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El Bibio fue una prisión

El recinto que Nacho Vegas calificó de "plaza de torturas" albergó a soldados republicanos antes de ser enjuiciados

Prisioneros en la plaza gijonesa.

Prisioneros en la plaza gijonesa. BIBLIOTECA NACIONAL

Hace unos días el músico gijonés Nacho Vegas calificó a la plaza de toros de El Bibio como una "plaza de tortura". Ciertamente en El Bibio se matan toros con estoque desde hace 130 años, tras un ritual de puyas de picadores y de banderillas. Pero ampliamos ahora la información sobre la historia de ese edificio, y esta parte de su historia quizás no sea muy conocida.

La plaza de toros de El Bibio sirvió de "campo de concentración", de prisión provisional, en las semanas siguientes al final de la Guerra Civil en Gijón en octubre de 1937. En una Plaza semiderruida tras la contienda fueron internados soldados republicanos antes de ser llevados a unas prisiones, digamos ortodoxas, en espera de unos simulacros de juicios que resolvían su libertad, su condena a años de cárcel o su sentencia de muerte. El número de fusilados en la ciudad, sobre todo en el año 1938, se estima en unas dos mil personas.

Otros lugares que sirvieron de cárcel en esos años, además de la prisión de El Coto y el coso de El Bibio, fueron la fábrica de La Harinera en La Calzada que situaríamos en la calle de Las Industrias, en la parte trasera de los actuales cines del barrio, y la fábrica de La Algodonera que ocupaba la zona de las actuales calles dedicadas a María Zambrano, Margarita Xirgu y sus alrededores.

Las dos imágenes que acompañan a este texto nos muestran a grupos de presos republicanos en El Bibio, en otoño de 1937. Son fotos del fondo "Guerra Civil" de la Biblioteca Nacional. Sin duda un lugar de Memoria, de memoria histórica y social, es la plaza de toros de El Bibio en Gijón.

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