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Iván Pérez del Río

El PP, un partido prescindible en Gijón

La progresiva irrelevancia de una formación sumida en el caos

Últimamente, rara es la semana en la que el PP en Gijón no protagonice un nuevo ejercicio ridículo públicamente. Esta semana tocó el paripé de las firmas contra Marín, por parte de muchos miembros de una junta que hasta el momento permaneció muda. Seguramente en esa hoja de firmas hay compañeros impensables. Este hecho no se debe a la fuerza de la razón respecto al motivo de la firma, sino al seguidismo interesado a la actual lideresa regional. Si Mercedes fuera hoy presidenta, la tinta de muchas firmas se difuminaría en el acto.

Una de las cosas que se le achacan al hasta ahora presidente es que la sede está cerrada, que no hay actividad. Como si todo dependiera del presidente o como si de repente y de modo milagroso se cayera la venda de los ojos de muchos. Aún con todo, por los acontecimientos de esta semana parece que, cuando hay voluntad, el trabajo sale adelante –aunque sea solo para recoger firmas–. Debería cuidarse mucho quien lidera la recogida y a la vez aspira a la presidencia, no vaya a ser que le esté haciendo el trabajo sucio a otro/a y en el momento de la verdad se quede fuera. Queda muy poco elegante recolectar un puñado de firmas para luego colocarse en el puesto presidencial.

Sin embargo, un partido que en sus años de existencia no ha dejado de ser una caricatura cada vez más grotesca de la política gijonesa, difícilmente puede ser considerado una alternativa de gobierno seria. ¿Qué aporta el PP en el tablero gijonés? Prácticamente nada. Basta leer los titulares o las intervenciones en cuestiones importantes para ver la ausencia o la irrelevancia del PP. ¿Qué sentido tiene reanimar un partido mortalmente dividido? Cada día que pasa, con cada polémica generada, el sentido se disipa. Más si la alternativa a esta presidencia es una imposición, en vez de más diálogo, más integración. El líder de la oposición es Ciudadanos, seguido de Foro, y ambos partidos están ejerciendo una buena política; cubren perfectamente ese ámbito del centro, centro-derecha. A ellos habría que sumar también a Vox, sexta fuerza por detrás de una paupérrima quinta posición del PP. Por tanto, fuera del PP hay vida y opciones para el votante de centro-derecha que anhela el ejercicio de una política responsable y que vele solo por los intereses de los gijoneses.

Pablo Casado se apresuró en abrir las compuertas del avión y dejar que un paracaidista fuera candidato a la Alcaldía del PP en Gijón. Parece que el presidente nacional ahora está mudo, porque lo suyo va más de fuegos de artificio que de apagar fuegos reales con soluciones que aglutinen sentires diversos. El PP ha pasado a ser prescindible en Gijón, poco aporta ya en el ámbito local, salvo que su papel sea el de bufón en la corte de Ana González. Para eso, sobran cuotas, sobran salarios.

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