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La jueza de violencia machista pide fiscales fijos y especializados

"Estamos sobrecargados; ahora somos un cajón de sastre", lamenta la magistrada Estrella González

El decano del Colegio de Abogados de Gijón, Sergio Herrero, y la magistrada Estrella González, ayer, en el recinto ferial Luis Adaro.

El decano del Colegio de Abogados de Gijón, Sergio Herrero, y la magistrada Estrella González, ayer, en el recinto ferial Luis Adaro. JUAN PLAZA

La laxitud con la que se interpreta a veces la legislación relacionada con la violencia de género empieza a ser un problema. Según Estrella González, magistrada titular del Juzgado de Violencia sobre la Mujer de Gijón, su distrito es a día de hoy "un cajón de sastre" con profesionales "cada

La experta considera que las competencias de un juzgado especializado en violencia de género no acaban de estar claras. Según la ley española, para que un delito se tipifique de esta manera debe existir -o haber existido- entre agresor y denunciante un vínculo afectivo de pareja. "Pero luego esta semana atendimos un caso de una chica que lo único que nos sabía decir del varón era su número de teléfono, su nombre y su nacionalidad. Y decía que llevaba con él una semana. El fiscal veía claro que era competencia nuestra, pero no lo era", ejemplificó, aclarando que, más allá de que este tipo de derivaciones sobrecargan su servicio, también eluden el principio jurídico de que en caso de duda la decisión debe favorecer al reo, porque una condena por violencia de género conlleva siempre penas más altas.

La situación podrá cambiar si en España se acata finalmente la decisión del Consejo de Europa en su llamado Convenio de Estambul, en el que pide que se considere violencia de género toda aquella que afecte a una mujer por el simple hecho de serlo. Esta ampliación del abanico dará lugar a aún más matices. "Si a una mujer le roban el bolso podría ser violencia de género porque el ladrón la ha escogido a ella y no a otro hombre que pudiese hacerle frente. Habrá que hacer el cambio pero, si toda violencia sobre la mujer es de género, vamos a colapsar", aclaró.

A juicio de González, en este tipo de agresiones "los grandes olvidados" suelen ser los menores de edad, por lo que animó a los letrados del público -muchos de ellos recién titulados- a incluir en sus acusaciones peticiones de condena específicas por los golpes y amenazas que hayan recibido los hijos de la denunciante. En muchos casos, el testimonio de estos pequeños puede resultar vital para lograr una sentencia a favor. "Tuvimos un caso de un chico de 12 años que se encontró a su madre en un charco de sangre, pero ella nunca quiso denunciar. Él se hartó y dijo: pues lo hago yo. Declaró y el hombre acabó condenado", explicó. Otro consejo: que sus clientas elaboren una declaración sin fisuras e intenten no perder los nervios si tienen que acudir varias veces al juzgado. "A veces conseguimos una sentencia condenatoria por un detalle que apenas se había mencionado en la denuncia y que al final resulta ser la prueba más clara del delito", razonó.

La otra gran queja de la magistrada durante su intervención fue el extraño criterio para asignar fiscales. "Hay doce en Gijón y todos hacen guardia. Y aunque se hable hasta la saciedad de su criterio unánime, es mentira. Vamos a trabajar pensando: que Dios reparta suerte", lamentó. "Tendríamos que tener a dos fiscales especialistas, pero yo ahora tengo a una titular, con la que estoy encantada, y a un fiscal sustituto. No digo que no sea encantador, pero que no me hablen luego de unanimidad de criterio. Tienen que estar especializados en esto" sentenció.

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