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Análisis

Las pesquisas de Corinna detectan que la firma Eulen encargó espiarla en Mónaco

La operación de Algiz Security por cuenta de la firma española se llevó a cabo en abril y mayo de 2012 en el apartamento y oficina de la examante de Juan Carlos I en busca de información financiera comprometedora para él

Corinna Larsen.

La investigación privada sobre el presunto acoso, seguimiento ilegal y difamación que se desarrolla en Londres en relación con la demanda civil de Corinna zu Sayn-Wittgenstein contra Juan Carlos I, ha detectado, según fuentes familiarizadas con las pesquisas consultadas por EL PERIÓDICO DE CATALUNYA, diario del grupo Prensa Ibérica al que también pertenece este periódico, que el grupo español Eulen encargó en abril de 2012 una operación de “control” de Corinna zu Sayn-Wittgenstein, ex amante de Juan Carlos I.

Su apartamento -un dúplex que acogía vivienda y oficina- en la planta 17 de un edificio frente al mar, en la bahía de Mónaco, fue objeto de una entrada y registro por parte de personal de seguridad de la agencia Algiz Security, de Mónaco, operación que se extendió durante varias semanas, en busca de documentos comprometedores para el entonces rey de España y Jefe de Estado, Juan Carlos I.

Los intentos de este diario, por correo electrónico y vía telefónica, para obtener una valoración de la noticia por parte del presidente ejecutivo de Algiz Security, Sascha Kunkel, no dieron resultados. Tampoco el contacto desde el pasado viernes, día 9, con Ana Patricia Lago, jefa de comunicación del grupo Eulen, tuvo mejor suerte. Tras señalar que el grupo “no suele decir nada”, este martes añadió: “Me temo que no vamos a decir nada”.

Apenas habían transcurrido nueve días desde que Corinna y Juan Carlos I regresaron precipitadamente a Madrid desde Botsuana, donde habían participado juntos con el hijo de aquella, Alexander, de 10 años, y su padre Philip Adkins, exmarido de la empresaria-consultora alemana, también amigo del rey, a raíz de la rotura de cadera que sufrió el monarca en la madrugada del 13 de abril, en un safari para cazar elefantes.

Fue el 22 de abril de 2012, cuando recibió un mensaje de texto de un número desconocido.

“Hemos sido contactados por sus amigos de Madrid y nos han dicho que deberíamos ponernos en contacto con usted en referencia al viaje que hicieron con usted”. Asimismo, el mensaje daba su procedencia: “de la empresa de seguridad contratada por sus amigos de Madrid para proporcionarle protección”.

Corinna, según su declaración jurada del 9 de abril de 2019 dictada en Londres, se dirigió a su antiguo amante y ahora amigo, Juan Carlos I. “Me puse en contacto con él por mensaje de texto copiándole el mensaje que había recibido, para que pudiera darme una explicación. Me llamó para decirme que se aplicarían medidas de seguridad para protegerme y para evitar que los paparazzi se presentaran en mi casa y oficinas. En ese momento me lo tomé al pie de la letra”.

El 23 de abril, el presidente de Algiz Security, Sascha Kunkel, escribió a Corinna. “Los amigos de España me han informado”. Según narra en la citada declaración jurada (affidavit), le dijo que ya se habían hecho visitas sobre el terreno “tanto a mi casa como a mi oficina en Mónaco”. Es decir: la misión que se “vendía” de Madrid era de “protección”. Cuatro días más tarde, un tal Paul Bon le envió un correo electrónico que ponía: “S.M.R [Su Majestad Real] me ha indicado que le informe sobre las medidas tomadas en los últimos días. Lamentablemente no se pueden divulgar la mayoría de estas. Si cree que se pueden tomar más medidas, puede informarme sobre los pasos que quiere dar”.

Hacia el 30 de abril, con Corinna de viaje, su secretaria le informó: “La consejería está perpleja por la seguridad permanente, están pasmados”

Mientras la operación estaba en curso, Juan Carlos I, según la declaración jurada de Corinna y el relato de la demanda civil contra el rey emérito en Londres, le informó de que el entonces director del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), general Félix Sanz Roldán, viajaría para mantener un encuentro con ella. Sanz Roldán llegó por la mañana a The Connaught Hotel, en el barrio londinense de MyFair, y subió a la llamada suite del príncipe, la habitación número 519.

“Durante la reunión me amenazó a mí y a mí familia al afirmar que no podía mi integridad o física o la de mis hijos a menos que acatara lo que el definió como recomendaciones….Las palabras por si mismas eran siniestras, pero adquirían una mayor trascendencia por el hecho de que las pronunciara el director del CNI en nombre de Juan Carlos I en el Reino Unido y mientras la operación de Mónaco estaba en marcha”, se apunta en el punto 19 de la demanda civil.

El 10 de mayo, Algiz envió un correo electrónico en el que comunicaban que “iban a transportar “las ocho cajas negras y 16 cajas fuertes al apartamento”.

Según Corinna era “la referencia a las cajas en las que me dijeron que metiera los documentos sobre asuntos personales y privados, así como correspondencia oficial, informes políticos confidenciales, y transacciones financieras y comerciales en las que se había involucrado al rey y a otros miembros de la familia real”

Algiz envió el 11 de mayo otro correo a Corinna: “Una llamada telefónica de los amigos de Madrid informó que el equipo de barrido español necesitaría 5 días completos para hacer el barrido del apartamento y la oficina”.

Según Corinna, un miembro de Algiz -Pedro Resende, quien ha abandonado la compañía, de acuerdo con información de la compañía- le informó que el “equipo español quería que me fuera de las instalaciones durante esa operación y que tampoco se permitiría a miembros de Algiz estar presentes".

Corinna se opuso. Un correo de Paul Bon, que según la examante es el 'nome de guerre' de Sanz Roldán, le señaló que ya no era necesario mantener los servicios prestados el 17 de mayo, pero que “sería aconsejable, que, hasta el momento que envíe las cajas negras con los documentos al lugar de su elección, tenga a un guardia de seguridad en las instalaciones”

En una llamada telefónica, sostiene Corinna, Sanz Roldán la amenazó diciéndole que habría consecuencias si hacía cualquier cosa en contra de los intereses de Juan Carlos l. Corinna llamó a su examante, Juan Carlos I, a Madrid para contarle esta amenaza. Y el 18 de mayo de 2012, "Paul Bon" envió un correo electrónico afirmando que "había sido un malentendido”.

Ese mismo día, Corinna confirmó a Algiz que no autorizaba el barrido y exigía ser trasladada al aeropuerto para marchar fuera.

El 19 de mayo de 2012 salió de Mónaco hacia Londres y, posteriormente hizo arreglos para trasladar los documentos a la capital británica. Las cajas negras están en poder de sus abogados de la firma Kobre & Kim UK. Corinna también hizo enviar el 5 de marzo de 2019 una carta a la atención de Jaime de Alfonsín, jefe de la Casa de Su Majestad el Rey Felipe VI, en la que narraba los hechos.

En su sentencia del 24 de marzo pasado, el juez a cargo de la demanda de Corinna en el Alto Tribunal Superior de Justicia de Inglaterra y Gales, Matthew Nicklin, se ocupan en el punto 71 de la operación en Mónaco.

Señala que considerar que para aplicar la “inmunidad de Estado” a la misma exige puntualizar que “hay una gran diferencia entre una misión para entrar en el domicilio de Corinna que haya sido autorizada, dirigida y ejecutada por agentes del CNI, y una misión llevada cabo por `contratistas´, con los cuales el Estado español no tiene vinculación. Ambas pudieron ser `dirigidas´ por Juan Carlos I pero solo para la primera podría una petición concebible de inmunidad funcional”.

El juez señala que se “requiere una investigación sobre los hechos, sobre quién llevo a cabo la operación y en que función. Estoy muy lejos de estar convencido de de que puede prosperar una exigencia de inmunidad funcional. Si el estado Español desea de dar un paso adelante y sostener que la entrada en su casa de Mónaco (u otros actos de vigilancia están protegidos por inmunidad de Estado entonces tendrá la oportunidad de hacerlo”.

Cuesta imaginar que el Gobierno puede intervenir, como razona, Nicklin y pedir la inmunidad de Estado para la operación de Mónaco.

En el grupo Eulen existe una empresa dedicada a la seguridad muy sofisticada, según fuentes del sector, que extiende sus tentáculos hasta Estados Unidos. Eulen Seguridad, según las pesquisas, habría utilizado a Algiz Security como un instrumento o, como señala Corinna en sus denuncias, como una tapadera.

David Álvarez Díez, presidente del grupo, obtuvo dos años exactos después de esta operación en Mónaco el premio del marquesado que le concedió Juan Carlos I el 13 de mayo de 2014.

s antes de abdicar, pues, el rey le colocó entre los últimos cuatro títulos nobiliarios otorgados al finalizar su reinado: el de marqués de Crémenes.

Cualquier parecido con la realidad es ¿pura coincidencia?

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