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La parroquia de la Resurrección, en Laviada, celebra medio siglo de fe

El cura y los fieles del templo gijonés, que hoy cumple 50 años, reciben al arquitecto del templo: “Somos una comunidad viva”

En el centro, el arquitecto Vicente Díez Faixat y el párroco, Silverio Rodríguez, con fieles, ayer, en el templo de Laviada.

En el centro, el arquitecto Vicente Díez Faixat y el párroco, Silverio Rodríguez, con fieles, ayer, en el templo de Laviada.

Comenzaba la década de los años 70 en Gijón cuando el entonces arzobispo, Gabino Díaz, viendo que la ciudad industrial desbordaba de feligreses los templos locales, decidió encargar a Silverio Rodríguez Zapico la creación de una nueva parroquia en Laviada, la de la Resurrección. Se fundó hace hoy 50 años.

Multitudinaria procesión de Pascua en Laviada.

Rodríguez Zapico colaboró sin querer en el diseño de su iglesia años antes de que supiese que iba a tener una. Cuenta el arquitecto Vicente Díez Faixat que estando él en tercero de carrera le encargaron un trabajo de clase que le pedía diseñar un centro parroquial. Díez Faixat no tenía mucha idea, así que le pidió ayuda a su padre, José Díez Canteli, porque había realizado algunas reformas en la iglesia de San Lorenzo, donde Rodríguez Zapico estaba adscrito. El sacerdote se metió de por medio y, al final, entre el ingenio de Díez y la sabiduría del religioso, al arquitecto le pusieron un sobresaliente: “Después, bastantes años después, y ya como arquitecto, me encargó diseñarle el templo. Cuando le di mis ideas, que era una cosa algo ambiciosa, me dijo: ‘no, no, yo quiero el que hicimos tú y yo’. Así que nos pusimos a trabajar con lo que había dibujado yo con unos 19 años, solo que cambiando bastantes cosas porque la orden principal entonces era que todo fuera lo más barato posible”, resume Díez Faixat.

El acto que conmemoró el 25.º aniversario de la parroquia.

Rodríguez Zapico colaboró sin querer en el diseño de su iglesia años antes de que supiese que iba a tener una. Cuenta el arquitecto Vicente Díez Faixat que estando él en tercero de carrera le encargaron un trabajo de clase que le pedía diseñar un centro parroquial. Díez Faixat no tenía mucha idea, así que le pidió ayuda a su padre, José Díez Canteli, porque había realizado algunas reformas en la iglesia de San Lorenzo, donde Rodríguez Zapico estaba adscrito. El sacerdote se metió de por medio y, al final, entre el ingenio de Díez y la sabiduría del religioso, al arquitecto le pusieron un sobresaliente: “Después, bastantes años después, y ya como arquitecto, me encargó diseñarle el templo. Cuando le di mis ideas, que era una cosa algo ambiciosa, me dijo: ‘no, no, yo quiero el que hicimos tú y yo’. Así que nos pusimos a trabajar con lo que había dibujado yo con unos 19 años, solo que cambiando bastantes cosas porque la orden principal entonces era que todo fuera lo más barato posible”, resume Díez Faixat.

Ese templo se inauguró en 1980. Durante la década anterior, Rodríguez recuerda su trabajo parroquial hacinado en unos bajos comerciales “diminutos” en la calle Pola de Siero, aunque dice que pasar estos primeros años de incomodidad era “normal” para cualquier parroquia recién nacida. El sacerdote agradece ahora que le hubiese podido la paciencia hace 10 años y organizase un par de actos festivos por los 40 de la parroquia.

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La parroquia de Laviada celebra su 50 aniversario Ángel González

“Nadie contaba con que toda esta situación nos fuese a impedir celebrar bien los 50. Tendremos que conformarnos con una misa de domingo, que además tendrá que ser con muy poca gente por el aforo. Será muy sencillo, pero con mucho espíritu cristiano”, agradece el párroco, que cede el protagonismo a la comunidad del barrio: “En estos 50 años solo ha habido un cura, que soy yo, pero los laicos llevan trabajando en lo del día a día conmigo. Esta es una gran parroquia, con mucha implicación, y sigue muy viva”. El oficio de hoy incluirá la instalación de una pieza cerámica que homenajea el aniversario y que estará junto al olivo centenario que preside los jardines del templo.

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