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La ayuda vecinal se contagia en Gijón

l La campaña de recogida para el Banco de Alimentos coge fuerza l "Recibes lo que das", dice una venezolana que colabora desde El Coto

Rosmelys Marrero prepara víveres para el Banco de Alimentos en su frutería de El Coto.

Rosmelys Marrero prepara víveres para el Banco de Alimentos en su frutería de El Coto. JULIÁN RUS

Rosmelys Marrero cambió El Tigre, la capital venezolana más próxima a la Franja del Orinoco, una de las grandes reservas de petróleo del planeta, por el barrio de El Coto para darle un futuro más próspero a sus cuatro hijos. A su llegada, el 30 de octubre de 2018, la

El movimiento vecinal gijonés, paralizado durante los dos meses de confinamiento, se ha puesto las pilas para minimizar los daños de la crisis del coronavirus y el caso de Marrero solo es un ejemplo. Una docena de barrios colaboran con la recogida de alimentos impulsada por la FAV a favor del Banco de Alimentos. Ya sea en la sede de los vecinos o en puntos estratégicos, las donaciones van viento en popa. Por ejemplo, en Contrueces, en un supermercado del barrio, ya llevan 35 cajas repletas de lentejas, pasta, leche y otros víveres. "Como siempre, este barrio está mostrando su solidaridad", afirma Alejandro Romero, el líder vecinal.

La donación de provisiones varía en función del barrio. El Polígono la lleva a cabo en los portales de las comunidades de vecinos, principalmente. En Nuevo Roces, además de en comercios y en la sede vecinal, la asociación que preside Miguel Bernardo, tiene un destacamento de voluntarios para, con las medidas de seguridad oportunas, recoger provisiones en los hogares de aquellas personas con problemas de movilidad que también quieran donar. Por último, en La Camocha, donde llevan ocho años colaborando con el Banco de Alimentos, las recogidas se harán el fin de semana. "El día y la hora aún dependen del tiempo que vaya a hacer", explica Herminio Torre, el presidente de la asociación de vecinos.

En su frutería, Rosmelys Marrero no solo ofrece comida. La mujer tampoco le niega a nadie un consejo para elaborar las sabrosas arepas, el plato estrella de la gastronomía venezolana. Su caso tiene mérito. Tras muchos sacrificios y dificultades, logró abrir el negocio que ahora administra en El Coto. Curiosamente, empezó con una semana antes de que se decretara el estado de alarma en todo el país. "De Venezuela salimos corriendo y nunca vi una situación tan complicada como la de ahora, pero lo que das es lo que recibes. Por eso, yo ayudo", dice.

La solidaridad de la mujer no solo se mide por la campaña que realiza con el Banco de Alimentos. El puñetazo del coronavirus ya se deja notar. Relata un caso que pone los pelos de punta: "Me escribió una persona por Facebook pidiendo que, por favor, si podía darle la fruta que se me pusiera mala porque no tenía que comer. Le preparé una bandeja de fruta fresca. Hay que ayudar a quien lo necesite".

Lo que está claro es que, con la colaboración de los barrios, en Gijón se está formando una densa red de colaboración vecinal, que cada vez cuenta con más adeptos. En El Natahoyo, por ahora, solo hay dos comercios recogiendo alimentos. "Estamos negociando con más", apunta el representante de los vecinos, Álvaro Tuero. Mientras, en Cimadevilla empezaron la campaña siendo cuatro y ayer añadieron un quinto colaborador. "La solidaridad de los vecinos y de los comerciantes es para ponerla en valor. Una vez más han demostrado que están a la altura", puntualiza Sergio Álvarez, de "Gigia", la asociación de vecinos del barrio alto. En La Arena, que también colaboran, tienen el récord de comercios implicados con 62 establecimientos.

"Si puedes dona, y si lo necesitas toma"

"La gente es consciente de la que se viene encima", explica Manuel Cañete, el presidente de la FAV. "Llegar a todos los barrios se torna en algo complejo, porque algunos de sus representantes son personas de riesgo, pero la percepción que tenemos es que está funcionando muy bien", añade Cañete. "Estamos desbordados y sorprendidos y palpando una realidad que estremece y es la cantidad de gente que necesita que le echen un cable con esta crisis", zanja el dirigente vecinal.

Bajo el lema, "si puedes dona, y si lo necesitas toma", los vecinos de Gijón extienden una epidemia de solidaridad para mitigar los daños del coronavirus. Rosmelys Marrero, que primero necesitó, y ahora donó, es una de las muchas caras anónimas que contribuyen a mitigar el daño del virus.

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