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FIDEL GARCIA

Epígrafe

Fidel García

Dostoyevski

Un análisis sobre un clásico de la literatura rusa

Se recuerda el segundo centenario de uno de los más grandes escritores rusos, contemporáneo de Tolstoi, el autor de “Guerra y Paz”, representante cualificado de la tendencia espiritualista de la novela frente al naturalismo determinista decimonónico. Su vida como su obra están marcada por la tragedia existencial propia (cárcel–epilepsia–ludopatía) y la de sus personajes. En su obra, pervive la dialéctica entre la lucha por la libertad cristiana eslava (santo pueblo ruso) contra el racionalismo materialista occidental. Anticipó la terrible revolución leninista en “Los Demonios”. Y apostó por la libertad de creer frente a la imposición autoritaria. En sus más celebre obra “Los Hermanos Karamazov” radiografía de un parricido aparece “El Gran Inquisidor”, ¿historia o leyenda negra? Algunos, incluso intelectuales postmodernos y nihilistas, solo utilizan a Dostoievski como pretexto, fuera de todo contexto social, político y religioso para propalar diatribas sin más fundamento que la ignorancia y/el odio contra la Compañía de Jesús e incluso contra la Iglesia Católica.

La realidad es completamente distinta, pues como escribió Dostoiesvki: “Yo soy el hijo del siglo, el hijo de la incredulidad. Tantas torturas increíbles me ha costado y sigue constando esta sed de creer, la cual es más fuerte, cuando más argumentos contrarios tengo en mi interior”. Para él Cristo –Dios y hombre– representa todo lo humano positivamente bueno, con sus cualidades únicas: su condición enigmática, la inocencia y la santidad. Como se ve en “El Principe Mishkin”, símbolo de Cristo.

En su novela carcelaria, testimonio de sus años de prisión en Siberia, “Memorias de la casa muerta”, inicia gran tradición de la literatura penal rusa que tendría su climax en el célebre alegato contra el stalinismo de A. Solzhenitsin “Archipiélago Gulag”.

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