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Sergio Valles García

Aníbal, un lujo conocerte

Sigue rodando, amigo, ya se te echa de menos

Son las 23.30, miro el móvil y veo una llamada perdida. Nada nuevo en estas fechas, salvo por la remitente, supervisora de Urgencias del Hospital Valle del Nalón. “¿Isa, me llamaste?”. Ella me dice: “¿Qué pudo pasarle?”. Me deja frío el tono: “No sé nada, ¿qué pasó a quién?”. Ella

No me lo creo. Aún hoy sigo sin creerlo del todo. Cuelgo el teléfono y se me vienen a la mente cientos de imágenes y momentos juntos.

Fue hace muchos años cuando coincidimos por primera vez. Fuimos juntos al cole desde primero hasta quinto de EGB. Siempre tuvimos algo de rivalidad por ver quién era mejor al ajedrez o sacaba mejores notas, pero teníamos un “feeling” especial, de esos que hacen que con solo cinco minutos juntos parezca que llevamos toda una vida. Nos separamos en sexto y volvimos a reencontrarnos años después en la Universidad estudiando Enfermería.

Fueron tres años de muchas horas juntos, viajes de ida y vuelta de la Cuenca a Oviedo, y horas entre clase y clase de debate y conversación. Manteníamos la piquilla, ahora futbolística, y compartíamos muchas risas. Víctor, David, Bea, Nuria y “Rayito”, entre muchos otros, pueden dar fe.

Luego coincidimos en el Hospital Valle del Nalón, fundamentalmente en el servicio de Urgencias, y más de lo mismo. Aún me acuerdo de aquellas conversaciones de horas y horas nocturnas intentando arreglar el mundo, o al menos la enfermería. Como no, teníamos puntos de vista distintos, pero bastante confluyentes en el fondo. Y qué decir de la cena de nuestra promoción. Todos los años nos reuníamos y recordábamos andanzas y aventuras de nuestra actividad laboral. Las risas, los abrazos, incluso los besos revelaban nuestro cariño mutuo. Un gran placer que, sin lugar a dudas, ahora será algo menor. Porque no vas a estar tú, distante al principio, seguro de ti mismo, y una persona de las que merecen la pena cuando teníamos la oportunidad de conocerte. Pendiente de todo y de todos, amigo de sus amigos, buena persona y siempre dispuesto a ayudar en todo. Cuando nos veíamos, ambos sonreíamos de verdad, de esas sonrisas que se notan que vienen de dentro, y que revelaban que nos alegrábamos de vernos, de verdad.

En medio de esta pandemia, donde está cambiando nuestra percepción del valor de las cosas, de lo cotidiano, te fuiste haciendo lo que más te gustaba. Me mandaba estos días un amigo un mensaje respecto a cómo esta pandemia está cambiando, en concreto, el significado de la palabra lujo. Ahora un lujo es cenar con tu familia, charlar con tus amigos, pasear, cosas a las que antes no otorgábamos ese valor.

Para mí un lujo, ahora y siempre, ha sido conocerte y poder considerarme tu amigo.

Sigue rodando amigo, ya se te echa mucho de menos.

Sergio Valles García es director general de Cuidados y Humanización y Atención Sociosanitaria del Principado

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