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De aula en aula: El ingenioso proyecto de los alumnos de Anatomía de Mata Jove

Los detectives con bata blanca saben suturar heridas, vendar y hasta resolver crímenes: “Con prácticas se aprende mejor”

1. Foto de familia de la clase de Anatomía Aplicada del IES Mata Jove. 2. Por la izquierda, Miguel Fernández, Nuria Quiñones, Elvira González, Adriana Boto y Alicia García, grabando una escena de RCP. 3. Leila Ordóñez le venda la mano a María Paniagua. 4. Julia Bravo mide la grasa corporal de Sergio Fernández. | Irene Sirgo.

Se hacen llamar los “matasanos” y saben poner vendajes, practicar maniobras de reanimación y hasta resolver asesinatos. Los alumnos de Anatomía Aplicada del IES Mata Jove, por mediación de su profesora, Alba Quince, se ponen la bata de médicos o la gabardina de detectives en cada clase. La docente, que apostó desde su llegada al centro en 2017 por una metodología muy centrada en la práctica, ha conseguido ilusionar con su imaginativo proyecto educativo a decenas de estudiantes y, de paso, según los propios alumnos, a “desmitificar” la rama de ciencias en Secundaria como la más difícil o aburrida.

Detectives con bata blanca en Mata Jove

Quince, ante cada inicio de curso, lanza la misma idea a su clase de Primero de Bachillerato: “Les cuento la misma película: dirijo un hospital pero estoy vieja y me quiero jubilar, así que se abre una competición para ver quién me va a sustituir a final de curso”. A partir de esta premisa, todo vale. La docente les comunica en clase o les envía por la plataforma online casos clínicos de vez en cuando. Son siempre graves y son siempre urgentes, así que los “matasanos” tienen que ponerse las pilas. El estudiante Sergio Fernández, de 16 años y aspirante a biólogo o químico, cuenta el último que recuerda: “El último fue, porque estábamos estudiando los huesos, un caso clínico de un feto calcificado. La paciente era una mujer de 40 años sin hijos”. La conclusión a la que llegaron: “Resultó que hacía tiempos tuvo un periodo de ausencia de menstruación, y lo que pasó es que se había quedado embarazada, sin notarlo ella, y al final el feto, que nunca llegó a nacer, se había solidificado. Es un caso raro, como casi todos, pero es que son casos de verdad que han ocurrido”.

Detectives con bata blanca en Mata Jove

Las clases de Anatomía son predominantemente prácticas. Los estudiantes aprender a hacer suturas quirúrgicas y disecciones –con muslos de pollo–, a vendar lesiones leves, a medir la grasa corporal entre compañeros. Tienen, para ello, varias “mascotas”. Está “Manolín”, un maniquí para maniobras de reanimación que Quince se agenció gracias a otro centro educativo que iba a tirarlo a la basura. Está “La Chusa”, una muñeca en la que se practica la ubicación de los músculos del cuerpo con trozos de plastilina. Y están el esqueleto “Anacleto” y un torso que se ha bautizado como Filomena. La alumna María Paniagua, que espera lograr la nota para hacer Medicina, explica que esta dinámica de clase facilita mucho las cosas. “Se lleva mucho mejor, yo aprendo más así, con cosas prácticas, que con los exámenes. En los exámenes memorizas, lo vuelcas todo en el papel y luego te olvidas de lo que estudiaste. Yo aprendo mucho más así”, cuenta. Recuerda también otra prueba práctica que, como con el caso del feto, tiende a lo escabroso: “El juego era como un capítulo de CSI. Nos daban datos de una chica que se había muerto para averiguar qué le había pasado. Era un vídeo y tú tenías que ir tomando notas”. La resolución del caso estuvo a la altura de la serie de televisión: “Resultó que a la chica la habían matado, pero el asesino intentó que pareciese un suicidio”.

Detectives con bata blanca en Mata Jove

Quince logró, a base de cabezonería, otro avance para la clase. Le suplicó a la dirección un croma, para poder editar imágenes y vídeos con fondos personalizados, que les está dando mucho juego a la hora de lucir su blog. “Ahora me escribe la gente por redes diciendo que qué instalaciones tan tremendas tenemos, pero son todo fondos de hospitales y clínicas que encuentro por internet”, reconoce, entre risas.

Con este nuevo fondo, el instituto ultima ahora su salto a la pequeña pantalla. Están grabando un cortometraje al estilo de las series “House” y “Urgencias”. Porque son todos “actorazos”, en palabras de Fernández, y se reparten los papeles de médico o paciente o lo que surja. También con bastante humor. El resultado se lo enseñarán a los alumnos del IES de La Fresneda de Oviedo, que les visitarán en unas semanas para exponer lo aprendido en la misma asignatura.

Quince es consciente que muchos de sus alumnos van a apostar por la rama sanitaria, así que también organiza cada curso una especie de congreso farmacéutico. Para los “matasanos” es la oportunidad perfecta para seguir haciendo chistes. Todos tienen que presentar un medicamento nuevo, con su composición, efectos adversos y pautas de consumo. Uno de los últimos fue el “Sabiotina”, una pastilla que ayuda a estudiar. Fernández se inventó uno para respirar bajo el agua. La alumna Julia Bravo –que en realidad quiere ser azafata, pero le gustan más las ciencias que las letras– creó le necesario “Antirresaquia”, que se toma cada ocho horas en la jornada siguiente a una noche de fiesta complicada. Paniagua y su equipo creó el complejo “Gluquifructimarisquil”, apto para pacientes con alguna intolerancia alimentaria y afición por los trabalenguas.

Pero lo importante para los “matasanos”, más allá de los juegos, es romper con la falsa idea de que estudiar ciencias implica hundirse en libros y subrayadores. Quince cree que esta dinámica de clase está ayudando a que alumnos dudosos le den una oportunidad a una rama educativa con buenas salidas laborales, aunque el grupo está ahora a la espera de saber si Asturias mantendrá o no Anatomía Aplicada en su cartera de asignaturas. Fernández lo tiene claro: “Sería una gran pena que la quitasen. Nunca habíamos dado clase así”.

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