Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

La Alcaldesa, sobre el reglamento de laicidad: “Pretende afianzar la libertad”

“Los interesados en una polémica falaz se mueven por bajas pasiones y deberían recordar que la Biblia prohíbe el falso testimonio”, dice González

Ana González. Juan Plaza

La alcaldesa de Gijón, Ana González, se pronuncia por primera vez sobre el reglamento de laicidad que prepara el gobierno local formado por el PSOE e Izquierda Unida en un artículo que publica LA NUEVA ESPAÑA, tras la intensa polémica que ha levantado el anuncio en parte de la sociedad. “Lo que pretende es afianzar la libertad de las personas para vivir su fe del modo en que quieran, sin que ninguna administración se arrogue competencias sobre ella ni dé preferencia a unas confesiones sobre otras”, asegura la Regidora, que se muestra crítica con algunas “falsedades” en torno a la futura norma. “Que nadie piense que este Ayuntamiento va a atacar a ninguna religión porque ni lo ha hecho ni lo hará”, asegura.

“El octavo de los mandamientos que, según cuenta el autor del Éxodo, entregó Dios a Moisés en el monte Sinaí prohíbe dar testimonio falso contra el prójimo”, asevera González, en relación a declaraciones sobre el reglamento de laicidad procedentes desde entidades, colectivos y partidos políticos, a los que no menciona. “En estos días, tras anunciarse que el Ayuntamiento ponía en marcha una consulta ciudadana de cara a elaborar un reglamento de laicidad, se han levantado voces diversas que acusan a este gobierno de pretender acabar con la religión católica y con las celebraciones asociadas a ella, tales como la Semana Santa o la Navidad. Quiero aprovechar esta tribuna para afirmar que es absolutamente falso”, prosigue. Y pone de ejemplo “el enorme esfuerzo que se hizo desde el Ayuntamiento para que los Reyes Magos pudieran llegar este año”.

Según la Regidora, que cita a Jovellanos y al Papa Francisco para apoyar sus argumentos, la norma tratará de “construir un marco de convivencia en el que ninguna persona pueda considerarse más que otra dependiendo de la fe que profese y donde las administraciones públicas no muestren gestos preferentes hacia una confesión”. “Son los principios de libertad, convivencia y respeto y no la intolerancia o el sectarismo los que impulsan el reglamento”. “Las voces interesadas en sacar provecho de una polémica falaz, cuyos intereses tienen más que ver con las bajas pasiones que con la elevación del espíritu, deberían recordar el mandamiento de la Biblia que prohíbe dar falso testimonio sobre el prójimo”, concluye.

Compartir el artículo

stats