Cabueñes aprende con partos "de mentira" y con "Manolín", un bebé de juguete

Los especialistas ensayan con una simulación un método para ayudar a dar a luz ante una distocia de hombros: "Es inusual, pero peligrosa"

Cabueñes aprende con partos "de mentira"

VÍDEO: S.F. Lombardía/ FOTO: Irene Sirgo

Era un día ajetreado ayer en los paritorios del Hospital de Cabueñes. Pese a la baja natalidad en la ciudad desde hace años, los sanitarios cuentan que los partos parecen llegar "por oleadas" y que, tras encadenar días sin apenas actividad, de repente, acuden varias madres a punto de dar a luz. Pero en medio de ese ajetreo, en una de las salas, había un ambiente más distendido. Porque el bebé en cuestión, apodado cariñosamente "Manolín", era de juguete. Y su madre ficticia, la matrona Amelia Sanz, lo guardaba bajo el camisón en una mochila que simulaba una barriga. ¿El motivo? Un taller del Grupo Español de Seguridad Obstétrica (GESO) impulsado por la Asociación de Ginecólogos del Principado de Asturias (AGIPA) y que realiza estos días cursos en los principales hospitales de la región. El de Gijón se centró en la distocia de hombros en el parto, cuando el bebé se queda "atascado" sin poder sacar los brazos. "Es un evento imposible de predecir, y como es poco habitual y la natalidad es baja, esta es una buena forma para prepararnos", señaló Óscar Vaquerizo, jefe de sección de Obstetricia.

Por la izquierda, las sanitarias Marta Telenti, Noelia Pérez, Eva Oviedo, Ana Álvarez y Amelia Sanz, ayer, durante el taller. | Irene Sirgo

Por la izquierda, las sanitarias Marta Telenti, Noelia Pérez, Eva Oviedo, Ana Álvarez y Amelia Sanz, ayer, durante el taller. | Irene Sirgo / S. F. Lombardía

Sanz se metía bien en el papel y, ya tumbada en la camilla, agarraba nerviosa las manos de su "cuñada", otra monitora del grupo. La idea era trasladar al personal sanitario del Hospital de Cabueñes la importancia de saber actuar rápido en estos casos pero sin trasladar esa inquietud a las madres. La matrona, aprovechándose del camisón, sujetaba a "Manolín" dentro de la mochila. Y no lo soltaba hasta que veía a las sanitarias aplicando bien las técnicas recomendadas. En general, las pautas a seguir pasan por tumbar a la madre sin almohadas y elevando la pelvis, para tener un mejor ángulo, y aplicando luego varias maniobras posturales.

La monitora Laura Forcén, ginecóloga gijonesa, pero trabajadora desde hace años en el Hospital 12 de Octubre, aclaró que, en estos casos, lo recomendable es poder sacar al niño en un margen de cinco o siete minutos. La distocai es "peligrosa", explicó, porque hay riesgo de parálisis braquial, que implicaría la pérdida de movimiento en uno o ambos brazos del bebé, y cuyas secuelas pueden ser permanentes. La incidencia, no obstante, es baja, en general por debajo del uno por ciento de los casos. Y ayer "Manolín", antes o después, siempre acababa saliendo y Sanz lo abrazaba con fuerza. En el paritorio todos aplaudían. Lo de ayer era un juego, pero la técnica, aprendida por casi 40 sanitarios, se aplicará a partir de ahora a casos reales.