la llamada telefónica más célebre de la historia contemporánea de España durante la tarde del 23-F, aquélla a la que Sabino Fernández Campo respondió con el «Armada ni está ni se le espera». El general de división José Juste Fernández falleció ayer en Madrid, en el Hospital Gómez Ulla, a primera hora de la mañana. De 91 años, Juste fue gobernador militar de Asturias a finales de los años setenta, una etapa que su familia calificaba ayer de muy satisfactoria para el militar, ya que fue el escalón previo a su destino a la División Acorazada ««Brunete»» (DAC), el cuerpo más importante de las Fuerzas Armadas españolas.


Fue en ese destino donde el general Juste afrontó la intentona golpista del 23-F, en una tarde de infarto en la que al llegar al cuartel de El Pardo de la DAC, en Madrid, «se encontró sentado en su despacho al general Torres Rojas rodeado de otros mandos», comentaba días atrás a LA NUEVA ESPAÑA su esposa, Esperanza Ballesta.


Antecesor de Juste en la «Brunete», y destinado en La Coruña, Luis Torres Rojas se había desplazado aquella tarde a la DAC para ejecutar los planes golpistas del general Milans del Bosch. También se hallaban involucrados en la intentona otros mandos de la «Brunete», como el comandante Ricardo Pardo Zancada y el coronel José Ignacio San Martín, jefe del Estado Mayor de la División. Los tres hacen vacilar a Juste, quien, no obstante, recibe órdenes del capitán general de Madrid, Guillermo Quintana Lacacci, de que mantenga acuarteladas las tropas.


Ante la insistencia de sus subordinados golpistas, Juste también telefonea hacia las siete de la tarde al palacio de la Zarzuela, donde le atiende el entonces secretario de la Casa del Rey, el general asturiano Sabino Fernández Campo, fallecido en octubre de 2009.


-Pero, vamos a ver: ¿está ahí ya Alfonso?


-No, ni está ni se le espera.


-¡Ah!, eso cambia las cosas.


La pregunta de Juste y la respuesta de Fernández Campo sintetizaban una de las claves del golpe de Estado: que el general Alfonso Armada accediese a la Zarzuela para explicar al Rey lo que estaba sucediendo era la señal esperada por los insurrectos. Pese a la aclaración de Fernández Campo, y sobre todo antes de ella, el forcejeo dialéctico de Juste con sus subordinados será constante durante toda la tarde. Por ello algunas unidades blindadas llegan a salir desde el cuartel del Goloso a la carretera de Burgos, en dirección a Madrid, pero se detienen a continuación en las cunetas. Por su lado, Pardo Zancada saldrá de la «Brunete» al final de la noche, con fuerzas de la Policía Militar y entrará en el Congreso para secundar al teniente coronel Tejero.


José Juste Fernández nació el 18 de marzo de 1918 en Madrid. Hizo la Guerra Civil y después perteneció al primera promoción de la Academia Militar de Toledo. Militar del cuerpo de Infantería y diplomado en Estado Mayor, tuvo, entre otros destinos, los de mando del regimento «Granada», y las agregadurías militares en las embajadas de Roma y Atenas. También formó parte de la secretaría del ministro del Ejército Pablo Martín Alonso, gabinete en el que coincidió, precisamente, con Alfonso Armada y Sabino Fernández Campo. Fue gobernador militar de Vigo y de Huelva, y posteriormente de Asturias, en los años 1978 y 1979. Uno de su hijos, Pablo Juste Ballesta, comentaba días atrás a este periódico que ese destino asturiano había supuesto «el mejor momento profesional de mi padre, ya que su puesto siguiente fue la «Brunete»».


Tras el fallido 23-F, el general Juste declaró en el proceso judicial que en ningún momento había respaldado las intenciones de sus compañeros golpistas. Tras su destino en la División Acorazada ««Brunete»», Juste ocupó el cargo de codirector del Estado Mayor combinado hispano-norteamericano, y en 1982 pasó voluntariamente a la reserva. Esta decisión fue consecuencia de que su ascenso a teniente general, que le correspondía por escalafón, fue bloqueada en instancias políticas y militares de la época.

Me responsabilizo de la retención del personal de la unidad a las 17.55 horas del 23 de febrero, así como de la asignación posterior de misiones a las unidades», manifestó el general Juste, «pero de ninguna otra orden que no hubiera dado yo o se diera sin mi conocimiento». Así lo declaró el jefe de la División Acorazada «Brunete» en la vista oral celebrada para juzgar la más grave intentona de interrumpir el proceso democrático iniciado por el Rey Juan Carlos y confirmado con la Constitución de 1978.


El general José Juste Fernández, que dentro de dos meses habría cumplido 92 años, quien fuera llamado a Oviedo -donde era gobernador militar- por el ministro Agustín Rodríguez Sahagún para sustituir al general Torres Rojas al frente de la División Acorazada «Brunete», era un militar culto que transmitió a sus hijos y nietos el afán por la cultura, los libros, los viajes, el arte... El 23 de febrero de 1981 fue uno de los personajes clave del fatídico día porque fue quien paró la salida de la unidad militar más importante de las Fuerzas Armadas españolas cuando sus oficiales habían recibido ya órdenes de los golpistas para unirse a los sublevados con Antonio Tejero en su asalto al Congreso de los Diputados. Juste llamó al palacio de la Zarzuela y le preguntó al general Sabino Fernández Campo si se encontraba allí el general Armada, a lo que el jefe de la Casa del Rey le contestó con la célebre frase: «Ni está ni se le espera». Tras esta respuesta del ilustre ovetense, la división permaneció en sus cuarteles y los golpistas perdieron su principal apoyo.


José Juste nació el año 1918 en Ávila en el seno de una familia de militares -ya lo eran su abuelo y su padre-. Se crió en Melilla y Larache y comenzó los estudios de Matemáticas cuando la Guerra Civil los interrumpió. Alférez provisional, durante el conflicto alcanzó el grado de teniente de Regulares. Posteriormente fue agregado militar en Roma y en Atenas. Casado con Esperanza Ballesta, tuvo siete hijos que llevó a estudiar al Liceo italiano y a los que inculcó su amor a las culturas clásicas. Ya en los años sesenta pasó a ser secretario del ministro Camilo Alonso Vega y en ese puesto coincidió con Alfonso Armada y Sabino Fernández Campo.


En su carrera militar tuvo destino en Huelva y luego fue nombrado gobernador militar de Pontevedra y Oviedo, donde fue reclamado por el ministro Rodríguez Sahagún para mandar la División Acorazada en 1980. Tras los sucesos del 23-F ocupó una cargo de relaciones exteriores con Estados Unidos hasta que pasó a la reserva dos años después. Cuando la Zarzuela recibió a quienes habían conseguido frustrar el golpe de febrero de 1981, el Rey Juan Carlos se despidió de Juste con un «Gracias, Pepe».

Oviedo, J. M.


Esperanza Juste Ballesta, hija del general José Juste, fallecido en Madrid a los 91 años de edad, manifestó ayer a LA NUEVA ESPAÑA que lloraba la muerte de su padre con la esperanza de «que se le haga justicia». Esperanza Juste, que se dolía por las posiciones en el Ejército que «truncaron su aspiración a ser ascendido a teniente general», rememoraba ayer la primera frase que le dijo su padre cuando habló con él tras la jornada del 23-F: «Estoy vivo y eso es suficiente». José Juste expresaba con dicha afirmación que incluso había temido que los insubordinados de la División Acorazada «Brunete» le hubieran encerrado en un cuarto o le hubieran pegado un tiro en la sien.


«Mi padre temió durante toda la tarde del 23-F que sus órdenes no fueran cumplidas, o que no llegaran a sus destinatarios a través de la cadena de mando», comentó ayer su hija. Casado con Esperanza Ballesta y padre de siete hijos, «ha sido un hombre de talla, de gran dignidad y prudente con la disciplina militar», manifestó finalmente Esperanza Juste Ballesta.


A raíz del fallecimiento de su compañero militar Sabino Fernández Campo, LA NUEVA ESPAÑA trató de entrevistar al general José Juste Fernández, pero una sucesión de intervenciones quirúrgicas impidieron que se hallase en condiciones de atender a este periódico.

«Llegó a su despacho en la "Brunete" y se encontró allí sentado al general Torres Rojas»


<Esperanza Ballesta
>

Esposa del general Juste

«"Estoy vivo y es suficiente", me dijo inmediatamente después del 23-F»


<Esperanza Juste Ballesta
>

Hija del general Juste

«Asturias supuso el mejor momento profesional de mi padre»


<Pablo Juste Ballesta
>

Hijo del general Juste

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