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Isabel Menéndez Benavente Psicóloga

“La pandemia mental será peor que la que ya hemos vivido”

“Muchos niños van a tener problemas de empatía a causa de la mascarilla porque se pierden mucha comunicación no verbal”

Isabel Menéndez Benavente, ayer, en la calle Corrida. | Ángel González

Isabel Menéndez Benavente es psicóloga y ejerce en Gijón desde 1978. Participa hoy en unas jornadas sobre salud mental y mujeres, organizada por las vocalías de la Mujer de la Federación de Asociaciones de Vecinos de la zona rural en el restaurante Marieva Palace. El coloquio comienza a las 16.30 horas. También interviene Laura Rubio, psiquiatra en el Hospital de Jove.

–¿Ha sufrido la mujer de forma diferente la pandemia que el hombre?

–Sí. Primero por una vulnerabilidad genética que hace que las mujeres tengan más posibilidades de padecer depresión. Con la pandemia, a las mujeres les ha tocado el doble, como siempre. Por ejemplo, en el confinamiento el trabajo fue doble. Estaban el teletrabajo y los niños alrededor. En muchos casos la mujer se ha llevado la peor parte al estar en un sitio menos retirado, con peores condiciones para trabajar y cuidando de los niños.

–O sea, más estrés.

–Fue doblar el trabajo habitual. Luego está el cuidado de los mayores. ¿Quién se ocupaba, por ejemplo, de ir a llevar a la abuela y al abuelo la comida, de hacerles la compra o de llevarles al médico? Habitualmente, esas tareas, por desgracia, todavía las siguen llevando encima las mujeres.

–¿Aún cuesta pedir ayuda?

–Cada vez viene más gente a las consultas, pero sigue costando mucho dar ese paso. Hay gente que sigue prefiriendo que nadie sepa que su hijo va al psicólogo. Ir a consulta sigue siendo un tabú. Mucha gente identifica este trabajo con algunas patologías muy concretas, cuando en realidad esos casos no los solemos tratar nosotros.

–¿Preocupa el aumento de suicidios entre los jóvenes?

–Sí, porque se ha convertido en la principal causa de muerte no natural por encima de los accidentes de tráfico. Durante mucho tiempo, el suicidio ha sido un tema tabú por el tema de la imitación. Eso pasa con los medios de comunicación, que cada uno tiene un criterio a la hora de informar. Se deben tener las cosas claras para no hacer una llamada a la imitación sino a la prevención.

–¿Falta psicólogos en el sistema público asturiano?

–Así es. Hay muy pocos y hacen falta. Una vez que se acaba la carrera, para ejercer en lo público los chavales tienen que hacer el Psicólogo Interno Residente (PIR) para el que salen muy pocas plazas. Hace poco el consejero de Salud dijo que se estaba trabajando en ello, pero por mucho que se trabaje estaremos por debajo de la media europea. 

–¿A qué se refiere?

–España es el país con más porcentaje de trastornos mentales en niños y adolescentes, con un 20 por ciento. Cinco puntos por encima de Europa; y eso antes de la pandemia. Esos datos salieron en octubre, en un estudio de Unicef, que causó mucho revuelo, pero es que se hizo antes de la pandemia. Por ahora, sabemos que hay cuatro veces más de ingresos hospitalarios, de urgencias y de acudir a los servicios mentales.

–¿Tan mala es la situación de los jóvenes?

–Hemos hecho un pequeño estudio en la consulta. Antes de la pandemia, un 40 por ciento de los pacientes eran adolescentes. Ahora, son el 70 por ciento. De ellos, un 11 por ciento ha tenido intentos autolíticos. Esos trastornos antes no se daban así. Venían por fracaso escolar, trastornos de conducta o porque eran adolescentes rebeldes. Ahora tienes que estar de psicóloga de urgencias, estás todo el día en jaque. ¿Cómo puede ser que no haya alarma real en la sociedad?

–¿Esta crisis también influye en los niños?

–Sin duda. Los llamo analfabetos emocionales porque se están perdiendo el 70 por ciento de la información que viene de la comunicación no verbal debido a que está quedando camuflada por la mascarilla. Todo eso se lo están perdiendo. Se están perdiendo a la profesora y a otros niños. Todo esto puede generar problemas de empatía y de interpretar las emociones de otro. La pandemia mental va a ser más importante que la que hemos vivido. Cuando vemos ahora a un niño con depresión o con autolesiones, lo que subyace es un sentimiento de ira por haberle privado de las relaciones con sus amigos, por haber estado viviendo en un conflicto constante, con los padres preocupados por los abuelos... Decirle a un joven la frase “ten cuidado que puedes matar a tu abuelo” ha provocado mucho daño. 

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