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Germán Fernández: “Había más gente, cuatro conmigo no pueden”

“Él te lo pide, quiere ser independiente pero no puede. Germán ahora es feliz, hay muchas cosas de las que no se acuerda, pero es feliz”, describe la madre del camarero gijonés agredido en la zona de Fomento en julio de 2017

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Germán Fernández junto a su madre, Yolanda Fernández, tras conocer la petición del fiscal Ángel González

Más de tres años después de las graves lesiones que sufrió el camarero Germán Fernández, los cuatro implicados en esa agresión cometida en Fomento en julio de 2017 ya saben que se sentarán en el banquillo acusados de un delito de lesiones cualificadas por el que se enfrentan a doce años de cárcel. Además, Rubén Á. H., el joven que asumió el puñetazo que le dio al camarero gijonés aquella madrugada, suma otros dos años y medio por lo que podría ser condenado hasta a catorce años y medio de cárcel.

El escrito del Ministerio Fiscal, notificado ayer a las partes implicadas en este caso que conmocionó a todo Gijón, establece que los cuatro acusados, Rubén Á. H., Imad A., Yeray R. V. y Jorge Á. G. "formaban un grupo consolidado de amigos, denominándose a sí mismos 'La Manada' (ese era el nombre que figuraba en su grupo de Whatsapp), coincidieron en la madrugada del día 14 de julio de 2017 en un pub de la calle Marqués de San Esteban, esquina con Felipe Menéndez, con otro grupo formado, entre otros, por Germán Fernández y dos compañeros de la sidrería en la que trabajaba, en la zona de Poniente. "Llevados por un ánimo común de mera diversión, los procesados comenzaron a provocar a los jóvenes, generando un nimio incidente, en el que Imad A. se interpuso en el camino de uno de ellos, impidiéndole el paso, por lo que éste le empujó cogiéndole por el cuello", relata la fiscal. El procesado, con esta excusa, comenzó a incitar a al amigo de Germán para que peleasen, invitándole a “liarla fuera”, y diciéndole “pégame, pégame, que ya chuparás luego”.

A pesar de que los jóvenes intentaron ignorarles, los procesados continuaron hostigándoles hasta que, ya en la calle Marqués de San Esteban, les agredieron de forma grupal e indiscriminada, limitando su capacidad de reacción e incluso huida, prevaliéndose de su número y de sus capacidades físicas por practicar varios de ellos artes marciales de forma habitual. Así, consiguieron separarlos, burlando de este modo sus intentos de defensa y moviéndose entre un grupo y otro, golpeando Imad A. y Yeray R. V., que esgrimía un cinturón como arma, al acompañante de Germán Fernández, al que el procesado Jorge Á. G. empujó, tirándole al suelo. Allí, todos los procesados continuaron agrediéndole, propinándole incluso patadas en la cabeza.

Por su parte, Yeray R. V. se abalanzó sobre el tercer compañero, agarrándole de las piernas y tirándole al suelo, impidiendo su participación en apoyo de sus amigos.

Germán Fernández, que se hallaba separado de sus amigos, "fue rodeado por los procesados que, actuando de común acuerdo y mientras él intentaba cubrirse, le golpearon de forma reiterada, sin medir las consecuencias de sus actos y con un manifiesto desprecio hacia su integridad física", explica el fiscal. "Finalmente recibió por parte de Rubén Á. H. un golpe brutal en la cabeza que le dejó inconsciente, cayéndose desplomado al suelo. Quedó ensangrentado sobre la calzada, por lo que los procesados huyeron en ese momento a la carrera", continúa.

Los sanitarios atienden a Germán Fernández, muy grave, la madrugada en la que fue agredido.

Lesiones muy graves

A resultas de la agresión, Germán Fernández sufrió hematoma subdural laminar, hematomas subdurales bilaterales; edema cerebral; fractura de la escama del occipital con extensión al agujero magno; fractura transversal del peñasco derecho; fractura lineal del techo de la órbita derecha sin herniación del contenido orbitario; contusiones hemorrágicas frontales bilaterales asociadas a edema y malacia de sustancia blanca frontal; lesiones de cuerpo calloso en su región posterior sugerentes de lesión axonal difusa; hemiparesia izquierda; tetraparesia con déficit de control de tronco y movimientos atáxicos.

Precisó tratamiento consistente en cuatro intervenciones quirúrgicas de craniectomía descompresiva y traqueostomía percutánea, craneoplastia, gastrostomía endoscópica percutánea, así como tratamiento médico farmacológico y rehabilitación, llevados a cabo en el Hospital Universitario Central de Asturias, Clínica Guttmann de Barcelona y en el Centro Estatal de Atención al Daño Cerebral (CEADAC).

El tiempo de estabilización lesional corresponde a un total de 524 días, de los que 48 fueron en la UCI del HUCA y 432 de hospitalización (78 días en el HUCA, 136 en el Instituto Guttmann y 218 días en el CEADAC). El periodo de días impeditivos sin hospitalización para su trabajo o actividades habituales es de 524 días.

Germán Fernández presenta como secuela hemiparesia izquierda en grado moderado y, como secuela de tipo psicológico, síndrome frontal moderado en su rango alto, quedando impedido para vivir de manera independiente y para el ejercicio de cualquier actividad laboral, habiéndosele reconocido una gran invalidez, precisando ayuda de terceros para actos elementales de la vida. Como secuelas de perjuicio estético presenta: cicatriz neuroquirúrgica coronal alta frontal, cubierta con cuero cabelludo; cicatriz de la traqueostomía en cara anterior del cuello de 2 × 1 cm; cicatriz de la gastrostomía endoscópica percutánea en región epigástrica de 1,5 cm de diámetro. El parte médico del equipo forense concluyó que había quedado impedido para vivir de forma independiente.

Germán Fernández, nacido en octubre de 1992, con 24 años en el momento de los hechos y que trabajaba de forma estable como camarero, convive con su madre, que se encarga de su cuidado.

Uno de los acompañantes de Germán Fernández resultó también herido, pero de menor consideración. Uno de ellos sufrió herida incisa occipital, herida incisa en pabellón auricular derecho, herida incisa en labio inferior, contusiones frontales y pérdida del borde dental de la pieza 11, precisando para su curación de tratamiento quirúrgico consistente en sutura de las heridas con posterior retirada de puntos, sanando en 10 días de los que uno de ellos estuvo incapacitado para sus ocupaciones habituales, quedando como secuela rotura del borde incisal de la pieza 11. En cambio, no consta que tercero de ellos sufriera lesiones a consecuencia del maltrato sufrido. No obstante, se considera que en todo caso no hubieran precisado más de una asistencia facultativa, no habiendo formulado el perjudicado denuncia por dichos hechos.

Concentración en Gijón tras la agresión a Germán Fernández

La petición de penas

En base a lo anteriormente expuesto, la Fiscalía considera que los hechos, por los que responderían los cuatro procesados, son constitutivos de un delito de lesiones del artículo 147.1 del Código Penal, en relación con los artículos 57.1, 48.2º y 3º del mismo cuerpo legal, perpetrado en un amigo de Germán, y un delito de lesiones cualificado por grave enfermedad psíquica del artículo 149.1 del Código Penal, en relación con los artículos 57.1, 48.2ºy 3º del mismo cuerpo legal, perpetrado contra el camarero gijonés.

Concurre en todos los procesados, respecto de ambos delitos, la circunstancia agravante de abuso de superioridad. La fiscalía solicita que se impongan las siguientes penas:

  • Por el delito de lesiones del artículo 147 del Código Penal, a cada procesado, la pena de dos años y seis meses de prisión e inhabilitación especial para el ejercicio del derecho de sufragio pasivo durante el tiempo de condena; accesoria de prohibición de aproximación al acompañante de Germán Fernández, su domicilio, lugar de trabajo o cualquier otro frecuentado por el mismo, a una distancia inferior a 500 metros, así como prohibición de comunicarse con él, por cualquier medio, en ambos casos, durante 3 años y 6 meses.
  • Por el delito de lesiones cualificadas, del artículo 149 del Código Penal, procede imponer Rubén Á. H. , la pena de doce años de prisión e inhabilitación absoluta por el tiempo de condena; accesoria de prohibición de aproximación a Germán Fernández, su domicilio, lugar de trabajo o cualquier otro frecuentado por el mismo, a una distancia inferior a 500 metros, así como prohibición de comunicarse con él, por cualquier medio, en ambos casos, durante 13 años. A los otros tres implicados, Imad A., Yeray R. V., y Jorge Á. G., la pena de nueve años y seis meses de prisión e inhabilitación especial para el ejercicio del derecho de sufragio pasivo durante el tiempo de condena; accesoria de prohibición de aproximación a Germán Fernández, su domicilio, lugar de trabajo o cualquier otro frecuentado por el mismo, a una distancia inferior a 500 metros, así como prohibición de comunicarse con él, por cualquier medio, en ambos casos, durante 10 años y seis meses.

En relación al procesado Imad A., nacido en Marruecos, se interesa, por aplicación del artículo 89.2 del Código Penal, su expulsión del territorio nacional, tras el cumplimiento de la pena privativa de libertad que se le imponga. También el abono de las costas del procedimiento.

En cuanto a la responsabilidad civil, los procesados indemnizarán conjunta y solidariamente al acompañante del camarero gijonés con 420 euros por las lesiones sufridas y con 2.000 euros por los gastos de tratamiento odontológico; a Germán Fernández, con 40.160 euros por el tiempo invertido en la sanidad de sus lesiones y con 750.000 euros por las secuelas, físicas y morales sufridas, así como en la cantidad que se determine en ejecución de sentencia por los gastos de tratamiento asumidos y no sufragados por la seguridad social; al SESPA, con la cantidad que se determine en ejecución de sentencia por los gastos médicos ocasionados, todo ello más los intereses legales correspondientes.

Dos de los abogados defensores, a las puertas del Juzgado.

Situación de los acusados y reacciones

Los cuatro acusados estuvieron en prisión preventiva durante casi dos años, el máximo que permite la ley salvo que se prorrogue la prisión provisional. Todos ellos recuperaron la libertad a la espera del juicio en julio de 2019, pero con importantes medidas cautelares que les impedía acercarse a su víctima y a la zona de Fomento. Solo uno de ellos, Imad A., tuvo que reingresar luego en la cárcel para responder por otra condena, también por lesiones en la misma zona de ocio nocturno. La noticia de la petición de penas de la fiscal supuso una sorpresa. “Respetamos la visión de la Fiscalía, como no podía ser de otra manera, pero Imad no estuvo en el momento de la agresión a Germán”, sostiene su abogado, Javier Díaz Dapena. Otra defensa explican que el relato de la fiscal “parece de otro caso”, mientras que la dirección letrada de Rubén Á. H. no ve coincidencia en las pruebas con la versión de la fiscalía. 

Germán y su familia piden que cumplan las penas

“La petición de condena la veo bien, pero el daño ya está hecho. El dinero me da igual porque nos fastidiaron la vida a todos, pero al menos solo pido que cumplan lo que les piden”. Son palabras de Yolanda Fernández, la madre del camarero gijonés agredido en la zona de Fomento en julio de 2017, nada más conocer la petición de cárcel que solicita la Fiscalía a los cuatro acusados. Unos hechos por los que el Ministerio Fiscal pide una condena de doce años de cárcel para tres de los acusados y catorce años y medio para el autor confeso del puñetazo que derribó a Germán Fernández aquella madrugada. 

Germán Fernández, que intenta llevar una vida normal, acude a un centro de día e intenta realizar una vida independiente, pero es imposible. “Él te lo pide, quiere ser independiente pero no puede. Germán ahora es feliz, hay muchas cosas de las que no se acuerda, pero es feliz”, describe Yolanda Fernández. Su hijo trabajaba en una conocida sidrería de Poniente, tenía su piso donde vivía de forma independiente y “todos éramos felices”. La madrugada de la agresión todo cambió y, según el informe forense, Germán Fernández ya no está para vivir de manera independiente. “Solo quiero que ellos cumplan la pena, porque lo que le pasó a Germán le puede pasar a cualquiera”, reflexiona Yolanda Fernández, que asegura que "no quiero dinero, quiero que cumplan porque nos fastidiaron la vida".

El joven gijonés ofrece siempre una sonrisa a quien se encuentra. “Yo no me quejo, pero si lo cumplen bien para que no lo vuelvan a hacer”, explicó esta tarde Germán Fernández, que sostiene que “había más gente, porque cuatro conmigo no pueden”.

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