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Ana González

Un referente humano

Hay personas que no sólo pasan por la vida, sino que la observan e interpretan de un modo tal que el fruto de sus reflexiones termina formando parte indisoluble de la realidad misma. Por eso la ausencia de Alfonso Peláez supone un golpe durísimo para este Gijón que él tanto quiso y sobre el que tanto escribió: porque su visión a veces irónica y a veces cáustica, y siempre lúcida y serena, contribuyó durante décadas a que esta ciudad se reconociese mejor a sí misma y a que todas las personas que la habitásemos descubriésemos, a través de sus palabras, pequeños e importantes detalles que nos habían pasado inadvertidos. Eran textos que pergeñaba sin resabios eruditos ni más ambición que la de dar fe del amor que sentía por su villa y por sus gentes, al fin y al cabo fruto de un carácter afectuoso y noble del que tanto pueden decir quienes lo tuvieron cerca y sufren hoy la pérdida de quien fue, antes que ninguna otra cosa, un referente humano.

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