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EDUARDO GARCÍA SALUEÑA | Músico, acaba de leer su tesis doctoral sobre rock progresivo

"El rock progresivo vive en Asturias por otras vías desde los setenta hasta ahora"

"Ese tipo de música tuvo aquí dos caminos, el que emprendió 'Crack', con una línea más inglesa, y el que siguieron Berto Turulla o 'Asturcón'"

Compositor y pianista, Eduardo García Salueña (Gijón, 1982) acaba de leer su tesis en el campus del Milán de la Universidad de Oviedo: "Nuevas tecnologías, experimentación y procesos de fusión en el rock progresivo de la España de la Transición: la zona norte". Dirigido por Celsa Alonso, el músico ha dedicado casi cinco años a un estudio con escasos precedentes académicos.

-Estaría bien, quizás, que diera su definición de "rock progresivo"...

-Es uno de los artículos extensos de la tesis, en el que intento aclarar los distintos significados del término. Se suele incluir ahí un período de la historia del pop-rock que va desde mediados de los años sesenta hasta la primera mitad de los setenta. Y se enmarcaría dentro de la contracultura británica para ir más alla de los cánones establecidos. Pero, bueno, estudio otros matices y las características que determinan lo progresivo: composiciones más extensas y una orquestación más compleja. Y lo progresivo como una estrategia frente al mercado.

-¿La oposición progresivo/ regresivo tiene sentido en referencia a la música?

-La categoría "regresivo" no se utiliza, aunque yo la uso pensando en los elementos contrarios al rock progresivo. Yo defino como regresivas las recreaciones de músicas del pasado, generalmente ligadas a la nostalgia.Y lo progresivo tiene también ese matiz cuando incluye los mismos patrones que en los años setenta.

-¿Quiénes abanderaban esa ruptura que usted fija en la segunda mitad de los sesenta?

-Grupos como "Kim Crimson", "Pink Floyd"... Y algo más sofisticados, como "Génesis" o "Yes". Y hasta se puede hablar de ciertos trabajos de los "Beatles", que también rompieron algunos cánones.

-¿Y cómo llegó el rock progresivo a España?

-Los principales focos de entrada fueron Cataluña y Andalucía a finales de los sesenta, a veces a través de las bases estadounidenses. Y fragua cuando se encuentra con rasgos musicales locales, como el flamenco o la música arábigo-andaluza, caso de "Smash" o, más tarde, de "Triana".Y en Cataluña, grupos como "Máquina" o "La Companya Elèctrica Dharma". Y en el Norte empezó a tomar personalidad a mediados de los setenta, desarrollándose en la década siguiente.

-En su tesis pone el foco en Asturias, Cantabria y Galicia, pero excluye al País Vasco.

-Por un problema de extensión. En el caso de Euskadi, influyó el idioma y el exceso de material, aunque hago alusiones.

-¿Y cuáles serían las líneas maestras del rock progresivo que se hizo en Asturias?

-Convivían dos caminos, el que emprendieron grupos como "Crack", que seguía la línea inglesa de los grupos sinfónicos de los setenta, con letras en castellano, y otros como Berto Turulla o "Asturcón", que hacían fusión con las raíces autóctonas. Estos últimos reivindicaban lo propio con el toque de modernidad que daba el rock progresivo.

-Le dedica un capítulo al fallecido Berto Turulla...

-Por desgracia no vivió muchos años, pero es una figura que refleja muy bien el perfil de músico de aquellos años: proyectos experimentales, compromiso con la nueva canción, trabajo con la tradición y hasta participación en las orquestas de baile. Fue, sin duda, una de las figuras clave en la introducción del rock progresico en Asturias; por ejemplo: el uso de ciertos sintetizadores con su grupo "La Turulla". Tino Casal, sin embargo, siguió otra línea, aunque sí utilizó su "Lamento de gaitas", de "Los Archiduques", como acercamiento a los instrumentos autóctonos desde el pop-rock. Berto Turulla lo había hecho, con el sintetizador, en el "Tecno Pericote", y los cántabros también lo usaron con el pito montañés.

-Estudia también el trabajo de otros artistas: Daniel Vega, "Nuberu" y "Asturcón". ¿Por qué esos nombre y no otros?

-Publicaron discos y el análisis de la tesis se centra en esas ediciones. Daniel Vega publicó un disco en 1976, grabado en Madrid, pero la temática es asturiana. Y los músicos que le acompañan vienen de la tradición jazz-rock, con elementos muy próximos al progresivo. Con el segundo disco de "Nuberu", "Atiendi Asturies", en el que salía una oreja en la portada -todo un guiño iconográfico-, se hizo una promoción como si fuera un trabajo de rock sinfónico. Y tenía una complejidad que bebía de los músicos de la época, los que acompañaban a Víctor Manuel. Y "Asturcón" hace ya una obra mucho más definida dentro de las claves del rock progresivo, aunque también bebe de las raíces, que era algo en boga durante aquellos años.

-Hablaba de los músicos de Víctor Manuel. ¿Éste tuvo alguna influencia del rock progresivo?

-Sí, también. En la tesis rescato algún trabajo suyo de mediados de los setenta, en los arreglos, por ejemplo. Lo que hago en mi estudio es trazar un panorama amplio, en el que atiendo a los músicos, a los arreglistas...

-¿Hay una fecha de defunción del rock progresivo en España o ha pervivido por otras vías?

-Lo que ha pasado, creo, es una reconducción. Y en el trabajo, habló de cómo se ha ido transformando desde mediados de los setenta hasta ahora. Cambian los referentes, los procesos tecnológicos, los intereses comerciales, pero se puede observar una cierta continuidad aunque con muchas variantes.

-¿Y en Asturias?

-Ha habido siempre músicos y formaciones que han reivindicado el trabajo de "Crack" o el de "Asturcón". Estos últimos fueron pioneros en el uso del asturiano y de instrumentos autóctonos. En los ochenta encontramos algunas formaciones que trabajan con la experimentación electrónica o con las llamadas "músicas del mundo". Fue uno de los caminos; otro, el del jazz y su fusión con el rock, y, desde luego, hoy encontramos desde grupos que hacen "heavy metal" a otras cosas. El rock progresivo sigue vivo por otras vías. Hay, además, un mercado mucho más definido.

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