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Paco G. Redondo

Historia candente

De Atapuerca al Sáhara, pasando por Guernica y Ucrania

Varias cuestiones históricas de polémica actualidad. En cuanto al nuevo temario de Historia de España de Segundo de Bachillerato para la EBAU, con tres horas de clase a la semana en vez de cuatro, y acabando las clases a primeros de mayo, tiene razón el ministerio que pretender estudiar desde Atapuerca hasta Rajoy era un temario demasiado amplio y por tanto superficial. Lo lógico es empezar desde los Reyes Católicos o desde la Guerra de la Independencia de 1808. Se equivocarán gravemente si desligan la historia, que es evolución a través de las épocas, de la cronología, como decir que las matemáticas no deben focalizarse en los números o la lengua no debe dar protagonismo a los tiempos verbales. Una cosa es que las asignaturas no deban ser en su mayoría “memorieta”, y otra distinta que se pueda prescindir de la memoria para datos importantes y útiles.

Los horrores de la guerra. Cada país tiene unas características, hacer comparaciones entre diferentes puede convertir las realidades en caricaturas. Es normal que Zelenski, presidente de Ucrania invadida masivamente por Rusia, hable a los EE UU de Pearl Harbor, a los diputados holandeses de Felipe II o a los españoles de Guernica. Se entiende porque son hitos que a él le suenan y/o quiere apelar a la emotividad de los oyentes. En el caso español el anacronismo es más claro. Era una guerra civil, en el bombardeo de Guernica hubo unos cientos de muertos: ¿comparable a los 6 millones de judíos masacrados por el III Reich de Hitler, o a los 20 millones de burgueses por la URSS de Stalin? Acaso más acertado con las atrocidades napoleónicas desde 1808.

Respecto al Sahara occidental, colonia española hasta 1975, de unos 250.000 kilómetros cuadrados, muy desértico con apenas recursos subterráneos de fosfatos. Anexionado de hecho por Marruecos, nuestro vecino, que nos reclama Ceuta y Melilla (¿y Canarias?), unos 200.000 marroquíes y no se sabe cuántos saharauis en tal Sáhara, y unos 150.000 saharahuis exiliados en los campos de refugiados de Tinduf, sudoeste de Argelia, que nos suministra gas natural y rival de Marruecos, la ONU pide un referéndum de autodeterminación, y el gobierno Sánchez cambia ahora la postura española. ¿Quién tiene derecho al voto en ese referéndum para la autonomía saharaui dentro de Marruecos? ¿No debería la política exterior española estar consensuada?

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