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Terrorismo

Quedan 70 presos de ETA en cárceles no vascas

Una decena de reclusos de la banda rechaza el traslado a Euskadi o Navarra

Familiares del etarra Xabier Ugarte (coautor del secuestro de Ortega Lara), en las puertas de la cárcel de Topas (Salamanca) en julio de 2019.

Setenta presos de ETA quedan aún adscritos a cárceles no vascas, que administra el Ministerio del Interior; en las prisiones del Gobierno Vasco cumplen ya condena 98, y cinco condenados más por pertenencia y acciones terroristas de la banda están en Euskadi en libertad condicional. Es el último recuento, que incluye el traslado de los nueve internos anunciados este jueves por la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias, y que aún no se ha materializado.

La última lista de presos etarras con cambio de prisión aprobado lleva 11 nombres muy sonados de la trayectoria criminal de la banda. Entre ellos, el de Juan Carlos Iglesias Chouza, Gadafi, y los jefes militares Ainhoa Montero y Gorka Palacios. A la cárcel de Pamplona irán dos: José Ramón Carasatorre, condenado por el asesinato del concejal donostiarra del PP Gregorio Ordóñez, y Luis Mariñelarena, coautor del asesinato del dirigente socialista Fernando Buesa.

Los traslados confirmados este jueves por Instituciones Penitenciarias tardarán aún "unas semanas" en materializarse, explican fuentes de la administración carcelaria vasca. Antes de llevar a cabo el traslado físico se precisa concertación con la autoridad penitenciara vasca y, en sus cárceles, estudiar el expediente del preso y decidir a cuál de los tres centros penitenciarios vascos irá, y en qué módulo concreto será internado.

Teniendo en cuenta el decalaje de tiempo entre cada resolución de Interior y la llegada a un destino vasco, esas fuentes autonómicas consideran muy poco probables más traslados durante el periodo vacacional estival.

Aunque en verano se ralentiza el pulso administrativo, no pueden descartarse nuevos anuncios de acercamientos de presos de ETA este verano. La administración penitenciaria del Estado no para en agosto la tramitación de las revisiones del cumplimiento de penas de los presos a su cargo.

De hecho, las juntas de tratamiento de las prisiones -de las que parten las propuestas de traslado o cambio de grado de los presos, que se elevan a la dirección del centro, y de esta a la Secretaría General- tienen un máximo de seis meses para "evaluar y reconsiderar" cada caso, según el "modelo individualizado de tratamiento" del que habla el artículo 105,1 del Reglamento Penitenciario.

Duros reticentes

No todos los presos de ETA están por la labor de solicitar o aceptar el beneficio que supone, y manda la ley penitenciaria, cumplir condena lo más cerca posible del lugar de origen. Una decena de condenados por terrorismo, según fuentes conocedoras del colectivo de internos de la banda, por diversos motivos no quieren ser trasladados a Euskadi. Entre ellos, según las mismas fuentes, están los tres etarras cautivos recluidos en la prisión de Estremera (Madrid), a 520 kilómetros de San Sebastián. Dos de esos tres son de los llamados "duros" de la banda, refractarios a expresar cualquier muestra de arrepentimiento por el dolor causado. Son también los tres más alejados del País Vasco: Gorka Palacios, Irantzu Gallastegi Xabier García Gaztelu, 'Txapote'.

Los nombres de los dos últimos, que son pareja, han sido profusamente recordados estos días con motivo del XXV aniversario del asesinato de Miguel Ángel Blanco y la reapertura y ampliación de la investigación judicial del caso, en el que quiere personarse la única familiar directa de la víctima que vive: su hermana Marimar.

En total son 183 los internos de ETA que cumplen condena en diversos grados en cárceles españolas y francesas. De ellos, 166 están a este lado de la frontera. El pasado día 1 había en el sistema penitenciario vasco 99 presos y siete en libertad condicional. Desde entonces, han cumplido ya su pena íntegra dos de los condicionales y uno de los recluidos.

De todos los presos que están en cárceles vascas, más de 70 están en segundo grado, el régimen más común de vida intramuros. No hay ninguno en el régimen más cerrado, el aislamiento del primer grado penitenciario, por el que suelen pasar todos los terroristas con delitos de sangre.

Ningún preso de ETA cumple condena en cárceles catalanas. El penal cántabro del Dueso, con 13 etarras, y la prisión de Logroño, con 15, son ahora los dos centros penitenciarios próximos al País Vasco que más población reclusa de este tipo albergan. Diecisiete condenados por su relación con ETA cumplen grados atenuados en sus domicilios, según el recuento que hace el colectivo Etxerat, de familiares y allegados de estos internos.

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