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El gijonés que intentó matar a un tatuador con una estaca acepta tres años de prisión

El procesado, que se mostró arrepentido, abonó los 20.000 euros de indemnización a su víctima antes del juicio

Así fue la detención del agresor del tatuador de Laviada

Así fue la detención del agresor del tatuador de Laviada

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Así fue la detención del agresor del tatuador de Laviada I. Peláez

Tres años de cárcel es la pena aceptada por el joven gijonés que en mayo del pasado año estuvo a punto de matar al dueño de un negocio de tatuajes del barrio de Laviada porque no le atendió cuando él quería. Este individuo, en prisión preventiva y con antecedentes policiales por otros episodios violentos, reconoció los cargos ante el tribunal de la Sección Octava. Asumió un delito de asesinato en grado de tentativa después de que el fiscal aplicase como atenuantes su drogadicción y la reparación del daño, pues antes de la vista había consignado ya en el juzgado los 20.000 euros de indemnización para su víctima. 

El incidente protagonizado por este joven, representado por el abogado Javier Díaz Dapena, tuvo lugar el 31 de mayo del año pasado. Sobre las 19.15 horas, el procesado acudió a un establecimiento de tatuajes de la calle Pedregales. Una vez dentro le solicitó al dueño que le hiciera un tatuaje de serpiente, del que habían ya hablado previamente. No obstante, el responsable del negocio le instó a pedir cita toda vez que ese momento se encontraba atendiendo a otro cliente. El procesado se ausentó luego del local “en actitud de desacuerdo por no ser atendido, que evidenció gesticulando”, detalla el fiscal. Aproximadamente una hora más tarde, el procesado acudió de nuevo al establecimiento y, con intención de acabar con la vida del tatuador, prosigue el relato del fiscal, lo hizo portando una estaca grande de madera y evitando que sonara la campana colocada encima de la puerta. Se dirigió a su víctima, que continuaba con su trabajo y que se encontraba de espaldas al procesado, por lo que ni este ni la clienta con la que estaba lo vieron llegar. En ese momento, “el procesado golpeó reiteradamente al tatuador en la zona de la cabeza, entre otras, dejándole inconsciente y ocasionándole lesiones de riesgo vital que, de no mediar atención médica inmediata, podrían haber provocado su fallecimiento”.

La víctima de estos hechos sufrió graves heridas que hicieron temer por su vida. Por su parte, el acusado, cuenta con antecedentes desde que era menor de edad y seis detenciones anteriores por atentado contra agente de la autoridad lesiones y robos. De hecho, también se le atribuye la agresión a un joven al que le fracturó la mandíbula tras pegarle en la carretera del Piles a Somió, y el delito de atentado por golpear a los agentes que le detuvieron en la plaza de Italia después del incidente en el negocio de tatuajes.

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