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Kike Figaredo, su despedida de Gijón: “Acordaos de las personas que sufren”

El prefecto apostólico de Battambang resalta la fuerza que recibe en su ciudad natal en una misa en la Basílica antes de retornar a Camboya

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Kike Figaredo, en primer término, con Manuel Robles al fondo, durante la homilía en la Basílica. Marcos León

“Todo lo que podamos ayudar y colaborar es más que bienvenido y acordarnos de las personas que sufren”. El prefecto apostólico de Battambang (Camboya), el jesuita gijonés Kike Figaredo, se dirigió ayer así a los feligreses que acudieron a la misa que ofició en la Basílica del Sagrado Corazón, junto al rector, Manuel Robles, poco antes de partir hacia el país asiático.

Figaredo hizo ese llamamiento en la homilía tras explicar que acababa de recibir el mensaje pidiendo ayuda por parte de una comunidad de 2.000 católicos camboyanos, aislada en el campo por la pandemia y “que no tienen para comer, porque en pueblitos como ese se come al día”. A los gijoneses que le escuchaban les insistió: “Acordaos de las personas que sufren; hay personas que lo pasan peor que nosotros”.

El jesuita gijonés retorna el martes a Camboya donde entre otras labores se hace cargo del centro Arrupe, que acoge a niños discapacitados “para ofrecerles cariño, salud, que salgan adelante y muestren sus capacidades, no su discapacidad”. Allá por donde pasa Kike Figaredo no se cansa de pedir apoyo. “Este apoyo afectivo nos da mucha fuerza. A mí personalmente. Y cuando llego allí, ven que personas que viven lejos pero que son de donde yo soy rezan por nosotros y nos quieren. Cualquier gesto de cariño e interés es importantísimo”, señaló.

El jesuita apuntó que hay que “asumir la vida cristiana vayamos por donde vayamos como personas sencillas” ya que “la autoridad está en el Señor, no en nosotros mismos”.

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