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Cabueñes habilita nuevas áreas de hospitalización para paliar la ola de gripe

El centro sanitario, con más de 400 ingresados, llena su área pediátrica y abre espacios de adultos en zonas formativas para no dejar de operar

Exterior del Hospital de Cabueñes. | Marcos León

El Hospital de Cabueñes enfila su primera ola de virus respiratorios tras la pandemia por covid-19 y superaba esta semana los 410 enfermos ingresados, una cifra alta, pero que se explica por la instrucción dada desde gerencia de no frenar la actividad en quirófanos hasta el último momento posible. Por el momento, la presión hospitalaria se sigue centrando en la etapa infantil, con una afluencia "importante" en las urgencias pediátricas y la obligación de habilitar camas para menores en zonas de adultos por falta de espacio. El covid-19, además, tampoco se acaba de marchar del hospital: en los últimos días había alrededor de una veintena de afectados diseminados por varias plantas y en estado de aislamiento.

El hospital gijonés afrontó su última epidemia de gripe a inicios de 2020, meses antes del estallido de la crisis del coronavirus. Y, desde entonces, y motivado por la pandemia, el hospital hizo varias modificaciones trascendentales para el hospital. La más importante: suprimir el uso de las camas supletorias, las llamadas camas "S". Se instalaban en habitaciones dobles para instalar a un tercer paciente, sin mesita ni armario, y traían de cabeza a los sanitarios desde hace años por el sobresfuerzo que provocaba, especialmente, a la plantilla de enfermeras. Reavivadas las quejas por el fácil contagio del coronavirus, el gerente, Manuel Bayona, dio la orden de eliminar este tipo de camas auxiliares en junio de 2020, una decisión amparada por todo el personal.

El compromiso entre jefatura y sanitarios es no volver a ellas, pero la prueba de fuego de esta medida se pondrá a prueba en la campaña de gripe que ahora empieza. Ya antes, también en pandemia, se palió esta ausencia de camas con la reforma de una planta de despachos que se reconfiguró como planta de hospitalización. Fue otra de las medidas clave que lanzó el complejo para paliar su falta de espacio mientras la reforma de ampliación avanza. En estas últimas semanas, se han habilitado también espacios nuevos de hospitalización en la planta baja y en áreas de formación.

Pero el tercer gran cambio adoptado en pandemia, y el que empieza a dar problemas ahora, se hizo en Pediatría: el servicio fue trasladado de su planta habitual a una antigua zona de lactantes que llevaba años en desuso para poder usar su espacio anterior como planta de hospitalización de adultos. Esa modificación sigue vigente, y hasta ahora no había dado mayores problemas, porque la bajada de natalidad en la ciudad hace que los ingresos pediátricos sean hoy menos numerosos que los de hace una década. Pero este otoño se parece más al de la vieja normalidad y desde hace semanas la ciudad está inmersa en una ola de bronquiolitis –un virus que afecta sobre todo a los niños que suele ser la antesala de la gripe– que también llevaba dos años sin hacerse notar. "En urgencias se están viendo muchos niños y con cierta gravedad: ha habido varias derivaciones a Oviedo y en general se pauta mucha medicación", reconocen sanitarios del hospital.

La zona de lactantes es sustancialmente más pequeña que una planta habitual, con apenas una decena de camas, así que el servicio ha tenido que pedir espacio en plantas de adultos para habilitar camas. Las primeras cuatro camas extra se solicitaron a mediados de mes y, hace unos días, se pidieron al menos dos más. Pero la idea de regresar al servicio a su planta habitual se antoja ahora compleja porque la gripe, casi desaparecida en estos dos últimos años, también empieza a notarse en el complejo. Explica el personal que desde hace unas semanas el aumento de la presión de urgencias por adultos con virus respiratorios se está traduciendo en cada vez más tests que dan positivo en alguna variante de este virus. Acaban en ingreso los pacientes más vulnerables y con otras patologías crónicas de base.

Que Cabueñes pase de los 400 ingresados y tenga ya todas sus plantas a pleno rendimiento se explica con la otra gran factura que trajo la pandemia: las listas de espera. Las demoras en las áreas de cirugías siguen disparadas –aunque menos que hace ahora un año– por el forzoso aplazamiento de operaciones menos urgentes durante 2020 y buena parte del año pasado. Dejar de operar ahora, entendiendo que la ola de gripe irá previsiblemente a más y tendrá que frenar parte de la actividad en unas semanas, se está demorando "hasta que se pueda". Pero los sindicatos entienden que antes de Navidad habrá que adoptar alguna otra medida. Les preocupa, en concreto, cuál será el margen de derivación a la red concertada (Jove y Cruz Roja), con sus sanitarios en pie de guerra por la mejora de sus condiciones laborales. Esperan dar con un plan de actuación concreto a lo largo del próximo mes.

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